Introducción

 

            "Reafirmamos la importancia de la educación  y de la toma de conciencia pública, por lo tanto nos comprometemos a respaldar totalmente los esfuerzos que busquen aumentar el conocimiento, y la adhesión pública a los procedimientos ambientalmente idóneos". (Declaración de los presidentes de los países amazónicos, Manaos febrero 11 de 1992).

 

            La opinión pública influye cada vez más en los procesos sociales y en los mecanismos para la toma de decisiones. En los gobiernos de la mayoría de los países del mundo, y con mayor fuerza cuanto más desarrolladas están sus sociedades, es habitual consultar mediante encuestas el estado de opinión pública antes de proponer leyes o adoptar medidas. Hay veces que se piensa que por encima de los programas y compromisos electorales mandan las encuestas de opinión.

 

            Así como esta influencia se fortalece, también se diluye lo que se considera opinión pública y al mismo tiempo se tornan más complejos los mecanismos para su formación y expresión. Por el juego de intereses de todo tipo y por lo  problemas para acceder a la comunicación de masas, lo menos que se puede decir es que la participación de los ciudadanos es imperfecta y que en muchos casos se reduce a apretar el botón de mando para cambiar de canal o a la compra o no de periódicos.

 

            En este módulo trataremos de analizar el papel de la comunicación social en la educación no formal y en el desarrollo, las diferencias entre noticias e información y las técnicas del tratamiento de la información periodística en y para los medios, en especial cuando está relacionada con el desarrollo y el medio ambiente.

 

            Casi como un símbolo, los presidentes de los ocho países que comparten la región del globo que se convirtió en el centro mundial de la discusión ecológica, la Amazonia, señalaron en su declaración de manteos que "Un planeta ambientalmente sano debe corresponderse con un mundo social y económicamente justo. Para lograr este objetivo es fundamental transformar conductas y modelos de desarrollo y patrones de consumo no sustentables".

 

            La transformación de las conductas y de los modelos de desarrollo y de patrones de consumo es imposible sin cambios en la opinión pública y sin que ésta pueda formarse con la efectiva, democrática y plural participación de los ciudadanos.

 

            Sin una conciencia social que haga compatible la necesidad del desarrollo integral con la preservación del medio ambiente, será imposible encarar de verdad los problemas ambientales, con vocación de general soluciones racionales y con vistas de largo plazo.

 

            Esa es una tarea en la que deben cumplir su papel los periodistas, con conocimiento de causa, fines y objetivos, pero no sólo a ellos les compete, que es una responsabilidad compartida por todos aquellos involucrados en el proceso. Una falsa noción de lo que significa la independencia profesional de los periodistas y de la libertad de expresión puede derivar en que las acciones para influir en los medios y a través de ellos en la opinión pública, quede solo o mayoritariamente en manos de sectores interesados prioritariamente en obtener ganancias rápidas antes que en asegurar el porvenir.

 

1.- LOS MEDIOS EN LA EDUCACIÓN NO FORMAL

 

            "No demos por sentado que todos los adultos son alfabetos. Incluso en los Estados Unidos se estima que uno de cada cinco adultos es analfabeto funcional. Ni confiemos en que los conocimientos que adquirimos hoy nos servirán toda la vida, porque en un mundo que cambia tan rápidamente como el nuestro la esperanza de vida de la mayoría de los conocimientos científicos y técnicos es sólo de unos cinco años. No es que la verdad no exista, sino que suele ser aproximada y reemplazable por una mejor aproximación, o bien por una verdad más pertinente. Por estos dos motivos es preciso intensificar la educación de adultos". (Mario Bunge).

 

            Bunge pone el acento en la relatividad de los conocimientos y en su constante renovación, para concluir que es necesario intensificar la educación de los adultos. Cabe agregar que una de las formas más influyentes que asume esa formación es la comunicación social, no sólo en los adultos pero si fundamentalmente en ellos.

 

            El educador Miguel Angel Escotet, ex Secretario General de La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la cultura (OEI), sostiene que "En la base de toda acción educativa está la comunicación. De ahí que se afirme que en su aspecto relacional, constituye el problema central de toda la pedagogía".

 

            La educación no formal que llega a través de los medios, informadora y formadora de opinión pública, desempeña un papel de relieve en los procesos de desarrollo. Los medios siempre educan, para bien o para mal. El discurso que pretende un papel inocuo para los medios esconde, en la realidad, la elusión de responsabilidades en unos casos, la creencia de que las cosas ocurren porque sí o la intención de perpetuar un determinado modelo de comunicación que responde, a la vez, a un modelo determinado de producción, distribución y  consumo.

 

            El desarrollo económico que dió  nacimiento a la sociedad moderna tuvo en los periódicos uno de sus resortes fundamentales. Sería imposible reconocer a aquella sociedad librecambista que estuvo en la base de la pujanza del capitalismo en sus albores, sin sus medios de expresión libres. De la misma manera, la sociedad actual sería igualmente irreconocible sin el sistema de comunicación social transnacional, que reproduce e incita a reproducir un modelo consumista, aunque no haya condiciones para que todos lo puedan abordar.

 

            Un ejemplo se puede derivar de la información y la publicidad (dos aspectos de la comunicación social que deben ser analizados individualmente y en conjunto) sobre los automóviles. Es difícil encontrar un medio, tanto en el Norte industrializado como en el Sur subdesarrollado, que no dedique abundante espacio informativo y que no recoja la correspondiente publicidad incitando a la compra de más coches, privilegiando su uso sobre el de los transportes colectivos.

