Con muertos o vivos, desaparecidos o presos, las oleadas de inmigrantes siguen llegando a las costas españolas, en las que este jueves fueron encontrados cinco cadáveres tras naufragar la frágil embarcación en la que los cinco se trasladaban junto a otras 35 personas, todas indocumentadas.

  Fuentes gubernamentales informaron de que los hechos ocurrieron en las costas de Tarifa, en la orilla norte del Mar Mediterráneo y en las proximidades del estrecho de Gibraltar.

  En los últimos cinco años más de 4.000 inmigrantes perdieron la vida en aguas españolas, según la Asociación de Trabajadores de Inmigrantes Marroquíes (ATIME). El ministerio del Interior de España disminuye esa cifra en aproximadamente un centenar, pues no incluye en sus estadísticas a los fallecidos en las vecinas aguas marroquíes ni a los desaparecidos tras naufragar las barcas.

 

   Los cinco fallecidos no fueron identificados, por carecer de documentos de identidad y sus acompañantes no aportar informaciones al respecto.

 

   La mayoría de las muertes de inmigrantes se producen al naufragar las frágiles embarcaciones en las que son trasladados, aunque también se producen otro tipo de accidentes. Entre estos se recuerda que el 19 de agosto cuatro jóvenes marroquíes murieron en el interior de un camión frigorífico.

 

   Los cuatro partieron ocultos en el vehículo desde Casablanca, ciudad marroquí ubicada sobre el litoral Atlántico, desembarcaron en el sur de España, cruzaron todo su territorio y fueron hallados muertos por el conductor del camión en las cercanías de San Sebastián, ciudad ubicada en el noreste de este país.  

 

   Este jueves también falleció otro inmigrante, el cuarto desde que el viernes se incendió una comisaría en Málaga, también en el suroeste de España, donde los cuatro se encontraban detenidos junto a otros diez, entre ellos uno acusado de ser un traficante de seres humanos.

 

   El incendio, según fuentes policiales, fue provocado por uno de los detenidos, Patrick Arhaban, quien tenía ya una orden de captura bajo la acusación de traficar ilegalmente con inmigrantes.

 

   José Luis Rodríguez, letrado de la organización no gubernamental Málaga Acoge, se ofreció para prestar asistencia jurídica a los detenidos y, en especial, para aclarar porque los inmigrantes fueron recluidos en una celda junto con dos personas, Arhaban y el patrón de la barca, Abdel Abderramán, quien también tenía una orden de captura en su contra.

    Este episodio desató una serie de protestas y exigencias de investigación. En primer lugar porque los inmigrantes fueron recluidos en una comisaría cuando la ley determina que deben ser llevados a un centro de acogida, destino de quienes ingresan a España sin papeles de identidad.

   “A los marroquíes detenidos se los trata peor que a los cerdos que se manda a un matadero”, dijo a IPS Mustafá El´Merabet, portavoz de la ATIME.

   En términos similares se pronunció José Chamizo, defensor del pueblo (ombudsman) de Andalucía, la región donde ocurrieron los hechos, quien señaló que lo ocurrido con los recluidos en la comisaría hace pensar que “como esas personas eran inmigrantes no importaba lo que pudieran hacer con ellos”.

   De acuerdo con la legislación vigente las personas que sean interceptadas antes de pisar tierra española o de traspasar sus puestos fronterizos pueden ser devueltas al lugar de origen antes de pasadas 72 horas. Durante ese plazo pueden ser retenidos en dependencias policías, pero una vez vencido el mismo deben quedar en libertad.

   En cambio aquellas personas que logren ingresar y carezcan de la visa correspondiente deben ser internadas en un centro de acogida, previa intervención de un juez y allí pueden permanecer hasta 40 días, plazo en el que deben ser expulsados del país. Esto último difícilmente se aplica con los subsaharianos porque la mayoría de los detenidos de esa procedencia se niegan a identificarse y declarar su nacionalidad. Además con la mayoría de esos países no existen tratados que permitan la expulsión.

   Durante la última semana fueron detenidos más de doscientos inmigrantes llegados de manera irregular a las costas españolas. En los dos últimos años los detenidos sobrepasaron la cantidad de 30.000.

   En un solo día, el martes, 102 inmigrantes y tres patrones de las cinco “pateras” en las que viajaban fueron detenidos en las costas de Fuerteventura y Lanzarote, en el archipiélago de las Islas Canarias, ubicadas frente a la costa noroccidental de África.

   La mayoría de los detenidos procedían de Malí y Gambia, aunque también había de Ghana, Guinea Bissau, Mauritania y Guinea Conakry.  Las “pateras” son frágiles embarcaciones, llamadas así por su bajo calado y por ser tradicionalmente utilizadas en lagos para la caza de patos. (Madrid, 2-1-2003)