La empresa estadounidense Monsanto comenzó a transformar negativamente la ecología de Argentina, produciendo una baja importante de los puestos de trabajo, a la vez que está comenzando a construir en ese país una de sus plantas más grandes y que por lo tanto afectará sanitariamente a las poblaciones y al medio ambiente.

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Un cementerio nuclear submarino podrá quitar el sueño a los habitantes de las Islas Canarias, si las potencias industriales continúan su avanzado programa “Subsea Bed”, cuyos detalles de ciencia-ficción expuso en Vigo su coordinador, Kenneth Hinga, un profesor de la Universidad norteamericana de Rohne Island.

En Vigo, convocados por el Centro Internacional de Formación en Ciencias Ambientales (CIFCA), se reunieron científicos de varios países para analizar los vertimientos de residuos radioactivos en el mar. Otros dos investigadores, el oceanógrafo argentino Santiago Olivier y la cancerológica británica Alice Stewart, aportaron datos preocupantes para la salud de los españoles.

Hinga, un barbado pelirrojo de 32 años, recordó que “aún si se contara hoy toda la producción de energía eléctrica tendríamos que encontrar depósitos para los residuos de alta actividad”. Los que se vierten en el Atlántico son de baja y media actividad.

Los residuos de alta actividad  (combustibles usados o reprocesados en los reactores de energía comercial) mantienen su radiación un mínimo de diez mil y pueden llegar a durar hasta un millón de años. Su efecto sobre el medio ambiente y la salud es más rápido y peligroso que el de los desechos de media y baja actividad, derivados de las acciones en hospitales y laboratorios, según Stewart.

El “Subse Aben” es un proyecto en el que están trabajando desde 1975 los países de  mayor desarrollo industrial de occidente y Japón, agrupados en la OCDE y su finalidad es enterrar o inyectar los residuos de alta actividad debajo del lecho marino.

Cuando un representante del movimiento ecologista canario Mevo le preguntó si uno de los dos posibles lugares de enterramiento quedaba cerca de las Canarias, Hinga contestó: “Sí, creo que sí, que esta zona (y marcó en un mapa) está cercana a esas islas”. La zona, denominada “Great Meteor East”, está situada 800 kilómetros el oeste del Archipiélago.

El “Subse Aben” eligió esa zona porque considera que es geológicamente estable, capaz de mantenerse igual hasta otra era glacial y está desprovista de recursos iguales hasta otra era glacial y está desprovista de recursos materiales explorables, con aparaos muy complejos. Retiraron un metro cúbico de granito del mar, le añadieron productos químicos y le dieron calor en un recipiente en el que se recrearon las presiones registradas a 5.000 metros debajo del mar. Un mes después comprobaron que el comportamiento del granito cumplió en 85 por ciento las predicciones de un modelo matemático previo.

Estados Unidos gastó dieciocho millones de dólares en solo tres meses de este programa, en el que trabajan cien científicos a tiempo completo. Gran Bretaña dispuso de 343 millones de libras y con presupuestos propios están trabajando Holanda, Francia y Japón.

La “basura atómica” de alta, 18.000 mil veces más radiactiva que la de baja y media, será disparada “hemos logrado penetraciones experimentales de treinta metros”, dijo Hinga, o colocada mediante perforaciones realizadas con equipos similares a los de explotación petrolífera.

Olivier, creador de museos e institutos oceanográficos, enviado por la Unesco a descontaminar la Bahía de La Habana, Cuba, mencionó un tema muy sensible en Galicia: las algas y los mejillones son los seres marinos más sensibles a la radiactividad.

“En el mejillón azul, que es el que se da en Galicia, se verificaron las mismas concentraciones de plutonio y la misma relación de plutonio 238 y 239 en el cuerpo que en la concha”. En otras palabras, el mejillón es uno de los mariscos que más rápido pueden quedar afectados.

