Los dos partidos políticos latinoamericanos más antiguos son uruguayos y fueron fundados en 1836, según el Manual de los Partidos Políticos de América Latina presentado en la capital de España.

El Manual, editado por el Parlamento Latinoamericano y el Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas, contiene una breve historia política de los 22 países representados en ese parlamento, sus bases constitucionales, los resultados de las últimas elecciones y la historia de cada partido.

En estas historias se incluye su definición ideológica y corrientes internas, nombre de sus dirigentes, representación parlamentaria, dirección postal, teléfono y fax.

También, como un signo de los tiempos, el Manual facilita ''como la primera obra de consulta en su género las direcciones de las páginas web de los partidos, así como sus direcciones de correo electrónico'', se señala en su introducción.

El presidente del Parlamento Latinoamericano, el uruguayo Juan Adolfo Singer, señala que el objetivo del Manual es aportar información actualizada, integral y práctica ''que permita identificar los actores fundamentales de la democracia latinoamericana''.

La idea de elaborar esta publicación es fruto de la cooperación entre la Unión Europea (UE) y América Latina, dice Wolf Grabendorf, director del Irela, un instituto financiado por el bloque europeo con sede en Madrid y un patronato integrado por personalidades europeas y latinoamericanas.

Los dos partidos uruguayos tradicionales todavía vigentes, el Colorado y el Blanco (hoy denominado Partido Nacional), nacieron en el mismo año, 1836, respondiendo a las tendencias liberal y conservadora.

Sus nombres tienen origen en las divisas utilizadas para distinguir a los ejércitos enfrentados en batalla.

En el Manual no se consigna el último partido fundado, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), heredero de la alianza guerrillera del mismo nombre, que fue creado en 1997 como consecuencia del acuerdo de paz firmado a fines de 1996.

Como último partido fundado en la región aparece la Unión por el Perú (UPP), creada en 1995 por el ex secretario general de las Naciones Unidas Javier Pérez de Cuéllar.

En Brasil, un país sujeto a grandes cambios en su estructura de partidos, aparece como el más antiguo el Partido Popular Socialista (PPS), nacido en 1922 como Partido Comunista y que en 1990, al conjuro del derrumbe del muro de Berlín, cambió su nombre por el actual.

Además de los dos partidos uruguayos, aparecen otros pocos creados en el siglo pasado.

Entre estos están La Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) de Paraguay (1887), el Partido Radical (hoy Radical Socialdemócrata) de Chile (1863), el Conservador de Colombia (1850), el Liberal Radical Ecuatoriano (1895), el Conservador Ecuatoriano (1883) y la Unión Cívica Radical de Argentina (1891).

En América Central hay un solo partido originado en el siglo pasado, el Partido Liberal de Honduras (1891), en Nicaragua son todos recientes, excepto el Liberal Independiente (1944), y en El Salvador el más antiguo, el Demócrata Cristiano, data de 1960.

En Cuba, aunque tuvo partidos políticos desde su primera Constitución independiente, en 1901, en la actualidad existe sólo el Partido Comunista, fundado en 1961, del que se incluye una página web: ceniai.inf.cuu/ppc/pg_intermedia.html.

El Manual incluye informaciones sobre las internacionales presentes en la región: Demócrata Cristiana, Liberal, Socialista y Unión Demócrata.

Asimismo sobre la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPAL), el Foro de Sao Paulo, la Organización Demócrata Cristiana de América Latina y la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA), de centroderecha.

Por último, la obra informa sobre los parlamentos latinoamericanos, Andino y Centroamericano, la Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur, el Parlamento Amazónico y el Parlamento Indígena de América.

Lluvias fuertes, que persistirán probablemente tres días, alentaron hoy en Brasil esperanzas de poner fin a los incendios que desde hace dos meses devastan los bosques y sabanas del norteño estado de Roraima.

Pero la imagen del gobierno brasileño está chamuscada. Una comisión de siete parlamentarios concluyó este martes una inspección en Roraima, que limita con Venezuela y Guyana, diagnosticando que ''hubo omisión del poder público''.

El diputado José Sarney Filho, del cogobernante Partido del Frente Liberal (PFL) y miembro de la Comisión de Defensa del Consumidor, Medio Ambiente y Minorías, criticó duramente al presidente Fernando Henrique Cardoso por no haber visitado Roraima en este crítico momento.

Tampoco el ministro de Medio Ambiente, Gustavo Krause, del mismo PFL, demostró suficiente interés por la suerte de la población afectada y de las áreas quemadas por el fuego, dijo el diputado, hijo del ex presidente José Sarney.

La población reaccionó a esa falta de atención advirtiendo en tono de broma que las elecciones de octubre en Brasil votará por Carlos Menem, el presidente de Argentina.

La ayuda argentina fue la más efectiva y rápida en el combate contra el fuego, según habitantes y autoridades de Roraima. El embajador argentino Jorge Herrera Vega estuvo entre los primeros visitantes del estado, donde viajó en compañía de unos 15 bomberos especializados en incendios forestales que llegaron de su país.

