Un carro resulta liviano si son muchos los que tiran del mismo , afirma el Presidente de Haiti, Jean-Bertrand Aristide,  en un libro autobiográfico presentado hoy en esta capital.

   En el libro,  y para ilustrar las dificultades con que se enfrenta, Aristide cuenta que al conocer su aplastante victoria electoral el 16 de noviembre de 1990, el embajador estadounidense, Alvin Adams, le dijo: ''Después de la fiesta, los tambores pesan'', repitiendo un refrán criollo (creole): ''Apre dans, tanbou lou''.

    El presidente haitiano añade que de inmediato respondió, refrán por refrán: ''Men anpil chay pa lou'', que quiere decir ''cuando somos muchos, el carro no pesa'', es liviano, aludiendo al apoyo popular recibido en las elecciones y que se ha renovado al regresar a su pais.

   La autobiografía, editada por el no gubernamental Instituto de Estudios Políticos para America Latina y África (IEPALA), fue presentada este Lunes en la capital española, en un acto presidido por el asesor de Aristide, Ivun Josech y el embajador haitiano en España, Eidelbert Pierre-Jean.

   ''Es un relato testimonio de lo que aconteció en Haiti desde febrero de 1986 hasta 1994. Es un documento histórico de obligada consulta para los especialistas y estudiosos de la política y la cultura de Nuestra América. La sencillez del relato no es óbice para descubrir el lirismo poético que caracteriza a su autor: el presidente de Haiti, Jean Betrand Aristide'', dijo este lunes Carmelo García, Director de IEPALA.
  
   En sus páginas, Aristide rechaza la ayuda internacional entendida como caridad, ''asumiendo las consecuencias'' y recuerda que ''Europa mantiene una deuda con nosotros. En menos de 15 años, España saco de aquí (Haiti) 15.000  toneladas de oro, después de haber exterminado a los indios''.

   ''En cuanto a Francia, no terminaríamos nunca de hacer el inventario de todo lo que se llevó... Las naciones colonizadoras, incluido Estados Unidos, tienen que reparar el daño infligido a la colonia o al protecrorado de antaño. Los expertos de la deuda, cuando hablan de nuestro pasivo, podrían llenar la segunda columna de su contabilidad''..

   Aristide añade que los haitianos no son mendigos y que la deuda no se soldará con el envío de excedentes, ya que el Norte industrializado debería de aplicar la máxima que dice: ''Doy al otro lo que se le debe y no lo que no necesito'', explica.

    En relación a la anécdota con el embajador norteamericano, dice que su observación sobre el peso del carro podría haber sido entendida como una advertencia y una ingerencia: ''sed buenos alumnos y ya veremos como os recompensamos''.

   Él, prosigue, comprendió que los estadounidenses vacilaran, pero estaba seguro de que estaban dispuestos a cooperar. ''A veces (sus partidarios) me reprochaban que no tuviera el discurso del militante frente al imperialismo norteamericano'', pero ''no se gobierna del mismo modo que se reivindica: el presidente de todos los haitianos tenía necesariamente en cuenta nuevos parámetros, que escapaban al militante''.

   El libro ''Tout moun se moun'', es una autobiografía centrada en los años más intensos de su vida (1990-94), que coinciden con su triunfo electoral, derrocamiento y lucha por recuperar el poder, hasta las vísperas de su regreso y culmina con diez mandamientos democráticos reivindicados por el autor.

   El primero es ''libertad o muerte'', desde su primera independencia hasta su actual lucha por la democracia. El segundo es ''democracia o muerte'', pues Haiti, dice, no tiene otra alternativa que la de instaurar definitivamente un regimen democrático.

    Le siguen la fidelidad a los derechos humanos, el derecho a comer y a trabajar, el derecho a exigir lo que se les debe, la legítima defensa de la diáspora, llamada décimo departamento.

   El séptimo es no a la violencia, le sigue la fidelidad al ser humano, a la cultura y por último ''todos alrededor de la mesa'' y explica: ''Sí, todos alrededor de la mesa democrática. Ni una minoría encima de la mesa. Ni una mayoría debajo de la mesa. Sino todos alrededor de la mesa''. (Madrid, 1994)

MADRID, 6 may (IPS) - Cinco siglos después de la llegada de Cristóbal Colón a América, los robos de reliquias y bienes culturales de los pueblos de ese continente siguen a la orden del día, en tanto que gobiernos de ambos lados del océano Atlántico se comprometen a combatirlos.

