España junto con Alemania, lidera el desarrollo y el uso de la energía eólica en todo el mundo, produciendo el 14,91 por ciento de la electricidad que se consume en este país, según cifras del año pasado.
Según datos del Observatorio de renovables de la Comisión Europea, España produjo 42.976 gigavatios hora (GWh) de electricidad eólica durante 2010 y Alemania generó 36.500 GWh. Fue un año en el que el viento ayudó a batir récords, pero la Asociación Empresarial Eólica destaca también el buen funcionamiento del sistema español, capaz de producir más con menos gasto. En eso influyen las horas de funcionamiento de los parques eólicos españoles y su perfil más moderno que los alemanes.

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   España puso el freno a la utilización de energías limpias para generar electricidad, al aprobar el gobierno un programa de ahorro para enfrentar el desbordamiento de la factura petrolera, que afecta su compromiso de reducción de las fuentes no renovables antes de 2020.

   José Luis García, responsable de la campaña de cambio climático y energía de  Greenpeace España, dijo a IPS que tras años de avances, España retrocede en el impulso a las fuentes renovables.

   Para el activista ambiental, el retroceso obedece a que las renovables "son sustitutivas de otras fuentes que están controladas por grandes empresas, cuyos responsables advirtieron de forma pública al gobierno su posición".

   "Se puede entender que los empresarios hagan eso, pero lo que no es aceptable es que el gobierno les haga caso", criticó.

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            "El exceso de capacidad de pesca para unos recursos menguantes no es una broma. Y los progresos tecnológicos la incrementan a un ritmo del dos por ciento anual. Es indispensable conservar los recursos y controlarlos". Emma Bonino, Comisaria Europea de Pesca.

 

La riqueza ictícola, particularmente la de los mares, es la última gran reserva alimentaria de la humanidad. Y aunque está en peligro porque la pesca excesiva ha depredado grandes zonas próximas a las costas de varios países, en especial de los europeos, todavía se está a tiempo de que se imponga un sistema de explotación capaz de asegurar un acceso permanente a ese recurso, con métodos y conductas que tengan por norma el mantenimiento de la capacidad reproductiva de la biomasa marina y fluvial en todo el mundo. Los estados han manifestado su voluntad política de alcanzar ese objetivo, pero la terca realidad de cada día parece entrar en contradicción con los tratados internacionales y las declaraciones de los gobernantes.

 

El problema no es de hoy, pero sí lo es la toma de conciencia de que incluso esa riqueza aparentemente infinita se puede acabar. Hay quienes lo predijeron hace más de dos siglos, como fray Martín Sarmiento, quien en carta al duque de Medina Sidonia escribió: "Poco ha he oído decir que faltando pescado en la plaza de Roma se ofrecieron unos pescadores extraños a abastecerla, pescando en los mares vecinos; pescaban mucho, sí, pero con unas reglas y rastros tan exterminadores de la pesca que arrasaban el fondo de todos los pescados y de todos sus huevos o semillas, visto lo cual los hicieron salir de allí. Poco ha que otros del mismo calibre se presentaron en Galicia para promover la pesca, y viendo que usaban el armatoste dicho más para aniquilar que para pescar, fue forzoso echarles a pasear".

 

Fray Martín Sarmiento sacó de ello una conclusión que en la actualidad mantiene todo su vigor: "Si en lugar de trasquilar a las ovejas anualmente se les quita el pellejo de una vez, acabóse la lana, el pellejo y la futura cría".

 

Dos siglos después la comisaria Emma Bonino afirma que "Hay demasiados buques pesqueros, demasiado potentes, capturando peces demasiado escasos y demasiado jóvenes. La situación es tan frágil que se estima que la flota pesquera mundial supone el doble de la que sería necesaria para una explotación plena y estable de los recursos marinos. Se impone, pues, la regulación del acceso a la mayoría de las pesquerías".

 

Pero la "esquila" del mar no ha tomado en cuenta los consejos del religioso ni las reflexiones de la comisaria. En las costas de Alaska, un territorio casi deshabitado, todos los años se concentran más de 4.000 barcos pesqueros para faenar solamente 24 horas, en una actividad desenfrenada para capturar rodaballos, con prisas, competencia y violencia, hasta el extremo de que en los últimos cinco años se contaron diez muertos entre los tripulantes, por accidentes. Pasadas esas 24 horas, en las que no se descansa un segundo en procura de llenar una y otra vez las redes, vuelve a regir la veda durante todo el año. Pero hasta dos décadas atrás la pesca de esa especie en aquellas aguas estaba permitida durante cinco meses continuados cada año.

