“Aconsejamos a nuestros compañeros que el 28 de noviembre voten antidictatorialmente, como sea”, dijo hoy a IPS Félix Díaz, dirigente portuario y secretario ejecutivo del organismo coordinar de las actividades de la Convención Nacional de Trabajadores en el exterior”, del Uruguay. En esa fecha deberán celebrarse elecciones partidarias para renovar las estructuras de aquellas fuerzas políticas a las cuales el gobierno ha levantado la proscripción o suspensión vigente desde 1973.

   La medida beneficia a los tradicionales Partidos Blanco y Colorado y a la Unión Cívica Radical, mientras que permanecen marginados de la actividad legal los integrantes del llamado frente amplio: Partidos Comunista, Socialista, Democracia Cristiana y sectores desprendidos de los tradicionales. Díaz, un metalúrgico-portuario de 62 años, con 29 de trabajo en la administración portuaria de su país, casado, dos hijos, está exiliado desde que las fuerzas armadas ocuparon el gobierno de su país, limítrofe con la Argentina.

   En Madrid participó junto con representantes de organizaciones sindicales uruguayas, en el quinto encuentro internacional, del cual salió un llamado para votar antidictatorialmente en las elecciones convocadas para el 28 de noviembre. Al ser interrogado acerca de cómo debe entenderse, en la práctica, ese voto antidictatorial, indicó que la CNT, por sus estatutos, no puede ni debe dar un pronunciamiento a favor de una determinada opción.

   “De lo que estamos seguros –afirmó- es que el voto de los trabajadores debe ser un repudio a la dictadura y una reivindicación de nuestros derechos. La forma de hacerlo, es cuestión de la conciencia de cada compañero, puede ser en blanco, puede ser no votando, puede ser votando de una manera especial, pero siempre en contra de los planes y proyectos de la dictadura. Lo importante es poner en escena, al margen de las manipulaciones, la reivindicación de una amnistía total e irrestricta”.

   Además de haber dispuesto una legalidad selectiva, la disposición de las fuerzas armadas especifica que tampoco pueden ser candidatos a dirigir las fuerzas políticas admitidas figuras consideradas como sus líderes históricos: Wilston Ferreira Aldunate, máximo dirigente del partido blanco, permanece exiliado y Jorge Batlle, del colorado, está en Uruguay pero no puede desarrollar actividades políticas. La CNT, según Díaz, se encuentra “en la ilegalidad más absoluta, clandestina”. Sin embargo, en los últimos cinco meses “se realizaron más de doscientas asambleas sindicales públicas, muy controladas, que a veces terminaron con detenciones, pero se realizaron”.

   La Central de Trabajadores, que tradicionalmente fue la única que existió, continúa siendo mayoritariamente expresión de los trabajadores uruguayos, según Díaz, ahora exiliado en Moscú.  “La dirección efectiva de la CNT está en el interior, en Uruguay. Allá está presente la tradición de la CNT y si se pudiera expresar públicamente lo haría con mayor fuerza aún”. En la reunión de Madrid, que finalizó hoy, las resoluciones se adoptaron por unanimidad. Aunque en la CNT la representación se da por rama de industria, “al igual que en la vida política, están representadas de hecho todas las tendencias mayoritarias”, explicó Díaz.

   El dirigente sindical se declaró “extraordinariamente optimista” acerca del futuro de su país, porque el mundo no puede caminar para atrás”. Su presencia en España “aumentó el optimismo al ver el proceso de transformación democrática. Confío –dijo con énfasis- en la fuerza de los trabajadores y la unidad del pueblo, para que más tarde o más temprano la dictadura caiga”. (IPS Madrid, 8-10-1982).