Dos mujeres peruanas que aportaron mucho para internacionalizar los cantares, Chabuca Granda e Yma Sumac, fueron recordadas a fondo por el peruano Ricardo Ñique en una conferencia que pronunció el once de noviembre en el Ateneo de Madrid. En ese acto yo también hablé recordando haber escuchado a la peruana Yma Sumac cuando ella grabó una decena de canciones en la Argentina a fines del siglo pasado y que con apenas veinte años de edad ya cantó por la radio.  


Entre esas canciones cabe destacar “La flor de la canela”, en  la que se dice con fuerza y dulzura “Déjame que te cuente, limeña/déjame que te diga la gloria/del ensueño que evoca la memoria/del viejo puente, del río y la alameda/alfombras de nuevo el puente/y engalanas la alameda”.

Chabuca Granda, que comenzó a escribir poesía a los 12 años, fue de las primeras en quebrar las estructuras de la poesía convencional y autora de “La Flor de la canela”, también actuó en la Argentina, donde creó la canción “Paso de vencedores” apoyando al entonces presidente del país, Juan Domingo Perón.  Y cabe destacar asimismo varias canciones dedicadas a la chilena Violeta Parra, en las que se mezclan estructuras  tradicionales creando nuevas versiones de la poesía convencional. Entre sus canciones más destacadas también están Zeñó Manué, Fina Estampa, José Antonio y Gallo Camarón.


Ella puso siempre en primer lugar de sus tareas las tradiciones, como las peleas de gallos, las corridas de toro y “el río, el puente y la alameda”, reproduciendo lo que reclamó Raúl Porras Barrenechea planteando que asumiera la “piedad para el puente y la alamea”. Esa denominación brota del barrio El Puente de Piedra de la Iglesia, la iglesia más pequeña del mundo, ubicada en el paseo la Alameda de los Descalzos.