España triplicará su presupuesto de cooperación internacional para el desarrollo y en su aplicación dará prioridad al Área Andina y a Centroamérica, dijo hoy a IPS el secretario de estado de cooperación, Luis Yáñez, antes de partir para Caracas. El político socialista, quien hoy mismo iniciará una visita oficial a Venezuela y la próxima semana participará en San José de Costa Rica en una conferencia de comisiones nacionales del Quinto Centenario, afirma que existen condiciones para un relanzamiento de la política española hacia América Latina.


   El ingreso de España en las comunidades europeas, cuya negociación consumió grandes esfuerzos y la celebración del referéndum sobre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), permitirá ahora una mayor dedicación a América Latina, señaló Yáñez. Esa nueva etapa se simbolizará este año en un viaje de los reyes Juan Carlos y Sofía a Bolivia, suspendido en dos oportunidades y en la visita oficial del jefe del gobierno, Felipe González a Perú, Ecuador y Cuba.

   España es el país europeo que menos proporción de su producto nacional bruto (PNB) dedica a la cooperación para el desarrollo que, según las fuentes, oscila entre 0,07 y 0,10 por ciento. Yáñez dijo que es propósito de su gobierno elevarlo a 0,30 por ciento antes de 1990. La mayor parte del presupuesto se orienta hacia América Latina y esa tendencia proseguirá, explicó el secretario de estado y además, dentro de ese continente, sin excluir a otros países, dará prioridad a los del Grupo Andino y Centroamérica, por ser los de menos desarrollo relativo.

   El programa de cooperación integral con Centroamérica que lleva un año realizándose, se agregará a otro, sobre el cual se está trabajando, para Bolivia y Perú, añadió. Yáñez destaca que entre su país y los de América Latina existe, en general, una excelente relación política, una insuficiente y poco coordinada cooperación para el desarrollo y una retracción en las transacciones comerciales, producida por la crisis económica mundial. El comercio internacional, prosiguió, depende de muchas más cosas que la voluntad individual de los países, pero en cooperación “se pueden hacer muchas cosas, más y mejor”.

   Además de aumentar el presupuesto, España debe planificar, coordinar y supervisar mejor sus acciones cooperativas, afirmó. Un primer paso fue la constitución, ayer, de la Comisión Internacional de Cooperación Internacional (CICI), bajo su presidencia. “No pretendemos centralizar todo en la secretaría de estado, pero si que haya un plan global”, matizó. El primer plan anual de cooperación internacional, preparado por esa comisión, será presentado en junio próximo al consejo de ministros.

   Hasta ahora cada ministerio podía desarrollar actividades de cooperación autónomamente, pero a partir de la constitución de la CICI, “ningún papel se firmará sin la participación y autorización de la Secretaría de Estado de Cooperación”, expresó el político socialista. Además de la planificación por países y sectores, la CICI tendrá facultades de evaluación y control, para lo que se cuenta con un programa informático. “Todos los ministerios podrán seguir trabajando en este campo, trataremos de que más todavía que en el presente, pero con coordinación, plan y evaluación, para que los resultados sean más efectivos”.

   Yáñez se negó a responder categóricamente acerca de una probable cumbre iberoamericana (Jefes de Estado y de Gobierno de , España y Portugal): “Es una posibilidad que se ha mencionado, a la que España no se negaría, pero para la cual todavía nadie hizo una propuesta concreta”. En Venezuela Yáñez participará en la clausura de un seminario sobre la inflación, que será base para una nueva edición de la revista Pensamiento Iberoamericano y de una exposición sobre la guerra civil española en el Instituto Hispano-Venezolano de Cultura. En Ciudad Bolívar firmará un convenio para cooperar en la restauración del casco antiguo de esa ciudad.

   En San José de Costa Rica participará en la Cuarta Conferencia Iberoamericana de las Comisiones Nacionales del Quinto Centenario del  Descubrimiento de América/Encuentro Entre Dos Mundos. Yáñez apenas esboza algunas propuestas para esa reunión, pues sostiene que “España es una más en el concierto de naciones iberoamericanas y las resoluciones deberán ser adoptadas entre todos los participantes”.

   Una de sus propuestas es la de crear instituciones comunes para tener una presencia activa en los países de otras culturas, para apoyar el castellano y el portugués. Para Yáñez, las actividades en torno al Quinto Centenario deben ponerse “Lo más posible por encima de las contingencias políticas cotidianas, para que nadie sea excluido”.  (IPS Madrid, 2-4-1986).

   Una cumbre de la banca internacional, que reunirá a tres decenas de las cabezas de los más importantes bancos internacionales de créditos a la exportación, se realizará en esta capital el martes siete y miércoles ocho de la próxima semana. El encuentro, organizado por el Banco Exterior de España, estudiará problemas y soluciones para los créditos a la exportación destinada a América Latina y los nuevos enfoques y técnicas en la financiación del comercio internacional.

   El socialista Francisco Fernández Ordóñez, presidente del Banco Exterior de España, señaló a IPS cuatro razones destacadas para justificar esta reunión. La primera consiste en que “las dificultades de pago de los países en desarrollo afectan básicamente a los organismos gubernamentales de seguro de crédito a la exportación, pero también inciden sobre los bancos financiadores”. La segunda es “una marcada desaceleración en la actividad de los bancos especializados en la financiación de exportaciones”. Como una consecuencia de las políticas de ajuste, la prudencia de la asunción de riesgos y “las sensibles reducciones en las importaciones de bienes de equipo por los países compradores”.