 

En esas dos décadas mucho ha cambiado la pesca, no solo en Alaska sino en todo el planeta.  Las técnicas se han perfeccionado y ahora se pueden capturar peces hasta a dos kilómetros y más de profundidad, desde barcos --que pasan meses en alta mar, donde son reabastecidos por otros buques que también llevan tripulaciones de reemplazo-- que son auténticas factorías en los que se pesca, se selecciona el producto, se lo congela y almacena, todo ello con la mínima intervención de la mano humana. Además, en vez de multiplicarse bíblicamente los peces se han multiplicado los barcos: en 1970 había medio millón de barcos pesqueros, en 1975 se contaban 800.000 unidades y en 1995 ya eran 1.200.000. La multiplicación también se verifica en la cosecha: a principios de siglo se calculaban unas capturas de unos tres millones de toneladas anuales, que en 1994 aumentaron hasta 106 millones de toneladas, de las cuales 87 millones en aguas marinas y el resto en ríos, lagos y piscifactorìas. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estima que el 70% de los caladeros están sobreexplotados, considerando tanto los ribereños como los de alta mar. De ese total, 44% están muy explotados, 16% explotados en exceso y seis por ciento están lisa y llanamente agotados. La FAO estima que de los 87 toneladas capturadas en aguas marinas solamente 4,7 millones lo son fuera de las zonas económicas exclusivas (ZEE, hasta 200 millas desde la costa), porque es en las plataformas continentales de menor profundidad donde abundan la pesca y los pescadores.

 

De las casi treinta especies que se pescaban hace sólo diez años en el Mar Negro hoy quedan apenas cinco. En el Caspio la captura de esturiones, de los que se extrae el caviar, en medio siglo se redujo en 99% o, lo que es lo mismo, ahora se pesca un esturión por cada 99 que se pescaban antes, según Peter Weber, del Worldwatch Institute.

 

Los mayores problemas se concentran en las aguas ribereñas, lo que ha puesto en peligro a especies como la merluza, langosta, bacalao, anchoa, camarón y otras. Aunque también el problema se plantea en alta mar. Las 4,7 millones de toneladas pescadas en 1994 en aguas internacionales representan la mitad de lo que se pescaba solo cinco años antes, lo que indica una tendencia al agotamiento de los caladeros. En alta mar los pesqueros escapan a todo control, lo que torna más difícil aún la necesaria labor de preservación. En el Atlántico Norte, en solo ocho años a partir de 1985, se detectó un disminución de la biomasa pesquera del orden del 75%, si bien expertos como Sergio Iglesias, del Instituto Español de Oceanografía, afirman que la reducción no se debe solo a la mayor explotación sino también al enfriamiento de las aguas.

 

Además de excesiva, la explotación es ineficiente

 

El último informe de la FAO (noviembre 1995) indica que para la obtención de las 87 toneladas en aguas marinas, se capturan, matan y desechan entre 18 y 40 millones de toneladas de especies de escaso valor o alevines que no se pueden comercializar.

 

Según el Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), esa cifra sería menor, ya que asegura que los pesqueros comerciales atrapan y tiran por la borda cada año entre cinco y nueve millones de toneladas de peces y mariscos, al utilizar métodos de faena no selectivos. De la pesca neta, solamente el 70% llega a la mesa de los consumidores, ya que el resto se destina a otros fines, como la fabricación de piensos para alimentación de mamíferos terrestres o de peces en la acuicultura, o lisa y llanamente se pudre antes de ser congelada. Las últimas estadísticas de la FAO indican que de 101,3 millones de toneladas producidas en el mundo en 1993, 72,3 millones fueron destinadas al consumo humano directo, lo que equivale unos 13 kilogramos por persona al año. Si se quisieran mantener esos niveles de consumo por habitante y tomando en cuenta las previsiones sobre el aumento de la población mundial, en el año 2010 las pesquerías mundiales deberían aumentar su entrega de pescado para consumo humano hasta sobrepasar las 90 millones de toneladas al año, lo que significa un incremento del 25%.

 

Si ese aumento se lograse utilizando los métodos actuales, sería pan para hoy hambre para mañana, pues la mayor producción se basaría en el agotamiento de los caladeros. "Solo un mejoramiento en el manejo pesquero, una drástica reducción en las pérdidas postcosecha y una continuada expansión de la acuicultura pueden asegurar que las pesquerías jueguen en el futuro un papel importante en la seguridad alimentaria", dijo Walter Krone, Director del Departamento de Pesca de la FAO.

 

Asimismo el WWF menciona como ejemplo de la pesca irracional la que se realiza con el pez espada, o emperador. En la actualidad el peso medio de los ejemplares capturados es de unos 30 kilos, unos veinte menos que el peso que debería alcanzar un pez espada adulto, sexualmente maduro y por lo tanto con capacidad de reproducción.

