Los primeros que pagan la crisis en Europa son las familias de baja condición social o inmigrantes. Éstos últimos, por cierto, siendo los primeros en perder su empleo.
Ya en 2008, como consecuencia del aumento de medidas restrictivas y del refuerzo a las fuerzas policiales y militares encargadas de controlar y cerrar las fronteras, se redujo la entrada de inmigrantes, a la vez que aumentó el de extraditados hacia sus países de origen. Las españolas Islas Canarias, ubicadas frente a la costa occidental de África, registraron un descenso en esos arribos del 50%, muchos de ellos de personas que lo hacían de manera irregular (sin papeles) en frágiles embarcaciones. Pero también creció sensiblemente la cantidad de quienes murieron en el intento de llegar, registrándose un 450 % de aumento sobre las cifras de 2008, dado que fueron cinco las muertes producidas entre enero y mayo de ese año y 29 las apuntadas en los mismos meses de 2009.
Pero al margen de las medidas represivas de los países europeos contra los inmigrantes sin papeles, hay otra causa por la cual también se reduce su ingreso y es que desde sus países de origen perciben la falta de perspectivas de trabajo, tanto por la disminución drástica de ofertas como por la comprobación del regreso de inmigrantes que se van voluntariamente por carecer de oportunidades de empleo.
Un caso típico son los rumanos, que llegaron en oleadas en los últimos años y que ahora son los primeros en regresar masivamente a su país, al no encontrar trabajo en los países europeos del Oeste, los más desarrollados de la Unión Europea: Francia, Alemania, Italia, España y Portugal.
Una crisis migratoria que afecta también a los latinoamericanos. De éstos, los ecuatorianos, que se habían ubicado a la cabeza de las remesas hechas hacia sus familias, también están regresando, tanto por la pérdida de trabajos fijos como por el fuerte declive de los irregulares, gran parte de los cuales se empleaban en la construcción, el sector más afectado por la crisis.
Así están las cosas y es difícil que mejoren mientras no se reactive la economía global. (Clarín/Buenos Aires/1º de enero de 2009)

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