 

            Con la población mundial actual, si en todos los países se lograran las metas implícitas o explícitas de todos los programas de gobierno y suponiendo que en todos los países los modelos de consumo se mantuvieran de acuerdo a lo que ocurre hoy en los Estados Unidos, Europa y Japón, el resultado llevaría a contar con unos tres mil millones de coches privados.

 

            El reputado ecologista y Secretario Nacional del Medio Ambiente de Brasil, José Lutzenberger, autor del cálculo precedente, añadión que cuando la población mundial alcance los diez mil millones de habitantes, alrededor del 2020 o del 2030 y si se siguiera aplicando, con éxito, el mismo modelo de desarrollo, la previsión sería de unos siete mil millones de coches. Una cifra que aterra al solo pensar que ya son demasiados los 350 millones de coches que existen en la actualidad.

 

            El economista y escritor español José Luis Sampedro indicó que el problema del consumismo y la proliferación de vienes que se convierten en metas por sí mismos, más allá de su real utilidad o necesidad en la vida cotidiana del consumidor, no es solamente un fenómeno económico sino que tiene un claro origen cultural, expresado en la propagación y asunción de esquemas y valores por la sociedad.

 

            Si esa propagación debe ser cuestionada en el Norte, ¿qué queda para el Sur? En el Tercer Mundo, donde habitan las tres cuartas partes de la población mundial, los medios de comunicación social siguen propagando noticias, comentarios, opiniones, publicidad, novelas, películas y fotografías importadas del Norte, ilustrando metas de un consumismo, inalcanzable para ellos y destructivo para los industrializados. Es patético ver los anuncios de espléndidos automóviles de lujo en países donde faltan carreteras y transportes públicos, de lavadoras de ropa superautomáticas en regiones de mayorías andrajosas, de televisiones en colores y por cable donde los analfabetos se cuentan por millones, de bebidas de lujo importadas y refrescos que pagan "royalties" incluso donde falta el agua potable y campea la desnutrición.

 

            "La supervivencia de la sociedad de consumo y de un sistema industrial en expansión requiere que se cultive una conciencia falsa de las realidades sociales, económicas y políticas, pues sólo así puede permanecer estable y expandir constantemente la producción y el consumo". (Chakravarti Raghavan).

 

            La creación de demandas copiadas de otros países, o la creación de demanda artificial, no sólo vulnera las identidades culturales nacionales,  sino que en el caso de los países subdesarrollados acerca demasiado la cerilla a la mecha de un polvorín donde la mezcla explosiva surge de la comparación entre la miseria cotidiana y la ilusoria riqueza ofrecida o "vendida" por los medios.

 

            El sistema de libre empresa dominante en la comunicación social que, en la realidad, es la libertad para unos pocos empresarios, requiere de la publicidad para subsistir. Pero ésta, indica Heriberto Muraro, "no consiste en proponer al público la adopción de una marca o producto determinado, sino todo un estilo de vida, un conjunto de fines y valores normativos". Desde luego que la solución no esta en la estatización de los medios ni en el contral público de la comunicación, sino en la búsqueda de caminos y vías de participación, diversificación y descentralización, algo que no podrán hacer solos los profesionales del periodismo y que exige un actividad sistemática de los sectores involucrados en los procesos sociales.

 

            Si bien no siempre libertad de empresa es sinónimo de libertad de información, u en muchos casos significa lo contrario, lo cierto es que el concepto mismo de la libertad de expresión y de información es una de las mayores conquistas de la sociedad y que toda modificación debe ser realizada para ampliar el ejercicio de ese derecho y no para restringirlo.

 

            Como veremos más adelante, no se trata de imponer, de ninguna forma y mucho menos a través del poder del Estado, que los medios de comunicación social "eduquen" o informen "a favor" de la preservación del medio ambiente y del equilibrio necesario entre desarrollo y medio ambiente. Por ese camino no sólo se atentaría contra la libertad de expresión, sino que solo se conseguiría una comunicación social tan aburrida e ineficaz como la que existía en la ex Unión Soviética y en sus países dependientes.

 

2.- INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN SOCIAL

 

            A menudo se suele utilizar el término "información" como sinónimo de "comunicación social". En los últimos años este último concepto comenzó a adquirir un significativo diferenciada del primero.

 

            Según Roberto Savio, Director General de la agencia Inter Press Service, que se caracteriza por una amplia y sistemática cobertura de las cuestiones ambientales, "la información es una estructura vertical no interactiva, a través de la cual un número reducido de personas comunica -o más bien informa- datos, información o ideas a un gran número de receptores".

 

            Ese concepto de información, tradiciones y dominante en nuestros días se caracteriza por:

 

            - Tener un único sentido de transmisión, de emisoras hacia receptores.

            - Ser vertical y minoritario, por transmitir informaciones desde un pequeño hacia un gran número de personas y desde arriba hacia abajo.

            - Establecer un poco activo (el emisor) que decide qué es noticia y qué no y unos pasables (el receptor), que carece de capacidad de decidir qué es noticia y que a menudo ni siquiera tienen la posiblidad de elegir el mensaje que desea recibir.

 

            - Privilegiar los hechos sobre el proceso y la noticia sobre el contexto y el análisis.

 

            - Atribuir más importancia a la cantidad de noticias que a la pertinencia y comprensibilidad de la información. Como se demostró en la Guerra del Golfo, el "bombardeo" de noticias, aunque se transmitan en vivo y en directo, puede derivar en una desinformación manifiesta.