 

La pesquería responsable encuentra dificultades de distinto signo, desde la pesca furtiva para la subsistencia hasta la violación de las normas por los grandes armadores. En septiembre de 1995, en plena negociación del convenio pesquero entre Marruecos y la Unión Europea, la Federación de Pesca de la Intersindical Canaria denunció que congeladores españoles estaban faenando ilegalmente en Mauritania y al mismo tiempo cobrando ayudas oficiales por mantener sus barcos amarrados. Al tiempo que entraba en el puerto de Las Palmas el congelador "El Teutro", con sus bodegas repletas de merluza negra y cefalópodos (pulpo y calamar), la Intersindical Canaria aseguró que las "prácticas piratas" de esos barcos están amparadas por la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores de Cefalópodos (ANACEF).

 

La pesca en aguas jurisdiccionales

 

La regulación de la pesca en aguas sobre las que un país ejerce soberanía plena (doce millas) o de zona económica exclusiva (200 millas), corresponde a las autoridades del estado respectivo. Un caso especial es el de la Unión Europea, que tiene una política de pesca común, con permisos y cuotas reguladas y que consume más de lo que captura en sus aguas propias. Las relaciones de la UE con Marruecos son particularmente significativas, por el volumen de los negocios y por sus implicaciones en otras esferas de la actividad económica, industrial y comercial.

 

Las aguas costeras del Atlántico en el Norte de África, en especial las de Marruecos y Mauritania, constituyeron durante años un banco de pesca considerado como propio por los pescadores españoles y portugueses, siendo mucho más numerosos los primeros. Pero desde la independencia marroquí y la evolución del derecho internacional del mar, Rabat comenzó a poner normas cada vez más rigurosas. En la medida en que ejerce la soberanía sobre esas aguas, el problema no se plantea como de negociación internacional de partes iguales, sino como una cuestión bilateral, en la que cada uno cede o aporta algo. España, como principal país de la UE implicado en el tema, a cambio de obtener licencias para sus barcos pesqueros, aporta compensaciones financieras y facilidades para el paso por su territorio de mercancías marroquíes destinadas al resto de Europa.

 

El gobierno marroquí, además de las compensaciones financieras y comerciales, orienta su política hacia la ampliación de su propia potencia pesquera --extractiva, industrial y comercial--, apoyando una mayor presencia obligatoria de sus nacionales en la tripulación de los barcos extranjeros que gocen de licencia para pescar en sus aguas, así como la obligatoriedad del desembarco de la captura en sus puertos. El acuerdo de pesca aprobado a finales de 1995 y con vigencia irrevocable por cuatro años aparece ligado al Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos. Ese acuerdo, por el que el país magrebí se adapta a la política económica y comercial de la UE, establece que deberá liberalizar totalmente su industria y servicios en un plazo de doce años. Para hacerlo recibirá ayudas financieras por 56.000 millones de pesetas y concesiones para la comercialización de sus productos agrícolas.

 

Mourad Cheriff, Ministro de Comercio Exterior e Inversiones de Marruecos, señala que en la última década su país ha aplicado una política de ajuste a su economía que le ha permitido controlar la inflación y la deuda pública, a la vez que disminuir aranceles sobre productos finales e intermedios. Todo ello orientado a concretar la alianza con Europa. Pero, advierte que en Europa se mantienen esquemas proteccionistas y la asociación deberá implicar, necesariamente, que se abran más las puertas a los productos marroquíes. En 1995, del total de inversiones extranjeras en ese país, el 25% correspondían a Francia y el 20% a España.

 

El nuevo acuerdo de pesca contempla una reducción en las capturas, que varía según las especies, moratorias biológicas todos los años --para no entorpecer la reproducción--, aumento del número de marroquíes en las tripulaciones y desembarco de una parte en puertos de ese país. En el fondo, además de las compensaciones económicas, comerciales y financieras de todo tipo, Marruecos se preocupa también por la conservación, a la vista de lo ocurrido en sólo veinte años. El pescador canario Antonio Manuel Rosales Jerez, "El Zapata", quien se embarcó por primera vez en 1960, con 17 años de edad ha rememorado, en conversación con "El País", de Madrid, aquellos años y señala 1975 como la fecha del gran cambio en la actividad:: 1975, cuando España transfirió a Marruecos la administración del Sahara Occidental. Por aquél entonces, "Aquello era una mina, un asombro, en un lance de dos horas se cogía hasta 10 y 12 toneladas de pulpo. Nosotros pescábamos hasta por tierra, pegados a tierra misma. Con 30 o 35 días ya venía el barco, de 60 ó 70 toneladas, completo". Hoy para traer la misma cantidad hay que estar tres veces más tiempo faenando.

 

La milla doscientas una

 

La "guerra del Fletán" que enfrentó a Canadá con la Unión Europea y dentro de ésta en especial con España, puso de manifiesto uno de los problemas emergentes en materia de pesca, que empuja hacia modificaciones en la legislación internacional y que pone sobre la mesa uno de los temas más interesantes. El fletán negro es una especie mixta entre el lenguado y el rodaballo.