''El gobierno argentino se hizo más presente que el brasileño'', ironizó Sarney Filho, en una evaluación que, según los periodistas presentes, molestó a los militares brasileños que comandan la operación contra las llamas, en la que participan más de 1.500 personas.

Los expertos argentinos vuelven a su país esta semana, pero a pedido de la cancillería brasileña, algunos técnicos y los cuatro helicópteros que trajeron para arrojar agua desde el aire permanecerán todavía en Roraima.

Las lluvias llegaron con fuerza este martes. Las precipitaciones sólo se han interrumpido en el norte de Roraima, cerca de la frontera con Venezuela, donde surgieron nuevos focos de incendio, provocados por campesinos e indígenas que usan el fuego para limpiar la tierra para la siembra.

El servicio de meteorología anunció nuevas lluvias por lo menos durante los próximos tres dias, y los dirigentes de la operación manifestaron confianza en poder acabar con el fuego.

Las autoridades ambientales anunciaron un estudio mediante radares aerotransportados para identificar la extensión de los incendios y los daños en la fauna y la flora de Roraima.

La preocupación ahora es por las ''quemadas'' que todos los años, los agricultores practican en el sur y este de la Amazonia brasileña entre julio y septiembre, la época más seca en la región.

Se teme que las quemadas escapen al control de quienes las practican, debido a la agudización del tiempo seco causada por el fenómeno de El Niño, y resulten en nuevos incendios, tan graves como el que aún devora a Roraima.

 La corriente que responde al ex presidente del gobierno de España Felipe González fue derrotada hoy en las primeras elecciones internas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El diputado y ex ministro de Obras Públicas en el último gobierno de González (1993-1996), Josep Borrell, se impuso al secretario general del PSOE y también diputado y ex ministro, Joaquín Almunia, en una votación para designar al primer candidato del partido para las próximas elecciones generales.

Borrell obtuvo 55 por ciento de los votos válidos y Almunia 45 por ciento, informó oficialmente el secretario de organización del PSOE, el ''felipista'' Cipriá Ciscar.

El resultado constituye una sorpresa, pues todas las encuestas de opinión daban como ganador a Almunia, quien además recibió el apoyo expreso y entusiasta de González y de todo el aparato partidario.

El ex líder del PSOE, quien impuso a Almunia como su sucesor en la secretaría general en el último congreso partidario, en junio de 1996, habló el jueves en el acto de cierre de campaña de aquel e incluso escribió el miércoles un artículo de una página en el influyente matutino El País, para apoyarlo.

Almunia anunció a fines de febrero la convocatoria de internas y que él mismo sería candidato. Dijo también que en el caso de perder presentaría la renuncia a la secretaría general, extremo que sus allegados repitieron este viernes.

El 23 de marzo, un día antes de que venciera el plazo para presentar candidatos para las internas, Borrell anunció su candidatura.

Desde entonces debió vencer una serie de dificultades levantadas por el aparato, desde el retaceo de medios para dirigir una carta a todos los afiliados hasta concentrar a la mayoría de los ex ministros y dirigentes socialistas en los actos de apoyo a Almunia.

Ambos candidatos se cuidaron de no salirse del programa partidario aprobado en el último Congreso, pero Borrell habló de ''innovar'', de apoyar una política más social y más volcada hacia la izquierda. También dijo que había que enterrar una etapa de corrupción.

Almunia recibió el apoyo del presidente del gobierno autónomo de Andalucía y secretario general del PSOE en esa región, Manuel Chaves. Ese respaldo parecía presagiar su triunfo, ya que Andalucía cuenta con 35 por ciento de los afiliados socialistas.

Borrell contó con el apoyo de reconocidas personalidades de la izquierda socialista, como Fernando Morán, ex ministro de Asuntos Exteriores, y Antonio Asunción, ex titular de Interior. También lo respaldó la corriente del ex vicepresidente del gobierno Alfonso Guerra, aunque éste evitó pronunciarse en público.

La renuncia de Almunia a la secretaría general implicará la convocatoria de un Congreso Extraordinario, que debería realizarse dentro de los próximos tres meses.

Sin embargo, lo más significativo es la derrota de González, que siempre desbarató las tentativas de democratizar su partido. En 1979, cuando la corriente interna de izquierda logró mayoría para su programa en el congreso del PSOE, González presentó su renuncia a la secretaría general y forzó un congreso extraordinario.

A los seis meses se realizó ese congreso y González consiguió la aprobación de un nuevo programa, eliminando cualquier alusión al marxismo.

Después marginó a todos los disidentes, siendo el caso más notorio el de Guerra, que fue vicesecretario general y número dos en el partido y en el gobierno e incluso lo acompañó en la batalla contra el ala izquierda.

En junio de 1996, González anunció sorpresivamente que no aspiraría a su reelección como secretario general, y en pocas horas logró imponer a Almunia, favorecido por el desconcierto provocado por su renuncia.

La mitad de los 383.462 afiliados registrados en el PSOE votaron este viernes, en en 4.300 mesas electorales instaladas en su mayoría en la sede de agrupaciones locales.

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