A la marinería de la Armada, a la tropa y oficiales leales de las FF.AA. les decimos: ¡No aflojen compañeros! Lentamente se están filtrando hacia la opinión pública los detalles de las torturas a que han sido sometidos los suboficiales, clases y marineros detenidos en la Armada. Muy lentamente, debido a la prolongada incomunicación a que se ha sometido a las víctimas.

Regina Muñoz Vara, esposa del sargento Juan Cárdenas, hizo un llamado por las radios del país, para que los trabajadores se movilicen en respaldo de los marineros torturados por los oficiales golpistas. Los nombres de los torturadores: el capitán Koeller, los tenientes Grage, Letelier, Luna, Alarcón, Tapia, Maldonado, el subteniente Besh y el capitán Acuña, son ahora conocidos en todas las asambleas de trabajadores del país en que se ha debatido la situación de la marinería. Esos nombres figuran ya en la lista de los torturadores del pueblo a continuación del comandante Claudio Clavijo y del general Manuel Torres, responsables de la muerte del obrero González en Lanera Austral.

La burda provocación montada por los oficiales golpistas de la Armada no engaña a nadie en este país. El alegato pueril de que la marinería estaba complotando para subvertir el orden público no engaña a nadie en este país.

Ante el pueblo de Chile, los marineros están siendo torturados porque se negaron a la incitación golpistas de sus oficiales. El pueblo le cre más a los marineros torturados que a los oficiales golpistas. Y por eso nuestro Partido Socialista, a través del Secretario General, ha expresado a los marineros torturados su más amplia solidaridad.

La persecución contra la marinería no es un hecho aislado. Los allanamientos contra las industrias y el asesinato del obrero Manuel González no son hechos aislados. No, no son hechos aislados, impremeditados, carentes de intención. Ellos son los eslabones de la cadena fascista que en el campo civil y militar implementa la CIA para derrocar al Gobierno de Chile.

Tal es la descarnada situación. Ningún grupo de civiles tiene derecho a pedir que se cambie un Presidente de la República que no le gusta. Ningún hombre encaramado encima de un tanque tiene derecho a exigir que se cambie un Presidente de la República porque no le gusta. PARA ESO ESTÁ LA ACUSACIÓN CONSTITUCIONAL. Y si no tienen los dos tercios que se aguanten. Porque este es un país civilizado y aquí todavía no manda cualquier grupo de matones encaramados sobre un buque. Todavía no. Muchas cosas pasarán antes. Muchas.

Este no es un gobierno de minorías. Cuarenta y cuatro por ciento del electorado apoyó a este Gobierno hace sólo cinco meses. Alessandri en su época perdió hasta el tercio. Frei terminó con menos de 35%.

Y esos obreros, esos campesinos, esos pobladores que apoyan al gobierno constitucional, no se irán a sus casas si se produce el golpe militar que los fascistas buscan. Navarrete dice que prefiere el golpe militar antes que la guerra civil. Dese por enterado, Navarrete, de que en el mismo momento en que se dé el golpe militar, en el mismo momento empezará la guerra civil.

Si hay golpe militar, habrá guerra civil. Nadie tenga duda sobre eso. Sí, habrá una guerra civil en forma si hay golpe militar. Los trabajadores deben estar preparados para la eventualidad. Los trabajadores pueden, en muy poco tiempo, dejar a este país sin electricidad, sin agua potable, sin alimentos. Los trabajadores pueden dinamitar los yacimientos y sus instalaciones. Los cordones industriales, los sindicatos, los comandos campesinos, están en control de una parte importante del aparato productivo del país y dudamos que los fascistas puedan movilizarse con la suficiente celeridad como para expulsar a tiempo a los trabajadores de sus puestos de trabajo.

Y los obreros industriales, lo hemos visto, organizan sus cosas con rapidez, requisan vehículos con rapidez, levantan barricadas y copan calles con rapidez. Desde octubre, se han ido ejercitando en tareas de emergencia. Y no son tímidos, Navarrete, no son tímidos. De manera que pensar en golpe militar sin guerra civil es una fantasía, una hermosa fantasía fascista.

Claro, pensarán algunos, esos obreros desarmados nada podrán contra ejércitos regulares. Pero la cosa no se dará como la sueña Navarrete. No, porque importantes sectores de las FF.AA. no se plegarán al golpe fascista. El que crea que toda la Armada, todo el Ejército, toda la Aviación, todo Carabineros, se alzará contra el Gobierno constitucional, el que crea eso, no sabe lo que está pasando en los cuarteles hoy en día.

Habrá tropas que combatirán junto a los obreros, junto a los campesinos, junto a los pobladores. Se sabrá en el momento oportuno qué regimientos apoyan al Gobierno constitucional y entregarán armas a la población civil para que combate por su Gobierno. Los militares patriotas saben qué hacer en el momento oportuno. Los dirigentes de los cordones industriales, de los sindicatos, saben qué hacer en el momento oportuno. Y ninguno se va a quedar sentado en la fábrica esperando que lleguen los fascistas a fusilarlo.

Ahora, a lo que hay que hacer. Decíamos que Regina Muñoz, la esposa de uno de los marineros torturados, había hecho un llamado a los trabajadores de Chile. Hay que responder a ese llamado compañeros, hay que responder. Si 20 mujeres se movilizaron para insultar a un general patriota y a su compañera, bien podemos nosotros movilizar un millón de trabajadores para defender a los marinos torturados.

Citemos hoy día mismo, en cada fábrica, en cada campamento, en cada fundo, a una asamblea general y saquemos un acuerdo unánime. Exijamos en ese acuerdo: 1) El término de las torturas, 2) La libertad de los marinos detenidos, 3) El sometimiento a juicio de los torturadores, 4) La llamada a retiro de los torturadores. Vayamos con nuestros acuerdos a todas las radios, a todos los periódicos, a todos los canales de TV, para que Chile entero conozca nuestra opinión.

Pongamos carteles en los frontis de nuestras fábricas. Rayemos las murallas de nuestras fábricas, de nuestros fundos, de nuestros campamentos, de todo Chile, pongamos allí: FUERA DE LOS CUARTELES LOS TORTURADORES. BASTA DE TORTURAS. LIBERTAD PARA LOS MARINEROS.

Visitemos las familias de los detenidos, para que sepan que Chile está a su lado, para que sepan que no están solos, que un pueblo entero los respalda. Hagámoslo ahora mismo, camaradas, ahora para que el llamado de Regina Muñoz no sea en vano, para que las torturas sufridas por el sargento Cárdenas y la marinería no sean en vanos. Ahora, compañeros. AHORA. (La Autora de Chile, 30-8-1973)