 

El apresamiento por patrulleras canadienses del pesquero español "Estai", en marzo de 1995 y en aguas internacionales, incluso más allá de las 200 millas de ZEE, no solamente provocó un gran conflicto entre la Unión Europea (UE), a la que sus estados miembros han transferido su competencia internacional en materia pesquera, y el Canadá, sino que puso en evidencia un problema preocupante: la depredación de las especies transzonales, que viven y se trasladan a un lado y otro de la imaginaria línea.

 

El conflicto fue aún más revelador por haberse planteado en una zona sujeta a regulación internacional (al contrario del Atlántico Sur, donde esa regulación es inexistente) por la Organización Pesquera del Atlántico Nordoccidental (NAFO, sus siglas derivadas de la denominación en inglés: North Atlantic Fisherie Organization). La NAFO está integrada por 15 partes con un voto cada una, entre las que están la Unión Europea, Canadá, Estados Unidos, Cuba, Estonia, Polonia, (COMPLETAR). En rigor, las dos grandes potencias dentro de la NAFO son Canadá, por pescar y controlar la ZEE y España, uno de los pocos países del mundo que cuenta con tecnología adecuada --y la más puntera-- para pescar a grandes profundidades.

 

Tras varias semanas de incidentes y negociaciones, que incluyeron una presentación de España ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, por el ataque al Estai, Canadá y la UE sentaron las bases de un acuerdo, posteriormente ratificado en la NAFO, por el que se establecieron límites al total de capturas, con una notoria quita a la UE que, finalmente, repercutió en España y Portugal, por ese orden los dos grandes pescadores de la UE en el Atlántico Nordoccidental.

 

El Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Argentina, Felipe Solá, que tiene la gestión administrativa del control de su país sobre un litoral marítimo de 4.000 kilómetros, señala que algunas especies, como el calamar y el fletán negro desovan en el talud continental, es decir dentro de aproximadamente las 200 millas, si se habla de las costas atlánticas de América, ya que es distinto en el Pacífico, donde las profundidades de 200 metros se encuentran a mucha menor distancia de la costa.

 

La existencia de especies que viven a un lado y otro de la línea imaginaria de las 200 millas es reconocida universalmente, así como se reconoce la necesidad de tener presente esa circunstancia a la hora de pescar con la vista puesta en la preservación.

 

Argentina, Chile y Canadá, por ejemplo, creen que la sobreexplotación fuera de las 200 millas es la culpable del empobrecimiento de los caladeros dentro de esos límites. Por ello Felipe Solá afirma que no caben dudas sobre la legitimidad de Canadá al sostener que el fletán tiene problemas de conservación dentro de su ZEE porque es capturado de forma indiscriminada fuera de la zona de su jurisdicción.

 

En contraste, el Secretario de Pesca de España, Jesús Loira, quien también reconoce la existencia de especies en "cestos a caballo", dentro y fuera de las 200 millas, de igual manera afirma que "lo que acontece dentro repercute fuera, porque la inmensa mayoría de las especies desovan y se reproducen precisamente en las ZEE". Para él, lo que acontece fuera de la ZEE es mínimo comparado con lo que ocurre dentro.

 

Canadá, puntualiza el funcionario español, tiene a la inmensa mayoría de sus barcos en situación de moratoria como consecuencia de una mala gestión pesquera, de una mala gestión de los recursos en su propia zona exclusiva.

 

Emma Bonino, es más dura y explícita que Loira, al descalificar los argumentos canadienses sobre el conflicto del fletán. Basándose en documentos canadienses, recuerda que el Informe Cashin, de 1993, afirma que en Canadá se utilizan técnicas pesqueras destructivas, como desechar y tirar los alevines de especies no perseguidas. Asimismo, Bonino cita al Consejo del Salmón del Río Fraser, dependiente del Ministerio de Pesca canadiense, que afirma que esa pesquería está al borde del colapso y que ello se debe a que ese país "tomó la decisión política de estimular una estrategia pesquera agresiva", en palabras del informe del Consejo correspondiente a 1995.

 

Bonino también coloca en el debe canadiense la depredación del bacalao y el fletán. Las reservas de bacalao estaban en su 80% en aguas canadienses y la presión mayor sobre las existencias de fletán se registraron en aguas poco profundas, en las que sólo pescan los ribereños. La comisaria sostiene que los desastres comenzaron en 1977, cuando Canadá aplicó la doctrina de las 200 millas y se dedicó a proteger sus barcos para construir su propia industria pesquera. Además, ese país norteamericano "legalizó" una forma de burlar sus propias normas protectoras de la riqueza ictícola al permitir, incluso durante las moratorias o vedas, la pesca recreativa y científica. Con ese argumento "recreativo y científico" autorizó la pesca de 20.000 toneladas de bacalao, equivalente a la cuota anual para la pesca del fletán en la NAFO.