La policía secuestró este martes en la norteña provincia española de La Rioja más de 700 piezas arqueológicas precolombinas de gran valor, procedentes de Ecuador, Perú y Colombia.

En ese operativo fue detenido un matrimonio hispano-colombiano, portadores de lo secuestrado y que fueron acusados de dedicarse al "comercio ilícito internacional de bienes culturales procedentes del expolio".

Este no es un hecho aislado, sino que se produce una y otra vez. El 3 de este mes el gobierno de Costa Rica reclamó al de Alemania la devolución de 457 piezas, sustraídas de su territorio, de un total de 1.700 procedentes de varios países americanos y que fueron decomisadas tres meses antes por la policía de ese país europeo.

Fuentes policiales señalan que las piezas estaban en poder del costarricense Leonardo Patterson, ex funcionario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), calificado de "coleccionista" y radicado en Alemania desde hace varias décadas.

Lo incautado fue valorado en 100 millones de dólares y sus piezas están siendo reclamadas por las autoridades de Costa Rica, Perú, Colombia, Panamá, Guatemala y El Salvador.

En la provincia española de Galicia, ubicada al noroeste de la península Ibérica, la policía nacional localizó 1.800 objetos precolombinos a fines de 2007, que ahora están en poder del Estado investigando su origen y la fecha en que entraron al país.

Esto último es importante para el gobierno español, pues la legislación de este país dispone que todo aquello que esté dentro del mismo más de 10 años no debe ser reintegrado.

Fuentes de la Guardia Civil, la policía militarizada española a cuyo cargo está el control del ingreso de personas y bienes a España, dijeron a IPS que se realiza un control a fondo, pero que es prácticamente imposible controlarlo todo.

Al preguntarle cómo puede ser que ingresen centenares de piezas y no sean descubiertas, contestaron que no hay ninguna información que indique que entraron todas al mismo tiempo. "Pueden ser decenas de viajes, trayendo algo en cada uno", explicaron.

A modo de ejemplo señalaron que en un contenedor se pueden transportar media toneladas de vídeos y ocultos en ellos algunas piezas arqueológica.

"Así como en la barriga de un atún pueden poner algo, o dentro de una maquinaria, etc., etc.".

En la embajada de Bogotá en Madrid se indicó a IPS que están al tanto de todo el proceso de incautación y que han pedido instrucciones a su gobierno para establecer de qué piezas se trata y su procedencia, "para actuar inmediatamente como corresponda". Añadieron que "la cooperación con las autoridades españolas es estrecha y se mantendrá, con confianza mutua".

La operación realizada en Galicia por la brigada de Patrimonio Histórico recibió la colaboración de los servicios de Interpol (Policía Internacional), el organismo de cooperación policial de la Unión Europea y de otras instituciones de seguridad españolas.

Entre lo incautado hay colgantes, pendientes y figuras de oro, telas y cerámicas con todo tipo de representaciones sociales, tanto de animales como de personas, muy trabajadas y en colores.

Pero no sólo se realiza mercadeo ilegal y robos con joyas precolombinas. También las hacen con piezas europeas, como una arqueológica del segundo siglo de la era cristiana, que fue robada en 2005 en Italia y localizada a fines de 2007 en Barcelona.

Esa pieza, que las autoridades españolas ya dispusieron que sea devuelta a Italia, es una bañera de mármol de forma ovalada, con tallados que representan a leones y figuras humanas y su valor se calcula en 300.000 euros (medio millón de dólares aproximadamente).

La búsqueda de la pieza por la Policía de Cataluña se realizó después de recibir una comisión rogatoria internacional de la Fiscalía del Tribunal Ordinario de Gela, Italia. Y para sorpresa de los investigadores fue encontrada expuesta para su venta por unos comerciantes que la habían comprado por 3.000 euros (5.000 dólares).

Luís Ã?ngel M. S. y Albenis O.A., las identidades proporcionadas por la Guardia Civil del matrimonio detenido, fueron detectados antes de su último viaje a Bogotá, seguidos y "acompañados" a regreso, el 30 de abril, portando la mercancía ilegal.

El seguimiento de la pareja y la autorización para que ambos volvieran a ingresar a España fueron autorizadas por un juez de la Audiencia Nacional, el organismo jurídico equivalente a los denominados juzgados federales en otros países.