   La tercera reconoce la necesidad de formular y adoptar medidas financiera encaminadas a resolver los problemas que plantea la disminución de los proyectos de inversión. La cuarta es “el recurso creciente a nuevas modalidades de intercambio comercial, como el trueque y el comercio de compensación, que tratan de hacer frente a las dificultades derivadas de la escasez de medios de pagos de algunos países y que a menudo requieren nuevas fórmulas de financiación”.

   La Cumbre será una reunión de trabajo, sus sesiones serán a puertas cerradas y sus participando, contando españoles y extranjeros, apenas serán tres decenas, “una cantidad que permitirá examinar problemas y soluciones de manera concreta y profunda”, según uno de los organizadores. Axel Wallen, presidente del grupo del consenso y de créditos a la exportación de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE, países industrializados de Occidente y Japón), expondrá sobre las ventajas y desventajas del acuerdo del consenso.

   Maurice Bart, director de la Oficina de Europa del Banco Mundial, presentará un trabajo sobre el papel de esa institución en la financiación del desarrollo y en la cofinanciación con créditos a la exportación. Donald Ward, secretario general de la Unión de Berna, se referirá al papel de los seguros de créditos a la exportación en el comercio mundial y el papel jugado por la Unión Banquera de Berna. Esas tres intervenciones serán la base para el coloquio sobre “Los organismos internacionales y su papel en la financiación del comercio internacional”. (IPS Madrid, 30-4-1979).

   El rechazo por el gobierno español hoy de las explicaciones del gobierno francés por el cañoneo y ametrallamiento de dos pesqueros vascos, enfrió aún más las deterioradas relaciones entre los dos países. Mientras, un comandante francés reiteró hoy en Bayona que la solución contra quienes pescan sin licencia en aguas de la Comunidad Económica Europea (CEE), “es disparar y hundir un barco” y en España se aviva un tradicional sentimiento anti-galo.

   Barcos de la marina francesa dispararon la semana pasada contra dos pesqueros vascos que faenaban sin licencias en aguas comunitarias e hirieron a ocho tripulantes, dos de ellos de gravedad. Fuentes gubernamentales francesas reconocieron que la orden de disparar emanó del gabinete del primer ministro Pierre Mauroy. Las mismas fuentes señalaron que era necesario “dar un escarmiento y enseñar a los españoles que las leyes comunitarias deben ser cumplidas”. El gobierno francés lamentó las heridas de los pescadores, pero insistió en que éstos eran culpables.

   Un tribunal francés absolvió hoy a los capitanes de los pesqueros vascos del cargo de “abordaje”, efectuado por el gobierno francés y en base al cual se intentó justificar la agresión. Poco después de ser conocida esa sentencia, el Ministerio de Asuntos Exteriores español informó que entregó una nota al embajador de Francia, en la que “se rechaza con toda energía la alegación del gobierno francés de que la responsabilidad por los daños sufridos… incumbe a los capitanes de los buques pesqueros españoles”.

   La nota añade que el gobierno español “dejando constancia de su voluntad de cumplir estrictamente sus obligaciones convencionales y respetar en sus términos la normativa pesquera comunitaria”, estima que las medidas adoptadas por el gobierno francés “son contrarias al derecho internacional” y “entrañan la violación del convenio europeo sobre la protección de los derechos humanos”. Por ello, considera que “el gobierno francés debe revisar, con carácter inmediato, esta político de uso de la fuerza armada y se reserva, caso de no ser así, la utilización de todos los derechos y acciones que autoriza el derecho internacional”.

   El gobierno español espera “satisfacciones adecuadas” del francés y que en caso contrario se verá obligado “a utilizar todos los mecanismos de arreglo pacífico de controversias y también a denunciar en instancias jurisdiccionales internacionales la política y la práctica del uso de la fuerza armada”. La oposición parlamentaria, a la izquierda y a la derecha del gobierno, criticó las actuaciones de éste y lo acusó de debilidad ante Francia. El líder de la oposición conservadora, Manuel Fraga, afirmó que durante esta crisis el gobierno español “ha puesto en peligro nuestro fuero, nuestro huevo y nuestra dignidad”.

   La oposición criticó, sobre todo, que a los dos días de la agresión y sin que se dieran explicaciones satisfactorias, el primer ministro francés fue recibido en Madrid. Los problemas en las aguas comunitarias, que el gobierno español se esfuerza por controlar para evitar que se deterioren aún más las relaciones con Francia, avivaron reacciones anti-galas. Algunos medios recordaron que en 1908, cuando las tropas napoleónicas invadieron España, el alcalde de la vecina localidad de Móstoles declaró, por sí, la guerra a Francia.

   El matutino Diario 16 prefirió recordar “Las dos últimas hazañas” de la marina francesa: “El tres de julio de 1942, en Mers el Kebir, en la rada de Orán, cuatro fragatas inglesas hundieron a la casi totalidad de la francesa en doce minutos, porque ésta prefería no combatir con los aliados antes de que combatir contra los nazis. La otra, que once meses después “lo que quedaba de la flota francesa prefirió abordarse en el puerto de Tolón que ir a la guerra”.

   Nadie propugna en España que se le declare la guerra a Francia y las reacciones de la oposición tienen mucho que ver con su papel de tal. Sin embargo, hay quienes propusieron algunas ideas originales para molestar a los “Gabachos”, como llaman a los franceses. Un conocido humorista, Forges, propuso que cada español envuelva un ladrillo y lo despache como paquete postal “a pagar en destino” y con dirección a la embajada francesa en Madrid. “Lograríamos tapiar la embajada, hacerles gastar mucho dinero. Cosa que a los franceses molesta, daríamos empleo a los fabricantes de ladrillos y más trabajo a los correos”, explicó Forges. (IPS Madrid, 15-3-1984).

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