 

No obstante, Canadá acusa a España y Portugal de pescar fletán en demasía. Su embajador en Madrid, David Wright, afirma que los dos países ibéricos pescaron el 80% de sus capturas anuales de fletán negro en un área que representa el 20% de la zona total de pesca, "claramente en contra de toda sana práctica medioambiental". Además, asevera que esa especie está en vías de desaparición y que las capturas de los españoles fueron de peces jóvenes, inmaduros, en lugar de ejemplares adultos, "como debería ser".

 

Luis Atienza, Ministro español de Agricultura y Pesca, admite que la pesquería de esa especie en aguas profundas se comenzó a realizar recién en 1990, como consecuencia de la investigación oceanográfica y de las campañas experimentales desarrolladas por la flota española y el Instituto Español de Oceanografía (IEO), pero niega la responsabilidad española en la drástica disminución de existencias del fletàn y la atribuye a Canadá, "que ha esquilmado sus aguas en sólo 18 años".

 

El conflicto del fletán puso sobre la mesa el tema de la milla 201, o la jurisdicción más allá de las doscientas. Países como Canadá, Argentina, Islandia, Chile, Namibia, Brasil, Guinea, Angola y Madagascar, con grandes costas y aguas ricas en pesca, pugnan por ese control. En 1991 Chile lanzó la tesis del "mar presencial", que de ser aceptada por los demás países le permitiría realizar una actividad de control también entre las 200 y las 300 millas. Según esa tesis, el país ribereño tiene una posición preferente para la conservación de los recursos marinos, incluso en aguas internacionales. Al no ser aceptada esa posición como ley internacional, Chile la aplica supletoriamente y se abstiene de apresar barcos de otras banderas, pero les aplica sanciones indirectas, como la de impedirles trasbordar pescado en sus aguas jurisdiccionales o abastecerse en sus puertos.

 

Canadá dio un paso más adelante que Chile, al aprobar una ley por la que autoriza a sus patrulleras a apresar barcos de otras banderas en alta mar y presentar a sus responsables ante la justicia canadiense, lo que ocurrió con el capitán del Estai, que dio origen al conflicto del fletán.

 

Argentina, a su vez,  movilizó a su armada para vigilar más estrechamente su plataforma continental. Cuando cae la noche sobre el Atlántico Sur, en la línea imaginaria de las 200 millas suele verse una cadenas de luces, formadas por la iluminación de los barcos pesqueros. A lo largo de un centenar de kilómetros, frente a la patagónica provincia del Chubut, en la temporada 1994 se llegaron a detectar más de 150 barcos pesqueros, de banderas asiáticas y europeas. El Ministro de Agricultura y Pesca de Argentina, Felipe Sola, afirma que esos barcos pescan fuera y dentro de las 200 millas, aprovechando las dificultades que emergen del largo litoral marítimo de su país y de la circunstancia de que el Atlántico Sur Occidental es el único mar abierto que no cuenta con un programa multinacional de conservación y regulación de la pesca. Una de las razones por las que no se firmó un convenio al respecto es la negativa de la Argentina a aceptar la participación de Gran Bretaña, en virtud de su litigio por la soberanía de las Islas Malvinas.

 

El jefe de la Armada argentina, Almirante Enrique Molina Pico, declaró en mayo de 1995 que su arma tiene una parte activa "en lo que dejó de ser una hipótesis de conflicto para ser realmente un conflicto: la invasión depredadora del Atlántico Sur, que es una real agresión a todos los argentinos, y en ella se ha defendido la soberanía y el patrimonio de todos nuestros conciudadanos". Una ley de 1991, denominada de espacios marítimos, incorporó a la legislación argentina disposiciones tendientes a garantizar los recursos más allá de las 200 millas y de aplicación exclusiva en relación a las especies marinas de carácter altamente migratorio y a las que son parte de la cadena alimentaria de aquellas que se desarrollan dentro de su ZEE.

 

La preocupación argentina por la ecología marina se fundamenta en hechos de gran importancia para su economía: entre 1985 y 1993 sus buques factorías se multiplicaron por cuatro, de 50 pasaron a ser 200, cuando en 1975 tenía sólo cinco. El volumen de sus capturas pasó de 402 toneladas en 1983 a 730 en 1994 y éste último año sus ventas de pescados y mariscos al exterior fue de 711 millones de dólares, desplazando por primera vez a sus tradicionales exportaciones de carnes rojas, que sumaron 670 millones de dólares.


 

Entre la artesanía y la gran industria

 

La FAO y organizaciones ecologistas coinciden en que el apoyo a la pesca artesanal sería una gran contribución para conservar las especies, a la vez que se asegura empleo para mayor cantidad de personas. Un caso especial lo constituye la pesca del atún o bonito, que enfrenta a pescadores españoles y franceses en las aguas del Mar Cantábrico. Los españoles utilizan artes tradicionales, con anzuelos, lo que permite la pesca selectiva, sin desperdicios y asegura una materia prima de primera calidad. Los franceses utilizan volantas y redes pelágicas. Las volantas son unas redes que se dejan a la deriva y que según las normas de la UE no deberían tener más de dos kilómetros y medio de longitud. E, incluso, cuando tienen más de un kilómetro no pueden ser dejadas a la deriva sino que al menos un extremo debe ir sujeto a un barco, según las normas comunitarias. Sin embargo, las denuncias sobre el uso de redes de mayor tamaño son habituales y la eurodiputada española Carmen Fraga puntualizó que es inevitable que ocurra así, pues las de menor longitud son inviables económicamente.

