Diecinueve ex presidentes y jefes de gobierno constitucionales de América Latina, España y Portugal, confirmaron su asistencia a un encuentro que se realizará del 21 al 24 de este mes en Guadalupe, provincia de Extremadura ubicada en el sudoeste de España.

   La Oficina de Educación Iberoamericana (OEI), entidad convocante del encuentro, informó hoy que asistirán Carlos Arosemena, Oswaldo Hurtado y Galo Plaza, de Ecuador, Juan Bosch de la República Dominicana, Leopoldo Calvo Sotelo y Adolfo Suárez de España. Mario Echandi y José Figueres, de Costa Rica, Ricardo de la Espriella y Arístides Royo, de Panamá, Arturo Frondizi, de Argentina, Lidia Gueiler, Walter Guevara Arce y Luis Adolfo Siles Salinas, de Bolivia, Luis Herrera Campins, de Venezuela.

   Jorge Pacheco Areco, de Uruguay, María Lourdes Pintasilgo y Francisco Pinto Balsemad, de Portugal y Julio César Turbay, de Colombia. El encuentro, organizado por la Junta (gobierno autónomo)  de Extremadura, tendrá como objetivo fundamental analizar la situación de la cultura, la educación y la ciencia en la Comunidad Iberoamericana y proponer soluciones y líneas de acción en ese campo. (Madrid, 19-4-1985).

   "No es mucho pedir, exigir y esperar que se nos permita ser autores de nuestras propias decisiones y de nuestros propios destinos”, afirmaron hoy en un coloquio radiofónico los presidentes Belisario Betancourt, Felipe González y el secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar. Betancurt, presidente de Colombia, González de España y Pérez de Cuellar, protagonizaron hoy el programa Directo-Directo, que Radio Nacional de España y Radio Exterior de España emitieron junto a la cadena radiofónica colombiana a Iberoamérica.

   Durante cincuenta minutos, el concepto de los hispánico, el futuro, presente y sobre todo las raíces que forman el pasado de la Comunidad Iberoamericana, fueron abordados por los protagonistas del coloquio, quienes profundizaron en los aspectos más destacados que caracterizan una realidad cuya raíz tiene ya casi quinientos años. Dentro de ese contexto señaló Betancourt que los malentendidos, la inadvertencia ocasional del dirigente de éste y del otro lado del mar, no han sido bastantes a vulnerar, a quebrantar un afecto que brota de la profundidad de nuestra idiosincrasia y que pone de relieve el hecho de que los instintos son, a menudo, la mejor expresión del saber de los pueblos, de su clarividencia.

   “Y ese rasgo instintivo nos mantiene los afectos hacia todo lo hispanoamericano y, desde luego, hacia todo lo hispánico, hacia todo lo español”. González, tras recordar la raíz común, puso énfasis en la lengua, diciendo: “En países como Suecia o Austria, hoy día el estudio de la lengua española se está convirtiendo en una necesidad. ¿Por qué, es por España o por su importancia?. Yo siempre afirmo que la importancia de nuestra lengua nos la presta, nos la apoya, la existencia de más de trescientos millones de de hispanohablantes en el continente sudamericano”.

   Interrogado sobre las alianzas y concretamente sobre Contadora, Betancourt explicó que “si se mira más lejos, en lo referente a la situación concreta de la paz en América Latina y en particular de la paz en Centroamérica, en el frente de Contadora y de su propósito de Paz, el gobierno español, Felipe González, fueron mucho más que interlocutores comprensivos en lo que toca a las gestiones del Grupo Contadora. España se ha sumado denodada y firmemente a nuestra protesta, a nuestra denuncia, a nuestra exigencia de revisar un orden económico que no es, en verdad, más que un desorden económico, porque está construido sobre la inequidad y sobre la desigualdad institucional”.

   González manifestó que el papel de España fue “modesto pero tenaz, de apoyo decidido a una iniciativa que garantizó con efecto disuasorio a que no se agrave el conflicto centroamericano y que en una posición que honra a todos sus protagonistas está haciendo un esfuerzo por ir más allá de la disuasión respecto de la extensión del conflicto para encontrar los fundamentos de paz en Centroamérica". Como dijo Betancourt, recordó González, “estos fundamentos no solo son de carácter político, sino también de justicia socioeconómica”.

   El moderador del coloquio, Julio César Iglesias, interrogó a los participantes sobre otro tema: el terrorismo, ¿se habla de lo mismo cuando se dialoga sobre el tema entre personalidades de distintos países”?.  Para González existe una gran aproximación, “El terrorismo es una forma de acción violenta que trata de generar en la población el atenazamiento psicológico por el terror, por consiguiente ese concepto es un concepto fácil de compartir”. Betancourt, por su parte, opinó que “Estamos homologados en la práctica porque estamos moviéndonos por encima de los ideologismo yertos. Esos se los vamos a dejar a los ideologistas y a los historiadores de la política”.

   Respecto del tema del día, la hispanidad, González manifestó que “en un mundo bipolarizado el papel que podría jugar ese concepto de hispanidad como reencuentro y como mezcla de cultura entre nosotros, sería tan importantes que probablemente, algunos lo teman”. “Hemos de congregarnos los pueblos de la América española, Añadió Betancourt, para ingresar unidos al milenio que viene y hacer juntos el inventario de la cultura que poseemos”.

   “Esa cultura va a darnos también el temple político para reivindicar un espacio, un ámbito más firme de un mundo del que desechamos no solo la perspectiva absurda de la guerra sino también la irrevocabilidad de los centros de poder que tienden a excluir nuestra voz de un concierto universal en el que tenemos derecho a participar, en el que queremos y vamos a participar, hermanados y unidos”. En su intervención, Javier Pérez de Cuellar, expresó un deseo: “A los que nos llamamos hispánicos, en cualquiera de los tres continentes, no debemos tener una actitud pasiva respecto a nuestro común denominador, sino activa en el sentido de preservación y conservación de nuestra unidad espiritual”. (IPS Madrid,12-10-1984).

   Todavía hay diferencias en la tipificación de los femicidios, pero el concepto comienza a afianzarse en Argentina. Ya no se habla de “crímenes pasionales” sino de asesinatos de género. El cambio de lenguaje es el primero de los muchos pasos que faltan para erradicar la cultura de violencia. Los cambios conceptuales son el resultado de las movilizaciones feministas como la del 3 de junio de 2015 y las de este año, que se tradujeron en multitudinarias marchas bajo la consigna de “Ni Una Menos”. Entre ellas se destaca la última del 19 de este mes, tras el brutal asesinato de la adolescente Lucía Pérez.

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