 

            Por contraposición a ese esquema anticuado de información, surge la diferenciación del concepto de comunicación social, el cual, en una situación ideal, debería caracterizarse por eliminar la pasividad. La comunicación, para merecer tal nombre, debe tener dos sentidos de transmisión, de ida y vuelta, en un sistema donde los intervinientes sean a la vez receptores y emisores, aspecto que contribuye a resolver de una manera más plural y democrática qué es y qué no es noticia. La comunicación privilegia el proceso sobre los hechos y el contexto sobre la noticia.

 

            Como ejemplo se puede mencionar que en el periodismo tradicionalmente se decía que si un perro mordía a una persona no era noticia, pero que si era la persona la que mordía al perro ese hecho se constituía en noticia. Ese concepto lleva a convetir en titular el descuartizamiento de una persona por un alienado o por un criminal y a silenciar el "holocausto silencioso", calificado así por el estadounidense George Kent y que consiste en la muerte por hambre de más de catorce millones de niños al año. 40.00 cada día.

 

            Esa información sobre los 14 millones de niños muertos cada año, "no son grandes noticias, sólo mal nutrición; alguna infección; diarrea en un cuerpecillo incapaz de retener el agua; deshidratación, debilitamiento general del cuerpo; y después una u otro germen da el golpe final" (Johan Galtung).

 

            La degradación del medio ambiente, que es una sucesión e interacción de hechos y omisiones con unas causas y derivaciones sociales complejas, pocas veces es analizado como un proceso. La contaminación de la atmósfera no se produce de un día para el otro, sino que es el resultado de miles y millones de emisiones contaminantes, pero sólo se convierte en noticia, en titular, cuando se declara una zona en emergencia o cuando un científico comunica una drástica reducción del ozono en las capas altas de la atmósfera.

 

            La deforestación de los bosques tropicales suele ser presentadas como una película de malos y buenos, donde los buenos son los países industrializados, que exigen a los del Sur (los malos) que se abstengan de hacer ahora lo que ellos hicieron con sus propios bosques. Esa información deja de lado la relación entre el subdesarrollo y la deforestación ("La peor contaminación es la pobreza", dijo Indira Gandhi) y no se refiere a la voracidad de los mercados de Europa, Japón y los Estados Unidos por las materias primas del trópico.

 

            Un enfoque maniqueo de los problemas, en el que los culpables siempre son los otros, a parte de falsear la realidad contribuye a que los ciudadanos aludan su propia responsabilidad. Si el culpable es "el otro" resulta evidente que se puede firmar un manifiesto contra la deforestación de la Amazonia y al mismo tiempo apoyar políticas, en Europa por ejemplo, que mantienen relaciones comerciales discriminatorias para los países amazónicos y precios bajos para sus productos, lo que de manera indirecta contribuye a aumentar la presión sobre la Amazonia.

 

3.- MEDIO AMBIENTE Y COMUNICACIÓN SOCIAL

 

            La relación entre los ambientalistas y el periodismo es similar a la que el brasileño Manuel Chaparro, de la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de San Pablo, atribuye a los científicos y periodistas.

 

            Estos, dice, "ven el mundo por ópticas propias, se orientan por objetivos diferentes y actúan bajo motivaciones antagónicas. Por esas y otros motivos no hablan el mismo lenguaje". Chaparro añade que "cuando el hecho científico (en nuestro caso deberíamos decir también el ambiental) adquiere la dimensión de noticia, la información sale del universo y del control de los científicos, para ingresar en los procesos de producción periodística, y cuyos criterios y objetivos aunque diferentes, no son necesariamente incompatibles con las finalidades de la ciencia". Podríamos añadir que tampoco lo son con los objetivos ambientalistas o ecologistas.

 

            No se trata de que los periodistas se conviertan en especialistas en medio ambiente, sino de que manejen la información suficiente como para introducirse en los procesos que vinculan al desarrollo y al medio ambiente, una tarea en la que tienen una responsabilidad propia pero que también los sobrepasa, correspondiéndole una cuota de esa responsabilidad a los mismos ambientalistas.

 

            Los periodistas y los ambientalistas utilizan códigos distintos para referirse a las mismas cosas y no se debe pretender que los periodistas cambien el suyo, pues de lo contrario no cumplirían con su objetivo de llegar con un mensaje claro y veraz a los consumidores de los medios de comunicación.

 

4.- LA COMUNICACIÓN SOCIAL, DESDE EL PERIODISMO

 

            Los periodistas que se interesen en contribuir con su trabajo a lograr un desarrollo sostenible y mantener en buen estado de salud a la biosfera, deberían tomar en cuenta algunas de las siguientes recomendaciones:

 

a) Privilegiar el proceso sobre los hechos o, mejor, relacionar los hechos informativos con el proceso en los que están insertos.

 

b) Comprender que, en materia ambiental, el proceso tiene ya una característica global, mundial y que si en aspectos parciales son legítimos los enfoques también parciales, en términos generales los problemas afectan a todos.

 

c) Aceptar que en materia ambiental la sociedad civil tiene mucho, que decir y que, como norma general, las organizaciones no gubernamentales tienen una menor capacidad de emitir informaciones que la administración y las empresas. Esto lleva a buscar más informaciones en aquellas fuentes no gubernamentales, para poder ofrecer una información más equilibrada.

 

d) No contraponer la conservación al desarrollo, sino relacionar las noticias, las informaciones, con un necesario proceso de desarrollo sostenible, de un desarrollo que permita satisfacer las necesidades de la población mundial sin poner en riesgo la supervivencia del planeta.

 

e) Alentar la participación ciudadana en la comunicación social, prestando mayor atención a las ONG, pero también brindándoles la tribuna de su propio medio, como fuentes informativas y como opiniones a tomar en cuenta.