 

El arrastre pelágico consiste en amarrar los extremos de una gran red a dos barcos que la van arrastrando y apresando en ella todo lo que hay en el mar, sin ningún tipo de distinción, matando y desperdiciando a delfines, tiburones, tortugas, cachalotes o aves marinas y arrasando los fondos marinos.

 

Otra variante son las "cortinas de la muerte", utilizadas por los italianos en el Mediterráneo y que consisten en redes de hasta diez kilómetros de longitud que pasan pegadas al fondo del mar y arrasan con todo lo que encuentran, desde los delfines a las tortugas.

 

En algunas zonas del Pacífico las redes a la deriva llegan a superar los cien kilómetros de longitud. España, Estados Unidos y Canadá propugnan en los organismos internacionales la adopción de medidas que prohíban todas las redes a la deriva. Así fue planteado en la FAO, en la Comisión Internacional para la Conservación del Atún en el Atlántico y el Comité de Ordenación de Túnidos del Océano Indico. En la UE se aprobó una medida que fija 1997 como fecha tope para eliminar las redes de 2,5 kilómetros.

 

El uso de las redes a la deriva en un mar más fácil de vigilar que otros, el Cantábrico, produjo en 1994 unas capturas de 1.293.370 atunes blancos y 374.540 de ejemplares de "especies no objetivo", desechables, según informes de Green Peace, a partir de un informe del experto canadiense Thomas H. Woodley.

 

Una experiencia interesante, constante y productiva es la de los boniteros españoles del Cantábrico, quienes utilizan la técnica del cebo vivo, considerada la más selectiva de las conocidas e importada un siglo atrás desde las costas norteamericanas de Florida. Primero los pescadores deben nutrirse de peces para cebo, por lo general anchoas y sardinas. Cuando detectan un banco de bonito, desde el pesquero se disparan chorros de agua a gran presión, a la vez que se arroja el cebo vivo. La movilidad creada por los chorros de agua confunde a los túnidos, haciéndoles creer que están en presencia de un banco de sardinas o anchoas, por lo que se lanzan a comerlas, presas de gran excitación, lo que les hacen morder todo lo que encuentran a su paso. Es el momento en el que los pescadores lanzan sus anzuelos desnudos, de los que rápidamente se prenden los peces.

 

El coordinador de ecología marítima de la organización no gubernamental Greenpeace, Ricardo Aguilar, sostiene que la flota bonitera española es respetuosa del medioambiente. Los profesionales del sector sostienen que el bonito pescado con anzuelo no sufre deterioros, ya que es sacrificado en el momento, sus vísceras le son extraídas de inmediato y no se pierde tiempo en su pase a las cámaras frigoríficas del barco. Los capturados con malla, en cambio, tienen una larga agonía, se golpean y pierden calidad al pasar largo tiempo entre su muerte en las mallas y su pase a las bodegas frigoríficas. Tal vez por eso se ha comenzado a imponer en España el etiquetado del bonito pescado con anzuelo y se ha extendido el rechazo de la importación de los capturados con volantas o redes a la deriva. En un caso, incluso, se llego a decomisar, bajo la presión de pescadores y armadores del País Vasco, una partida de importación de ese origen, la que fue donada como ayuda alimentaria a un país del Tercer Mundo.

La consigna en la que coinciden los pescadores responsables, los ecologistas y los expertos de la Unión Europea, es que vale la pena privilegiar la pesca con artes tradicionales, para asegurar mejor calidad a los consumidores y preservar las fuentes de esa milenaria actividad.

 

Las granjas acuáticas

 

Una de las soluciones que pueden contribuir a aliviar la presión sobre los caladeros y a la vez aumentar la oferta para el consumo es la acuicultura, o producción de peces y mariscos en cautiverio. Éste puede ser cerrado, en piscinas o estanques o semiabierto, en zonas costeras o lagos y en áreas debidamente acotadas para su cuidado y vigilancia.

 

La producción mundial en acuicultura crece a una media superior al millón de toneladas al año y ha pasado de siete millones de toneladas en 1984 a 16 en 1993, según el informe presentado a la asamblea de la FAO de 1995. Las mayores instalaciones para este sector están ubicadas en vías de agua dulce (ríos, lagos y embalses o pantanos), pero está adquiriendo un buen desarrollo la tecnología para su explotación en el mar y en sus aguas adyacentes, como las rías y fiordos y zonas protegidas, como las bahías. En el sur de la Argentina, en la Bahía de San Antonio, se delimitó una superficie de aproximadamente mil hectáreas, en la que existe un plan para cultivar ostras. Los primeros cálculos indican que se podría estabilizar una producción anual de mil toneladas de ese marisco. Muy cerca de allí, otro sector, de 400 hectáreas, será dedicado a la producción de mejillones, de los que se prevé una cosecha de 16.000 toneladas anuales.

