La reunión convocada por la ONU en Barcelona para preparar la conferencia sobre cambio climático, de diciembre en Copenhague, finalizó este viernes sin muchas esperanzas sobre los resultados que tendrá esa instancia clave para el futuro de la humanidad.

Es que el gobierno estadounidense de Barack Obama apretó el freno en sus señales a favor de sumarse a los acuerdos internacionales sobre cambio climático y con ello disminuyó las esperanzas de un cambio sensible a corto plazo, respecto de la actitud negativa de su predecesor, George W. Bush.

Obama aparece acotado por el Senado, donde tienen fuerte influencia los grandes consorcios transnacionales en campaña para que todo siga igual.

La actitud que tome la delegación oficial de Estados Unidos será crucial para el éxito o el fracaso de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que se desarrollará del 7 al 18 de diciembre en Copenhague tratará de diseñar un tratado para la reducción de las emisiones de gases invernadero, causantes del recalentamiento planetario.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de gases contaminantes del mundo, sólo superado por China últimamente, y no firmó el Protocolo de Kyoto, acordado en esa ciudad japonesa en 1997 y puesto en vigor en 2005 para frenar el ritmo del recalentamiento planetario. Los gases contemplados en ese texto son el dióxido de carbono (CO2), metano, óxido nitroso, hexafluoruro de azufre, hidrofluorocarbonos y perfluorocarbonos.

El acuerdo obliga a los 37 países industrializados que lo ratificaron a reducir sus emisiones de gases invernadero a volúmenes 5,2 por ciento inferiores a los de 1990, en un plazo que acaba en 2012. La reunión de Copenhague fue convocada, precisamente, para convenir un nuevo tratado superador del firmado en Japón.

En Barcelona se hicieron presente delegados de 175 países. Entre ellos se destacaron China y Brasil al manifestar con vigor la necesidad de fortalecer los acuerdos para detener la contaminación del planeta y afrontar el cambio climático.

El representante de China, Su Wei, pidió que los países industrializados se comprometan de verdad en la reducción de sus emisiones para poder avanzar en un acuerdo superar de Kyoto para el periodo 2013-2020.

Algunos delegados plantearon que la crisis económico-financiera global dificulta el cumplimiento de los acuerdos, pero la delegación española afirmó lo contrario y puso como ejemplo lo que está pasando en este país en la actualidad.

El uso más eficiente de la energía y el aumento de la producción de la misma desde fuentes renovables apuntan a que España podrá cumplir con lo acordado en el Protocolo de Kyoto.

Oto problema que oscureció la reunión fue la opinión negativa lanzada informalmente dialogando en los pasillos con un grupo de periodistas por el negociador jefe de la Comisión Europea para la aplicación del Protocolo de Kyoto, Artur Runge-Metzger.

El representante especializado de este organismo ejecutivo de la Unión Europea dijo que es muy probable que en Copenhague no se logre incluir la aplicación de sanciones a los países que incumplan los objetivos asumidos.

La mayoría de los delegados presentes en Barcelona coincidieron en manifestar su previsión de que en Copenhague se logrará un acuerdo "políticamente vinculante", pero no uno que lo sea legalmente, ya que para ello se requerirá más tiempo y negociaciones.

Alicia Montalvo, directora de la Oficina Española de Cambio Climático, calificó de "frustrante" que se esté planteando que en Copenhague no se firmará un tratado debido a la posición de Estados Unidos. Y al preguntársele en rueda de prensa cuándo sería posible firmarlo, si es que se cumplen esos malos augurios, contestó que "lo antes posible", sin precisar tiempos.

Pero Montalvo podrá impulsar esa firma en los próximos meses, ya que cuando España asuma la presidencia temporaria de la Unión Europea, en enero, ella pasará a integrar la troika que dirigirá las negociaciones del bloque.

Sin embargo, pese a estas señales desesperanzadoras, el secretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Ivo de Boer, manifestó en rueda de prensa este viernes que todavía es posible un gran acuerdo en Copenhague. Aunque reconoció que hay grandes dudas.

También expresó cierto optimismo acerca de la futura posición de Estados Unidos, pues dijo que cree que el gobierno de Obama finalmente se comprometerá a financiar parte de los programas ambientales de los países del Sur.

Esas naciones en desarrollo, puntualizó, necesitan ayudas por 10.000 millones de dólares anuales para controlar sus emisiones y mejorar sus estrategias de desarrollo sostenible.

Al consultarlo si en Copenhague se logrará algún compromiso importante, contestó que se llegará "a un marco, seguramente político", que incluirá los compromisos de reducción de emisiones de los países desarrollados hasta 2020 y limitaciones en los del Sur.

Puntualizó también que el Protocolo de Kyoto es el único mecanismo legal para combatir el cambio climático y que seguirá siendo útil hasta que la comunidad internacional apruebe otro marco legal.