 

f) Reducir el alarmismo y el sensacionalismo de las denuncias. Es verdad que se producen hechos alarmantes, pero la información sobre medio ambiente debería propiciar más la reflexión que la alarma y más el conocimiento que la mera sensación.

 

g) Introducir siempre que sea posible una previsión, una mirada al futuro, una advertencia sobre lo que podrá ocurrir. José Fernández Beaumont señala que en la información sobre ciencia, y con mayor razón sobre medio ambiente, es preciso respetar la fórmula tradicional de la noticia, que incluye en su estructura la necesidad de responder a las clásicas preguntas de "Quién, qué, cómo, cuándo, dónde y por qué". Además, sostiene que se debe agregar otra: "CON QUE EFECTOS".

 

            Esa mirada hacia el futuro es particularmente necesaria en la información ambiental ya que, por regla general, las acciones y omisiones, sean negativas o positivas, tienen efectos diferidos. Desde luego que no se trata de convertir a los periodistas en futurólogos, pues también es este palano deben continuar aplicando los métodos propios de su profesión, consisten en analizar a partir de fuentes, datos y opiniones de terceros. Es en la búsqueda y encuentro de esos datos y opiniones fundadas, en la comprobación y constatación, en el contraste de fuentes, donde el periodista muestra su profesionalidad.

 

5.- LA COMUNICACIÓN SOCIAL, DESDE EL MEDIOAMBIENTALISMO

 

            Los centros de enseñanza, de investigación y de desarrollo, las organizaciones ecologistas, los órganos competentes de la administración, las ONG, sean de carácter local, nacional o internacional, deben habituarse a desempeñar un papel activo en la comunicación, en defensa de sus intereses respectivos.

 

            La queja reiterada de que "los medios no nos hacen caso" o de que los periodistas entienden mal  los problemas, sirve de muy poco para lograr un mejor reflejo en la prensa de los problemas u soluciones que se desean plantear.

 

            Las instituciones arriba mencionadas y sus representantes deben tener presente que la presión de las fuentes sobre los periodistas y los medios es cada vez mayor y no siempre ni en la mayoría de los casos se trata de presiones ilegítimas.

 

            Esa presión se manifiesta en el envío constante a los medios y a los periodistas de comunicados de prensa, carpetas, colaboraciones espontáneas e invitaciones, que inundan los despachos y salas de redacción y que en principio provocan una primera selección de los hechos noticiables. Los medios convencionales informan cuando hay noticias, hecho o circunstancias, o cuando se le presentan temas o procesos, que pueden interesar a su público.

 

            Una primera regla que debe respetar quien quiera llamar la atención de esos medios sobre determinados temas o hechos, es que su manera de acercarse y de mantener la relación con los periodistas será vital para su consideración como fuente noticiosa. Nada puede ser más valioso para un periodista que tener una fuente que le merezca fé y que esté disponible y  pocas cosas puede repudiar tanto como a quienes tratan de hacerle pasar gato por liebre o que hacen de la exageración su manera de llamar la atención.

 

            La relación desde esas fuentes con los periodistas debería contemplar las siguientes pautas:

 

            - Mantener un flujo regular de informaciones, serias, comprobadas y con la menor adjetivización posible, sobre los temas de su competencia. Si un periodista comprueba, con el paso del tiempo, que esa fuente es seria, que le facilita su trabajo y que no intenta pasarle contrabando ni sorprender su bueno fe, recurrirá a ella por su propia iniciativa cuando le resulte necesario.

 

            - Incluir en ese flujo informaciones originadas en otras fuentes, sobre los mismo temas o relacionadas con éstos, consignando siempre su origen, incluso cuando contradicen  las opiniones o intereses propios.

 

            - Estimular y facilitar el contacto directo entre los periodistas y las fuentes, con reuniones, seminarios e intercambio de teléfonos, faxes y direcciones.

 

            - Evitar cualquier tentación de "dictar" las noticias a los periodistas y comprender que éstos tienen el derecho y la obligación de preguntar y volver a preguntar, de desconfiar, verificar, contrastar, elegir y descartar información.

 

            - Tener presente las características de los medios, de su público y de su proceso de producción. Las fuentes interesadas en que su información sea utilizada por los medios deben preocuparse por hacerla llegar a las personas y secciones específicas, en los días y horarios adecuados.

 

            Además, deben saber que muchas veces sus comunicados tienen como destino inmediato el cesto de los papeles inservibles, sólo porque llegan dos o tres días después de producidos lo hechos a los que se refieren. El conocimiento de los horarios de cierre es una elemento fundamental para poder llegar oportunamente, si a una persona interesada en un tema específico, por ejemplo el medio ambiente. le importa menos la rapidez de la noticia que su contenido, par los medios de comunicación la actualidad y la competencia mandan.

 

            Las instituciones, organizaciones y personas dedicadas al medio ambiente tienen también la posibilidad cada vez mayor de crear flujos de comunicación no convencionales, al amparo del desarrollo de la telemática. La creación de nuevas redes de comunicación entre nuevos actores será útil por sí misma y, a la vez, podrá convertirse en otra fuente de alimentación para los periodistas. (Madrid, 1993)

 

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

 

* Arbor, nº 534-35, junio-julio 1990, número monográfico dedicado a "La ciencia y la opinión pública".

* Drago, Tito. Medio Ambiente y desarrollo, CIFCA, 1980.

* Desarrollo, Edición en español de la Revista de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, nº 18-19, número monográfico dedicado a la "comunicación, participación y democracia".

* Impert, Gérard y Vidal Beneyto, José. El País o la referencia dominante. Editorial Mitre, 1986.

* Libro de Estilo, RTVE.