 

La riqueza del mar no es inacabable, pero si se extiende la conciencia a nivel mundial de que hay que evitar "el pan para hoy y hambre para mañana", las soluciones llegarán por la combinación de diversas medidas. La más importante de todas se deriva de la evaluación científica, exacta, de las posibilidades de cada caladero y de las normas y controles para su explotación racional, bajo la premisa del desarrollo sostenible de los recursos. Las demás, como el buen uso y postmanejo de las capturas y la acuicultura, son medidas indispensables, pero complementarias. Una etapa importante en la toma de conciencia lo constituirá, sin duda, la última gran exposición mundial de este siglo, la Expo98, convocada para 1998 en Lisboa, bajo el lema de "Los Océanos, un patrimonio para el futuro. (Madrid, 27-7-1996).

 

 

ZEE, 200 y 201 millas

 

Hasta la segunda mitad de este siglo la jurisdicción de los países costeros sobre las aguas ribereñas llegaba solo hasta las 12 millas a contar de la costa. Pero en la década del 60 el Perú, alarmado por la incursión devastadora de pesqueros norteamericanos que amenazaban con exterminar la anchoveta, uno de sus recursos naturales más importantes, resolvió unilateralmente ampliar su jurisdicción hasta 200 millas.

Tras numerosos incidentes, controversias y juicios, Perú logró imponer su criterio y a poco fue seguido por otros países. Desde 1977 esa jurisdicción es reconocida en todo el mundo, como zona económica exclusiva. Hasta las 12 millas los estados ribereños ejercen una soberanía absoluta y hasta las 200 sólo a efectos de regular la explotación económica, pero sin poder impedir el paso de barcos de otros países.

En los últimos años algunos países ribereños, como Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Brasil, Canadá y Angola mostraron su preocupación por lo que ocurre más allá de las 200 millas, al constatar que hay especies que viven a un lado y otro de esa frontera imaginaria, que atraviesan en distintos períodos de su ciclo vital.

En 1991 Chile lanzó la tesis del "mar presencial", desde las 200 hasta las 350 millas, Canadá y Argentina aprobaron leyes que, de distinta manera, intentan regular la pesca más allá de las 200 millas y el tema en su conjunto fue objeto de una conferencia mundial, cuyas resoluciones todavía carecen de fuerza ejecutiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

Capturas mundiales

(millones de toneladas)

 

         1970

         65,2

         1975

         65,5

         1980

         72,0

         1985

         86,4

         1990

         97,6

         1991

         97,4

         1992

         98,7

         1993

        101,3

         1994

 

 

Tonelaje de la flota pesquera

(barcos con cubierta)

 


                 Mundo

                Europa

         1970

                580.980

                106.060

         1975

                683.170

                101.670

         1980

                812.000

                104.850

         1985

                960.000

                 89.980

         1990

               1.172.220

                 90.120

         1992

               1.178.160

                 92.340

 

Según la FAO, China ocupa el primer lugar por capturas, con 17,6 millones de Tn, seguida de Japón, con 8,5 millones, Perú, con 8,4, Chile, con seis, Estados Unidos, con 5,9. España, en el 15to. lugar, captura 1,3 millones de Tn. al año.

 


 

 

 

Pesqueros detectados por la Armada argentina

en la línea de sus 200 millas, según sus banderas

 

 

Bandera

1993

        1994

Rusia y ex URSS

          364

         881

Corea

          274

         366

Uruguay

           89

         257

España

          111

         245

Chile

           49

         115

Polonia

            9

          37

Otros

          233

         246

 

 

Flota pesquera española

 

España tiene 18.890 pesqueros, que dan empleo directo a 81.000 personas y suman 600.000 tn de registro bruto. Es la flota más poderosa de la Unión Europea y una de las primeras del mundo. Unas 7.000 embarcaciones son sin motor y limitadas a la pesca costera. Medio millar de esos buques son congeladores.

 

                        Trabajadores embarcados                                                                     81.000

                        Trabajadores en tierra                                                                          405.000

 

                        Producción anual                                                                         1.400.000 tn

                        Importación anual                                                                            840.000 tn

                        Exportación anual                                                                               310.000

                        Consumo interno anual                                                                 1.900.000 tn

                        Consumo por habitante al año                                                               48 kg.

 

 

 

Los controles en la UE

 

La comisaria Emma Bonino reivindicó la posición europea en sus negociaciones internacionales, afirmando que la UE puede reclamar una política conservacionista a los demás porque se la exige a sus propios pescadores.