Tras entrar a España por el aeropuerto de Madrid, la pareja se dirigió con sus cuatro maletas a la provincia de La Rioja, hasta una vivienda de su propiedad en la que ambos fueron detenidos.

En el operativo policial, además de secuestrar las piezas arqueológicas, también se intervino una computadora y otros documentos, en base a los cuales continúan la investigación para localizar a otros infractores de la ley, en España y fuera de este país.

En el centro de la investigación están los viajes realizados por ellos a países latinoamericanos y en especial a Francia, donde se exhibían y vendían la mayoría de los artículos expoliados y contrabandeados.

Otras investigaciones tienen como objetivo el descubrimiento de bandas que saquean yacimientos arqueológicos en España.

Entre 2007 y lo que va de este año, la policía practicó dos docenas de registros que le permitieron recuperar miles de piezas, entre ellas más de 10.000 de arqueologías y 12.000 monedas de diversas épocas, en provincias del sur y el oeste de este país.

MADRID, 30 abr (IPS) - El antropólogo y novelista argentino Adolfo Colombres presentó este miércoles en la capital española su nuevo libro, en el que avizora como posible y necesaria una utopía mundial que cuando se cumpla asegure dignidad para todos los latinoamericanos en el siglo XXI.

En la obra titulada "América como civilización emergente", Colombres analiza las vías por las que América Latina tendrá que "salir de su servidumbre espiritual y económica" para "contrarrestar la aplastante recolonización en marcha". Para ello, sostiene, "tendrá que adaptarse al mundo de hoy, pero desde su propia identidad".

"Nuestra América", como la definió el escritor y héroe independentista cubano José Martí, ha comenzado el tercer milenio casi sin proyectos colectivos capaces de afirmarla ante el mundo como una civilización emergente, en contraposición a la entrada que hizo al siglo XX que fue pujante, rememora el autor.

Columbres presentó su libro en la oficial Casa de América. Graduado en derecho, también estudió filosofía, literatura y antropología, escribió 13 novelas y varios ensayos, entre ellos "La colonización cultural de América Latina" (1977), "Bases para una antropología social de apoyo" (1982), "Sobre la cultura y el arte popular" (1987), "Hacia una teoría intercultural de la literatura" (1997), y "Hacia un pensamiento visual independiente" (2004).

Para este literato y ensayista, no se trata simplemente de superar lo que hay, sino de hacerlo teniendo en cuenta la historia y el presente, "trascender lo indígena y lo occidental", apostando por "una nueva civilización americana, que sea la suma y la síntesis de sus distintas vertientes culturales y excluya, por cierto, a Estados Unidos y Canadá".

Aunque, aclara, no se trata de desdeñar la herencia occidental, "en buena medida irrenunciable, sino distinguir claramente entre sus aportes culturales específicos y el proyecto histórico de dicha civilización, el que además de ser hoy indefendible nos resulta ajeno".

Se trata de desarrollar un modelo propio "para evitar ser incorporados como una materia inerte a otro proyecto, a la historia de una civilización que en los últimos años ha desertado de los principios filosóficos y éticos que otrora le sirvieran de fundamento", agrega.

Al respecto, indica que esa deserción dejó al descubierto "antiguas contradicciones, como la que le permitió por un lado hablar de los derechos del hombre y por otro llevar adelante feroces empresas coloniales que no vacilaron ante el genocidio".

Colombres añade que la emergencia civilizatoria americana es ante todo una cuestión de conciencia, que debe llevar a concretar "aquel viejo sueño integracionista que arranca con Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Simón Bolívar y José de San Martín, expresándose luego en el latinoamericanismo como alternativa al panamericanismo".

Esa integración, explica, no debe restringirse al aspecto puramente económico, aunque éste sea importante y tiene que extenderse en especial al plano político.

Y hablando de ello, subraya que, en la estructuración de la conciencia política, lo cultural juega un papel primordial, "pues pertenece a ese ámbito la conciencia de una continuidad en el tiempo de un patrimonio simbólico, material y natural, compartido, así como la necesidad de preservarlo y desarrollarlo".

El proyecto que el antropólogo y novelista argentino propicia, según su propio autor, "apunta a eliminar la discriminación que pesa sobre la América profunda, para que ya sin la venda de los prejuicios se puedan evaluar los aportes valiosos que ésta tiene hoy para hacer en los distintos terrenos de la actividad humana".