* Libro de Estilo diario "El País"

* Secanella, Petra María. El lid, fórmula inicial de la noticia. Editorial ATE, Barcelona, 1980.

* Villafañe, Justo y otros. Fabricar noticias. Las rutinas en radio y televisión. Ed. Mitre, 1987.

* Williamson, Daniel r. Técnica y arte de la nota periodística. Edisar, Buenos Aires, 1977.

La ecología está desplazando al sexo como reclamo en las estrategias publicitarias en todo el mundo, trátese de países industrializados o subdesarrollados.  La directora de mercadeo de la Papelera Peninsular, de España, Amelia Vicente, aseguró a principios de este mes que "La ecología se ha convertido actualmente en una potente herramienta de venta para promocionar productos, como ocurrió con el sexo en los años 50".

 En la actualidad es habitual comprobar que las grandes empresas incluyen el reclamo ecológico en sus campañas publicitarias. La IBM, el gigante azul, coloca lemas sobre "el gigante verde" y ofrece computadoras ecológicas..., porque gastan menos energía eléctrica que otras. En España podemos observar la oferta de jabón ecológico para las máquinas de lavar ropa porque sus envases están fabricados con papel o cartón, reemplazando a los que utilizaban antes, de plástico.
La Aracruz Celulose Ltd, con casa central en Inglaterra y negocios en Brasil, publica unos anuncios asegurando que "Cuidar la naturaleza es un buen negocio" y losexplica informando que planta cerca de 40 millones de eucaliptos por año, destinados a producir pulpa de celulosa. Grandes supermercados se publicitan anunciando que una parte del producto de sus ventas se dedica a salvar la naturaleza y así sucesivamente, en todos los sectores de la producción, el comercio y los servicios.

 Esta presencia de mensajes ecológicos debería ponernos contentos a quienes trabajamos en favor de un desarrollo sostenible. Sin embargo, no hay que echar las campanas al vuelo.

 Si los productos,  su presentación y su publicidad no quedan regidos por normas claras para su control, lo "verde" apenas servirá para vender más. Si eso ocurriera, el mercado habría absorbido una demanda social hasta convertirla en inocua. Ocurriría como con algunos organismos, que en sus orígenes se conocieron como Ministerios de la Guerra, para denominarse después de la Defensa y sólo habrá que esperar un tiempo para que nos los presenten como Ministerios de la Paz y la Amistad.

 Esa tendencia a mercantilizar los temas ambientales es creciente. Un estudio realizado por un equipo de investigadores españoles (Juan Barrios y ots., Telos 21) sobre unas campañas de publicidad realizadas en España en 1988, indica que

 "El medio ambiente se vincula de forma característica en los campos de la familiahogar y de la diversiónaventura, apareciendo una clara oposición de mensajes entre lo tecnológico y los símbolos y referencias naturales, como el paisaje, plantas, animales y agua".
 
 Así, en la promoción de productos alimenticios familiares, de limpieza personal y del hogar prima una visión de la naturaleza bucólica y amable. En cambio, en la publicidad de los coches, tabaco, bebidas alcohólicas y refrescos la naturaleza aparece como estímulo y fuente de riesgos y de desafíos.

 Barrios y sus colegas concluyen que "Los símbolos ambientales siguen desempeñando en nuestras sociedades urbanas un papel destacado y desproporcionado, si tenemos en cuenta la menor importancia de las relaciones cotidianas de los ciudadanos con la naturaleza, en comparación con las que caracterizan la evolución de nuestra especie". La naturaleza, en suma, se convierte en una moda.

 Si dos décadas atrás la información ambiental era la cenicienta en los medios de comunicación de masas ahora, una vez ganado un espacio en ellos, el principal peligro al que se enfrenta es el de su banalización, atrapada en la inercia de las leyes del mercado.

 La información ambiental de carácter periodístico ha sufrido una profunda transformación en las  dos últimas décadas, casi tanta como han evolucionado los conceptos mismos de medio ambiente, medio ambiente y desarrollo y desarrollo sostenible. Los temas ambientales se incorporaron a la actualidad del mundo y hoy el problema no consiste en que los medios de comunicación ignoren al medio ambiente, sino en que éste resulte banalizado por su incorporación y sujeción a las leyes del mercado, sin una contextualización adecuada. Es necesario distinguir entre lo que se podría llamar información ecologista de la información ambiental y la información sobre desarrollo sostenible.

 Hablaremos más adelante  de la información globalizada y del mercadeo ambiental, pero antes deseo encuadrar mi exposición en el marco de la necesaria evolución del concepto de desarrollo sostenible hacia el de seguridad humana global, como un objetivo tras el que se debería movilizar a toda la sociedad y que no puede quedar librado a las solas fuerzas del mercado. Que el medio ambiente haya abierto las puertas del mercado es un hecho positivo, señal de una conciencia más madura en la sociedad, pero admitir que su tratamiento deba regirse solo por la ley de la oferta y la demanda sería banalizarlo, restarle valor. A este respecto parecen válidas las mismas consideraciones referidas a la educación o la sanidad.

 Entendemos que habrá  una seguridad humana global cuando culmine un proceso orientado a que la sociedad sea capaz de garantizar una vida digna y segura para las generaciones actuales y para las venideras, en todo el mundo, sin distinciones étnicas, religiosas, políticas, nacionales ni sociales.