Todos los barcos de más de 15 metros de eslora, sean del país que sean, y que pesquen especies demersales (a profundidad) en todas las aguas (incluso en las propias) deben comunicar por radio, fax o teléfono la salida de puerto, la llegada al caladero, el inicio del trabajo, la salida del caladero y la llegada a puerto. Los barcos más pequeños, que efectúan mareas o viajes de menos de tres días, sólo deben comunicar al salir del puerto toda su trayectoria. Los que capturan especies pelágicas (de superficie) no tienen que informar de sus movimientos, pero sí registrarlos en el libro de a bordo cotidianamente.

Bonino aceptó a regañadientes esa regulación acordada por los estados, pues quería una más rigurosa, ya que teme que la excepción a los barcos pequeños fomente el fraude. Pero el sistema, que entrará en pleno vigor el primero de enero de 1996, será revisado antes del 30 de junio de 1997.                  

 

Empresas mixtas españolas, constituidas con ayuda nacional y de la UE

 

País

             nº empresas

              nº buques

Mozambique

                     1

                     5

Venezuela

                     2

                     4

Chile

                     1

                     1

Guinea Conakry

                     1

                     1

Angola

                     9

                    22

Senegal

                     1

                     3

Islas Malvinas

                     5

                     7

Uruguay

                     2

                     2

Mauritania

                     2

                     3

Namibia

                     5

                     8

México

                     1

                     2

Guinea Bissau

                     1

                     1

Argelia

                     3

                    10

Yemen

                     1

                     1

Ecuador

                     1

                     1

Rusia

                     1

                     6

Costa de marfil

                     1

                     2

Irán

                     1

                     1

Nigeria

                     1

                     2

Marruecos

                    18

                    49

Argentina

                    34

                    58

 

Las empresas mixtas son una modalidad reciente, impulsada por la UE -y dentro de ésta en especial por España- para acceder con mayores garantías a los caladeros de terceros países. La relación del cuadro es incompleta, ya que sólo figuran las empresas que solicitaron ayudas a la administración española y/o a la UE.

 

 

 

Código de Pesca Responsable

 

La FAO aprobó el 2 de noviembre de 1995, en su Asamblea General, un Código de Conducta para la Pesca Responsable, dirigido a todos los sectores gubernamentales, públicos y privados, que realicen o estén relacionados con la actividad pesquera y cubre asuntos como la acuicultura, la conservación de recursos pesqueros y desarrollo, capturas, mariscos y conservas, comercialización e investigación.

El director general de la FAO, Jacques Diouf, dijo en esa oportunidad que "el Código tiene altos valores éticos y morales que deberían ayudar a cambiar la actitud hacia el logro de una pesca responsable".

Cinco artículos introductorios subrayan la naturaleza y alcance del Código --que no es vinculante, por lo que su cumplimiento queda librado a la voluntad de las partes y a la presión de la pública internacional--, sus objetivos y su relación con otros instrumentos internacionales.

Diecinueve párrafos establecen los principios generales, seguidos de seis secciones específicas que cubren: manejo pesquero, operaciones pesqueras, desarrollo acuícola, integración de pesquerías en el manejo de zonas costeras, prácticas de postcosecha y comercio e investigación pesquera.             

 

 

 

Principales potencias pesqueras

datos FAO a 1993

China

            17.567.907 tn

Japón

            8.460.324 tn

Perú

            8.450.600 tn

Chile

            6.037.985 tn

EE.UU

            5.939.267 tn

Rusia

            4.461.375 tn

India

            4.175.112 tn

Indonesia

            3.637.700 tn

Tailandia

            3.348.149 tn

Corea del Sur

            2.648.977 tn

Noruega

            2.561.991 tn

Filipinas

            2.263.775 tn

Corea de Norte

            1.750.100 tn

Islandia

            1.718.495 tn

Dinamarca

            1.534.058 tn

España

            1.330.000 tn

 

 

Acuerdo internacional para frenar la contaminación marina

 

La comunidad internacional acordó ponerse de acuerdo para detener la contaminación de loa mares originada en la tierra, en la Conferencia Intergubernamental para la Protección del Medioambiente Marino procedente de Fuentes Terrestres, realizada en Washington en noviembre de 1995.

 

Los 110 estados representados en la conferencia suscribieron un documento por el que se comprometen a desarrollar un instrumento legal vinculante que permita la reducción y/o eliminación de las emisiones, producción, vertidos y uso de los contaminantes orgánicos persistentes. En esto último se acotó que se realizarán esas acciones "cuando sea apropiado".

La concreción del compromiso en forma de un convenio internacional vinculante puede llevar de cinco a diez años de plazo, de acuerdo a lo que se ha tardado en elaborar otros convenios similares. Después, una vez elaborado y firmado, requerirá otro plazo hasta ser ratificado por los estados signatarios, requisito indispensable para su puesta en vigor.

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