Alertando de ese peligro, puntualiza que "la discriminación no sólo es irracional por apoyarse en una ideología injusta y acientífica, sino porque elimina o mutila una parte significativa del patrimonio simbólico de un país, sin detenerse siquiera a estudiar lo que excluye y destruye".

El interés estratégico de los grandes grupos económicos vinculados al Norte industrializado destruye la diversidad y hace que "los pobres de la tierra, en vez de intercambiar valores y experiencias de vida, rivalizan entre sí por quedarse con los mendrugos que posibilitarán su subsistencia".

Asumiendo que "la política es el arte de hacer posible lo necesario", sostiene que se debe tener presente que "sólo una política que esté parada sobre nuestra concepción del mundo (la de los latinoamericanos) podrá saber a ciencia cierta lo que nuestros pueblos necesitan".

Porque "debe acabarse eso de imponer necesidades que a la postre sólo sirven para acrecentar la dependencia y la deuda externa, sin beneficiar en modo alguno a grandes sectores de la población".

Un mal que afecta muy negativamente, afirma Colombres, es "la colonización pedagógica", a través de una denominada "escuela moderna"

que, a su entender, es una pedagogía formal que soslaya las materias que en realidad se deben transmitir.

Como ejemplo pone lo que ocurre en su Argentina natal, donde "las encuestas muestran cómo un gran porcentaje de los adolescentes que cursan la educación media e incluso jóvenes universitarios desconocen hasta el nombre de los genocidas que devastaron a su país cuando eran niños", en referencia a la última dictadura (1976-1983).

Y, prosigue, "de los tiempos más lejanos ni hablar, (pues) la oscuridad es completa". Por eso cita al francés Jean François Mattéi, quien escribió que "la educación actual tiende a encerrar a la escuela en el sujeto y al sujeto en sí mismo, nuevo avatar de la escuela moderna entendida como un repliegue sobre el yo".

En ese marco Columbres critica a "la pedagogía de la dominación" por considerar que ésta "ha convertido a la enseñanza, no en un esfuerzo del pensamiento crítico, sino en un conjunto amorfo de información que el alumno debe recibir sin tener, para procesarla, más que las tristes categorías que imponen la cultura de masas y el pensamiento único, que (el escritor portugués) José Saramago llama pensamiento cero".

Por ello "y salvo excepciones, nuestra Universidad prefiere corifeos y glosistas del pensamiento de moda en Europa más que investigadores honestos, comprometidos con nuestra realidad social y cultural".

En esa línea propone permanecer fieles al "homo sapiens" y combatir al "homo consumens" u hombre consumista consagrado por la llamada civilización occidental.

Occidente, explica el autor del libro, mide el valor de las personas por su capacidad de consumo "y hace de los shoppings centers (centros

comerciales) sus idiotizantes catedrales, sin preocuparse por la circunstancia de que su sistema de vida haya puesto en peligro la misma subsistencia del planeta".

En los años próximos ese Occidente "deberá enfrentarse con el resto del mundo, ya harto de sus agresiones". Ese nuevo mundo será "pacificar a los nuevos bárbaros desde una razón reconstruida desde abajo y mediante el consenso".

Así, la economía "debe volver a estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ella La agricultura se ocupará de que todos los habitantes del globo tengan alimentos y no de producir enormes ganancias a quienes destruyen la diversidad biológica para establecer monocultivos o especular con el hambre".

Después de analizar el papel del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, Colombres llega a la conclusión de que "el camino que han tomado las potencias no conduce a la igualdad, sino, por el contrario, a la más profunda desigualdad que conoció la historia humana".

Añade que, "frente a un cuadro de tal gravedad, se comprende la importancia de recuperar conceptos que se suponían propios de la Guerra Fría, como el Tercer Mundo, el que no es otra cosa que un proyecto de los países no occidentales de unirse contra Occidente, relegando a un segundo plano los conflictos nacionales, étnicos, religiosos y culturales entre los pueblos".

Porque, subraya, "sólo la unidad podrá proporcionarles la fuera suficiente para alzarse como alternativa capaz de hacerse respetar".

Su conclusión es reiterativa: "El rechazo radical a Estados Unidos potenciará nuestra emergencia civilizatoria, dando a los movimientos sociales de la región una mayor conciencia de su identidad y la fuerza necesaria para instalarse sin titubeos en el escenario internacional".
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