 En ese contexto, ¿qué hacen, pueden hacer o deben hacer los medios de comunicación y los periodistas en relación con el desarrollo sostenible o la seguridad humana global?  Hay quienes dicen, amparados en una falsa concepción liberal, que los medios deben informar y ser neutrales, objetivos, sin involucrarse ni tomar posición en las cuestiones de desarrollo. Quienes sostienen esto niegan u olvidan que los medios de comunicación jugaron un papel importante  en el desarrollo económico del Norte industrializado, desde los albores de la revolución industrial. Es más, se puede decir que lo medios de comunicación de masas fueron un producto típico de esa revolución, de la que se alimentaron y a la que a su vez nutrieron.

 En la actualidad los medios también juegan un papel, algunas veces positivos y otras veces negativos. En los medios del Norte, casi sin excepción, el mensaje sigue siendo consumista y propagador de un estilo de vida poco prometedor para el medio ambiente. Lo grave es que en los medios del Sur, en los periódicos, radios y televisiones que existen en esos países, por lo general se transmite un mensaje originado en el Norte o realizado bajo las mismas pautas con las que se crean en éste. Ocurre como cuando se habla de feminismo y machismo en los medios: la mayoría de las  mujeres hablan de feminismo o reivindican los derechos de su género, pero cuando ejercitan el periodismo suelen acudir a los viejos clisés o estereotipos, a las rutinas establecidas y que funcionan con criterios machistas. Así, entrevistan predominantemente a hombres, hacen preguntas que harían los hombres y utilizan los valores de una sociedad machista, aunque en teoría asuman posiciones feministas o de reivindicación de los derechos femeninos.

 En consecuencia, en el Sur también se habla del desarrollo, se critica a la sociedad del consumo y se destaca la necesidad de impulsar un desarrollo distinto, sostenible, no consumista, pero cuando se transmiten mensajes la rutina y la oferta informativa y publicitaria los impregna de contenidos consumistas.
Del paisajismo a la globalidad

 "Es esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el Hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos". (Declaración de Estocolmo, 1972).

 En la década de los 70 la información ambiental, tal como la concebimos ahora, era inexistente, tanto en el Norte como en el Sur. En aquella época se informaba, cuando se lo hacía, con criterios predominantemente paisajistas o caritativos, a cargo de amantes de la Naturaleza o de protectores de los animales. En los medios no existían espacios o programas específicos para el medio ambiente y en los pocos que se conocían se trataba de secciones sobre naturaleza, ciencia o vida animal. En Estocolmo se recogió la necesidad de un cambio en la información, pero de una manera general, proteccionista y educativa.

 La constatación de la escasa presencia en los medios de una información que vinculase medio ambiente con desarrollo, dió nacimiento al primer esfuerzo internacional sistemático de formación e información periodística sobre el tema, impulsado por el hoy desaparecido Centro Internacional de Formación en Ciencias Ambientales (CIFCA) y la agencia internacional de noticias Inter Press Service (IPS), con el apoyo de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del PNUMA.

 Por un lado se organizaron una serie de jornadas y seminarios de carácter interdisciplinario, con la participación de ambientalistas, ecologistas y periodistas. El primero se realizó en Madrid, 1979, al que siguieron inmediatamente otros en Bogotá, Caracas y San José de Costa Rica. La acción se continuó en la década siguiente en prácticamente todos los países de la región, en colaboración con otras instituciones y en muchos casos por iniciativa de éstas.

 Por otro lado, a partir de 1979 se organizó un servicio semanal de información sobre medio ambiente y desarrollo, con corresponsales en todas las capitales de América Latina, España y Portugal. Ese servicio, que incluye noticias, reportajes, análisis y comentarios, se distribuye semanalmente a los medios de comunicación a través de la red de telecomunicaciones de IPS,  con un formato de "boletín de agencia". Ese servicio, que en los primeros años tuvo su dirección y mesa de edición en la corresponsalía de IPS en Madrid, todavía se mantiene, aunque la dirección y edición se trasladó a San José de Costa Rica.

 Las jornadas y seminarios se complementaron con el servicio informativo semanal, en la tarea diseñada de fomentar un nuevo tipo de información ambiental.

 En pocos años se pudo comprobar un cambio gradual en la percepción periodística de los problemas y soluciones y el medio ambiente pasó a ser considerado como una variable del desarrollo.
Es seguro que la actividad pionera iniciada por el CIFCA e IPS no fue la causa de ese cambio, pero indudablemente desempeñó y continúa desempeñando un papel importante.


Hechos y procesos  Noticias y contexto
 En la actualidad no es una tarea fácil la de los periodistas a la hora de intentar superar la barrera de que constituyen las informaciones aisladas y lograr una visión de conjunto. No es fácil porque la información cada vez  tiene más mediadores, extraños a los medios,  a las agencias, a los periódicos, a las radios y a las televisiones. Hoy en día proliferan los  gabinetes que elaboran informaciones y  la suministran a los periodistas y a los medios. Eso en sí mismo no sólo no es malo, sino que es bueno, siempre y cuando en todo momento se tenga claro cuál es el origen de cada noticia. Y siempre que no se olvide que muchas veces mucha información no es equivalente a buena información.

 La rutina dominante en la profesión periodística otorga prioridad a los hechos sobre los procesos y a la noticia sobre el contexto. Por ello aparecen y desaparecen hechos noticiosos de la noche a la mañana, en situaciones aparentemente inexplicables. ¿Quién sabe lo que está ocurriendo ahora en Kuwait, Iraq o en Los Angeles, tres focos noticiosos en un momento dado? ¿Quién se acuerda hoy de Somalía, sobre cuya realidad fuimos bombardeados con imágenes desgarradoras hace sólo unos pocos meses?