En aguas de Galicia todavía no hay radioactividad anormal detectada, pero otro científico, el norteamericano Jackson Davis, informó que bidones arrojados en la fosa atlántica se abrieron y que en la zona se detectó una radioactividad mayor. Los mejillones gallegos están libres de contaminación nuclear, pero si continúan los vertimientos el peligro se podrá acercar demasiado.

El mar es uno solo”, dijo Olivier con énfasis y para demostrarlo mencionó que en las grasas de pingüinos y focas de la Patagonia se encontraron sustancias órgano-cloradas utilizadas en la agricultura a miles de kilómetros de distancia. También señaló con énfasis que “el mar es uno solo” y para demostrarlo mencionó que en las grasas de pingüinos y focas de la Patagonia se encontraron sustancias órgano-cloradas utilizadas en la agricultura a miles de kilómetros de distancia. Y terminó diciendo que es falso el argumento británica de que los vertimientos se realizan en aguas fósiles, sin movimientos. “Más tarde o más temprano, todo se mezcla”, añadió, apoyado en sólidos datos científicos.

El argumento final contra los propósitos del gobierno de Margaret Thatcher de continúan arrojando basura nuclear en el Atlántico Norte lo dio una médica británica, Alice Swart, quien está investigando desde 1949, en Birmingham, los efectos de la radiactividad media y baja sobre la salud. “No creáis en las estadísticas oficiales”, repitió tres veces cuando impugnó informes que indicarían que los sobrevivientes de Hiroshima y Nagaki y los trabajadores de centrales nucleares tienen los mismos porcentajes de cáncer que el resto de la población.

“Cuando estallaron las dos bombas atómicas en Japón, solo sobrevivieron, en las zonas periféricas, los más fuertes. Por eso los primeros cinco años las estadísticas registraron pocos casos de cáncer. Pero después comenzaron a subir y, ahora, lo que es peor, también se verifican consecuencias genéticas”, explicó.

“En las centrales nucleares se produce una doble selección. Por un lado, el nivel de vida de técnicos y profesionales ya es una selección y por otro las empresas seleccionan a los más fuertes y menos propensos a enfermar. Lo lógico no sería compararlos con la población en su conjunto, sino con los de sectores de igual nivel de salud previa. La radiactividad media y baja es de efectos más lentos, pero mucho más segura en su acción negativa”, concluyó la científica británica.

Quizás por eso los seminaristas convocados por el CIFCA declararon que verter residuos radiactivos en el mar constituye “un grave atentado contra la humanidad”. (Vigo, España, 7-6-1983).

La Unión Europea (UE) debe enfrentarse con Estados U(nidos en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible que se celebrará del 24 de agosto al 4 de septiembre en Sudáfrica, afirmó este miércoles el director de investigaciones del no gubernamental Worldwatch Institute (WWI), Gary Gardner.

“El mundo necesita una fuerza global contra la pobreza y la degradación ambiental, que sea tan agresiva y esté tan bien financiada como la emprendida contra el terrorismo” bajo la conducción de Estados Unidos, añadió Gardner en el acto de presentación en Madrid del informe anual del WWI.

El activista afirmó que Washington pone en peligro el éxito de la conferencia en la septentrional ciudad sudafricana de Johannesburgo al rechazar el Protocolo de Kyoto, acuerdo internacional establecido con el objetivo de reducir la emisión de gases invernadero a los que se atribuye el recalentamiento del planeta.

Este mundo debería ser tres veces más grande para que todos sus habitantes actuales pudieran consumir al nivel que lo hacen los de Estados Unidos, sostuvo Gardner.

En cambio, Europa puso en marcha buenas iniciativas, como el reciclaje de residuos, dijo Gardner, de nacionalidad estadounidense. El experto también mencionó el hábito de compartir el uso de automóviles, que se ha extendido en Suiza.

Por su parte el consejero de la filial española de la organización ambientalista Greenpeace Internacional, Ricardo Aguilar, se mostró poco optimista sobre el éxito de la conferencia en Johannesburgo.