 La creciente complejidad de la realidad social torna cada vez más difícil el contar con fuentes buenas, fiables y suficientes. Cada vez más quienes son fuentes noticiosas adquieren una mayor conciencia de serlo y con ello adaptan sus actitudes, sus informaciones, sus trascendidos y su confidencias, a su carácter de tales.

 Hay que conocer mucho a la gente, tener claridad acerca de las claves de un determinado proceso y bastante oficio para discernir, no siempre acertadamente, si una confidencia "para no contar, sólo para que tú lo sepas" persigue de verdad ese objetivo o si sólo se trata de un intento de intoxicación. Más complejo aún es superar la apariencia de información que se produce tras los grandes montajes de comunicación.

 Tomemos por ejemplo un hecho que tuvo la mayor trascendencia mundial. Cuando los sucesivos intentos de negociación con Sadam Hussein fueron fracasando y se comprobó que el presidente iraquí había caído en una trampa similar a la del general Galtieri en las Islas Malvinas y quedó claro que la solución del conflicto sería de carácter militar, la movilización de periodistas hacia la zona del conflicto se tornó masiva. El convencimiento de que el mundo podría asistir a una guerra "en vivo y en directo" se hizo general, sobretodo cuando se conoció el despliegue de las agencias de noticias y de las cadenas de televisión, muchas de ellas portando sus propias antenas para engancharse a los satélites de comunicaciones.

 Sin embargo, y pese a todo ese despliegue tecnológico y humano, lo que se pudo ver fue una guerra virtual,  una simulación de la guerra,  una representación ideal y apoyada en las técnicas más modernas de una guerra cuya realidad transitaba por otros caminos, ocultados por ambos bandos a la curiosidad mundial. Las nuevas tecnologías de la comunicación incrementan de una manera notable la posibilidad de aumentar el caudal informativo, pero utilizadas para lo contrario también permiten que una sobreinformación manipulada deje a la opinión pública sin conocer lo que verdaderamente ocurre.

 Esto significa que en ese cúmulo, en esa saturación informativa, en ese océano de información, cuanto más trascendente, cuanto más importante, cuanto más globalizadora sea la información, más necesario será tener buenos métodos de navegación por ella, para navegar y encontrar puertos seguros.

 Nosotros podíamos conocer infinidad de hechos en torno a aquella guerra o a otros acontecimientos y seguir sin entender lo que pasaba. Seguir sin entender cuál era el contexto político, humano y social de los acontecimientos que estaban ocurriendo. Cuanto mayor sea la información periodística, más necesidad tendremos de que esa información sea tratada de tal manera que se la interrelaciones por un lado y que se la contraste por otro; que la lucha por que salga la información en tiempo real no haga imposible la tarea de verificar su veracidad.

 Porque una de las técnicas que se utilizó en la información en aquél conflicto fue apabullar a los medios con informaciones aparentemente reales y por la disputa de éstos en los mercados por llegar primero unos que otros, no se verificaban, no se contrastaban con datos fiables, para entender si eso podía ser cierto o no, y eran informaciones que seguían estando parceladas como en los primeros años de la imposición de la pirámide invertida, esa rutinaria fórmula de la información periodística que todavía domina en las redacciones.

 Si en las guerras, en las que pareciera que los bandos están bien definidos y en las que las acciones son ofensivas o defensivas y con suficiente estruendo como para no pasar desapercibidas, es complicado separar la paja del trigo, la verdad de la mentira y, más difícil aún, descubrir el curso de los acontecimientos, es simple imaginar como se multiplican esas dificultades al cubrir informativamente la vida cotidiana. Y, hablando ante expertos ambientalistas, que saben las innumerables concatenaciones de los factores ambientales, parecería superfluo tener que destacar la necesidad de que los hechos sean ubicados siempre en su contexto.

Las recientes elecciones en Francia mostraron una caída de las expectativas del voto verde, que Alainc Minc, autor de "Le mediachoc", atribuye a que su discurso es limitado y ambiguo. Es como si los mismos votantes ecologistas hubieran advertido que las soluciones extremas, aisladas, compartimentadas, no son viables y que los problemas globales exigen soluciones también globales.

 Por eso, considero que es preferible hablar de comunicación que globaliza los mensajes y no de mera información que los parcializa y compartimenta, entendiendo la comunicación  como un acto participativo, en el que en vez de privilegiar los hechos, se privilegian los procesos y en vez de los datos los contextos,  en el que se aspira a que el flujo de los mensajes tenga un doble sentido y en el que los papeles de emisor y receptor se intercambien e influyan mutuamente.

 

De las relaciones entre periodistas y ambientalistas
 A las relaciones entre los periodistas y los ambientalistas se les puede aplicar lo que el profesor y periodista Manuel Carlos Chaparro, de la Universidad de San Pablo, dice de las que mantienen los periodistas y los científicos.

 "Los canales de comunicación entre la ciencia y el pueblo, por la vía periodística, sufren un atasco endémico, porque periodistas y científicos no se entienden. Ven el mundo por ópticas propias, se orientan por objetivos diferentes y actúan bajo motivaciones antagónicas". (Arbor, 534).

 El medio ambiente se ha convertido, por suerte, en un tema de interés informativo y cada vez lo será más. La divulgación de lo que acontece o puede acontecer en ese campo supera el interés de quienes viven o estudian su realidad, para proyectarse en el más vasto y trascendente, que es el de la opinión pública.

 El ambientalista, sea un experto, científico, gestor o funcionario público, tiene su propio interés en que se conozca una cuestión, pero cuando ésta se transforma en un tema noticioso, cuando interesa o puede interesar a la opinión pública, se escapa de las manos de aquéllos y queda en las de unos mediadores sociales, los periodistas. Estos no sólo tienen objetivos distintos, sino que su oficio les impone unas normas que difieren de las de los científicos, expertos, políticos o ambientalistas. De la interacción paciente e inteligente entre estos dos sectores, dependerá la calidad del mensaje que llegue finalmente a los receptores.

 La mayor complejidad que adquieren los mecanismos técnicos y humanos de la comunicación social, derivados de la mayor complejidad de los fenómenos sociales, el progreso tecnológico y la globalización de las relaciones humanas, ha provocado un desarrollo muy fuerte de organismos destinados a abastecer de información a los periodistas y que podrían ser calificados como "pre medios".

 En lo que se refiere a la información ambiental, podemos distinguir tres grandes grupos de organismos que actúan en ese campo, aunque con objetivos no siempre coindicentes: a) los gabinetes de comunicación de los organismos públicos, nacionales e internacionales; b) las Organizaciones no Gubernamentales, muchas de ellas ecologistas, algunas de las cuales cuentan con gabinetes de comunicación profesionalizados; y c) los gabinetes de comunicación de las empresas e instituciones empresariales. Sobre éstas es bueno recordar que en la Cumbre de Río, en el mismo sector destinado a las Organizaciones no Gubernamentales, mantuvo abierto un gran quiosco la Cámara Internacional de Comercio, en el que expusieron sus ideas para "cambiar el mundo" en un sentido ecológico empresas tan conocidas y tan poco creíbles en sus buenas intenciones ambientales como la Dow Chemical y la Union Carbide.

 La existencia de esos organismos de pre mediación no es buena ni mala en sí misma y si tuviera que definir una posición me inclino por considerarla positiva, ya que es una prueba más del grado de desarrollo de la conciencia ambiental. Pero ese dato de la realidad, la proliferación de organismos destinados a influir sobre los periodistas en temas ambientales, plantea nuevas responsabilidades a los periodistas y a los ambientalistas.

 Así como se nos pide a los periodistas que siempre respetemos la presunción de inocencia de alguien que no haya sido condenado con sentencia firme por un tribunal de justicia, ante la proliferación de "premediadores" deberíamos adoptar como norma la de no presumir jamás la inocencia de una fuente informativa o de un comunicado de prensa. Si cada sector social tiene el legítimo derecho a difundir su propia información, con el ánimo declarado o encubierto de influir sobre los medios masivos de comunicación, los periodistas tenemos el derecho y la obligación de constrastar siempre los mensajes recibidos, consultar otras fuentes y ubicar el hecho en su proceso respectivo.

 Por otro lado, los interesados directos en el desarrollo sostenible, o la seguridad humana global, deben asumir una conciencia cabal de la importancia de la premediación, que tiene también sus reglas. Hoy en día, cuando el peso de la opinión pública se torna cada vez más importante y cuando la complejidad de la comunicación social se acrecienta, es mayor también la necesidad de fortalecer los organismos de comunicación de los ambientalistas, sean públicos o no gubernamentales. Lo aconsejable, en éstos, es que junto a los expertos trabajen periodistas profesionales, capaces de dar un carácter periodístico a la premediación, de manera que el diálogo indispensable con los periodistas de los medios se produzca en un mismo idioma, el los profesionales de la comunicación.

 Hay que hacer información digna, contextualizada, veraz, porque "es ilícito tener al público distraído con mariposas, florecillas y algún que otro oso panda", como señala el ecólogo Ramón Margalef, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

 Días atrás un excelente amigo me preguntaba: "¿Qué debemos hacer para que el desarrollo sostenible sea noticia de primera planta?". La respuesta no la tienen los periodistas. O si se quiere, no la tienen sólo los periodistas.

 A los periodistas nos toca vencer la inercia de la rutina de las redacciones, que durante decenios incubó la falsa norma de que "una buena noticia no es noticia". Piensen ustedes el titular de primera que podríamos colocar si pudiésemos informar, por ejemplo: "Se acabó el hambre en el mundo", "Se descubrió una vacuna eficaz contra el sida", "Energía limpia y barata para todos, a partir de hoy". O de mañana, que lo mismo da. A los periodistas nos toca combatir también la fragmentación informativa y evitar que los grandes temas sean recluidos en secciones de bajo rango de importancia.

 Pero los ambientalistas también tienen su responsabilidad, que deben asumir. En primer lugar, deben proseguir los esfuerzos en torno a algo en lo que cada vez se está trabajando más y mejor: convencer a los políticos, a los gestores, a los intelectuales e incluso a los tecnócratas, de que las cuestiones ambientales no pueden ni deben ser tratadas aisladamente, sin considerar todas las variantes del desarrollo, incluidas las económicas. En segundo lugar, deben actuar en relación a los medios de manera profesional, con gabinetes y actividades premediadores. Y en tercero, deben aplicar la interdisciplinariedad también a los periodistas y por lo tanto multiplicar actividades como ésta que estamos realizando.

 Si progresamos en este camino, podremos aspirar a tener el desarrollo sostenible (y no sólo las catástrofes ecológicas) en las primeras páginas de los periódicos y, lo que considero más importante aún, podremos incluir el desarrollo sostenible en la pauta general de los medios. (Conferencia, San José de Costa Rica, 26-7-1993)

La producción energética por turbinas eólicas marcó en la víspera un nuevo destaque en España, al aportar el récord de 53 por ciento de la demanda de electricidad del país, según datos oficiales divulgados este lunes.

   El récord se mantuvo durante cinco horas y media, un registro en período horario similar al constatado el miércoles y jueves de la semana pasada, cuando se mantuvo en ese lapso cada día cubriendo más del 40 por ciento de la demanda.

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