Esta reunión “no estará a la altura” de la Conferencia Mundial sobre Ambiente y Desarrollo (Cumbre de la Tierra) celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, porque “habrá menos ideas y se comprometerán menos realización”.

Esta conferencia fracasará “a menos que la UE se ponga firme y trabaje en alianza con el resto de los países para impedir el bloqueo que Estaos Unidos está realizando contra los acuerdos ambientales”, según Aguilar.

La UE ya está cumpliendo ese papel, pues “se convirtió en uno de los jugadores claves en muchos acuerdos sobre ambiente, jugando en algunos casos el papel de conciliador entre los países en desarrollo y Estados Unidos, agregó el activista.

En cambio, Washington “ha mostrado un cariz claramente combativo y obstructor frente a tratados tan importantes como el de Cambio Climático o el de Biodiversidad”, advirtió.

“Diez años después de la Cumbre de la Tierra  estamos aún lejos de acabar con la marginalidad económica y ambiental que afecta a miles de millones de personas”, afirmó, por su parte, el presidente del WWI, Christopher Flavio.

El informe de WWI, organización radicada en Washington, fue publicados en español por la Fundación Hogar del Empleado, de España, con un prólogo del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan.

El estudio destaca los avances sociales y ambientales registrados desde la Cumbre de Río, entre ellos el declive de la mortalidad por neumonía, diarrea y tuberculosis, así como la eliminación en los países industrializados de la producción de clorofluocarbonos, sustancias que destruyen la capa de ozono.

Pero WWII también constató tendencias que se empeoraron: las muertes causadas por el sida se han sextuplicado en los años 90, las emisiones mundiales de dióxido de carbono, el principal de los gases invernadero, aumentaron más de nueve por ciento y el porcentaje de arrecifes de coral seriamente dañados aumentó de 10 a 27 desde 1992.

La situación actual fue caracterizada por WWI como de enlentecimiento en el progreso hacia la construcción de un mundo sustentable.

Ese enlentecimiento se refleja, en primer lugar, en que las políticas ambientales continúan teniendo escasa prioridad, los compromisos internacionales son débiles y la financiación de los proyectos en la materia es inadecuado.

“El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha tenido que pelear para mantener su presupuesto actual de apenas 110 millones de dólares anuales, cuando los gastos militares del mundo son de 2.000 millones de dólares cada día”, subrayó Gardner.

También la ayuda al desarrollo ha disminuido. La expansión económica del planeta fue desde 1982 de 30 por ciento de crecimiento, pero la ayuda externa al desarrollo cayó de 68.000 millones de dólares ese año a 53.000 millones en 2.000.

Por otra parte, “el endeudamiento del Tercer Mundo sigue empeorando”, indica el informe. “A pesar de lo reclamado en Río de Janeiro para reducirlo, la deuda externa de los países en vías de desarrollo y de economías de transición aumentó 34 por ciento, llegando a 2,5 billones de dólares en 2.000”, sostiene el WWI.

No obstante, Gardner apuntó signos positivos, como el hecho de que más de 24.000 organización no gubernamentales sean activas propulsora del desarrollo sustentable.

El presidente de la Fundación Hogar del Empleado, Fernando Vidal, también cree que hay motivos para el optimismo, como “el fenómeno único en la historia de que en sólo 30 años haya surgido una conciencia ambiental de carácter global”.

La Cumbre de Johannesburgo debería procurar un incremento de la colaboración entre organizaciones no gubernamentales, empresas, gobiernos e instituciones internacionales y promocionar una mayor cooperación entre la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, sostuvo Hilary French, del WWI.

“Todos nosotros debemos entender no sólo que nos enfrentamos a amenazas comunes, sino que también hay oportunidades comunes en las que se juzgará si respondemos a este reto como una comunidad humana única”, sostuvo Annan en el prólogo del informe del WWI. (Fin)

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