De forma paralela a la reunión oficial se produjeron manifestaciones de organizaciones no gubernamentales que apoyan y reclaman medidas para garantizar un desarrollo sostenible.

Una de ellas fue Greenpeace, que colocó un lienzo de 600 metros cuadrados sobre el exterior de la histórica catedral de la Sagrada Familia, reclamando a los reunidos que adopten decisiones de manera urgente para combatir el cambio climático.

Una veintena de miembros de Greenpeace colocaron el lienzo con el texto: "Líderes mundiales, tomen la decisión de salvar al mundo", y otro, más pequeño, reclamando "Save the climate-Salvad el clima", en la torre de Antonio Gaudí, diseñada a fines del siglo XIX e inicios del XX.

La organización no gubernamental también criticó explícitamente al presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, a quien criticaron por su "falta de liderazgo", porque "ni siquiera siendo el anfitrión en Barcelona" ha logrado evitar que su posición fuera "la segunda peor puntuación de todos los presidentes".

Asimismo, Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, dio a conocer la llamada Guía de Política Climática, según la cual ese trabajo demuestra que "por ahora, no hay líderes climáticos en los países industrializados".

El gobierno español dejó claro en la reunión que tiene previsto cumplir con el Protocolo de Kyoto, aunque aumentará las emisiones de CO2 hasta 37 por ciento en 2012.

Al comenzar este encuentro en Barcelona, los países africanos boicotearon los primeros debates protestando por las débiles promesas de los países industrializados de reducir sus emisiones de CO2.

La reunión convocada por la ONU en Barcelona para preparar la conferencia sobre cambio climático, de diciembre en Copenhague, finalizó este viernes sin muchas esperanzas sobre los resultados que tendrá esa instancia clave para el futuro de la humanidad.

Es que el gobierno estadounidense de Barack Obama apretó el freno en sus señales a favor de sumarse a los acuerdos internacionales sobre cambio climático y con ello disminuyó las esperanzas de un cambio sensible a corto plazo, respecto de la actitud negativa de su predecesor, George W. Bush.

Obama aparece acotado por el Senado, donde tienen fuerte influencia los grandes consorcios transnacionales en campaña para que todo siga igual.

La actitud que tome la delegación oficial de Estados Unidos será crucial para el éxito o el fracaso de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que se desarrollará del 7 al 18 de diciembre en Copenhague tratará de diseñar un tratado para la reducción de las emisiones de gases invernadero, causantes del recalentamiento planetario.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de gases contaminantes del mundo, sólo superado por China últimamente, y no firmó el Protocolo de Kyoto, acordado en esa ciudad japonesa en 1997 y puesto en vigor en 2005 para frenar el ritmo del recalentamiento planetario. Los gases contemplados en ese texto son el dióxido de carbono (CO2), metano, óxido nitroso, hexafluoruro de azufre, hidrofluorocarbonos y perfluorocarbonos.

El acuerdo obliga a los 37 países industrializados que lo ratificaron a reducir sus emisiones de gases invernadero a volúmenes 5,2 por ciento inferiores a los de 1990, en un plazo que acaba en 2012. La reunión de Copenhague fue convocada, precisamente, para convenir un nuevo tratado superador del firmado en Japón.

En Barcelona se hicieron presente delegados de 175 países. Entre ellos se destacaron China y Brasil al manifestar con vigor la necesidad de fortalecer los acuerdos para detener la contaminación del planeta y afrontar el cambio climático.

El representante de China, Su Wei, pidió que los países industrializados se comprometan de verdad en la reducción de sus emisiones para poder avanzar en un acuerdo superar de Kyoto para el periodo 2013-2020.

Algunos delegados plantearon que la crisis económico-financiera global dificulta el cumplimiento de los acuerdos, pero la delegación española afirmó lo contrario y puso como ejemplo lo que está pasando en este país en la actualidad.

El uso más eficiente de la energía y el aumento de la producción de la misma desde fuentes renovables apuntan a que España podrá cumplir con lo acordado en el Protocolo de Kyoto.

Oto problema que oscureció la reunión fue la opinión negativa lanzada informalmente dialogando en los pasillos con un grupo de periodistas por el negociador jefe de la Comisión Europea para la aplicación del Protocolo de Kyoto, Artur Runge-Metzger.

El representante especializado de este organismo ejecutivo de la Unión Europea dijo que es muy probable que en Copenhague no se logre incluir la aplicación de sanciones a los países que incumplan los objetivos asumidos.

La mayoría de los delegados presentes en Barcelona coincidieron en manifestar su previsión de que en Copenhague se logrará un acuerdo "políticamente vinculante", pero no uno que lo sea legalmente, ya que para ello se requerirá más tiempo y negociaciones.

Alicia Montalvo, directora de la Oficina Española de Cambio Climático, calificó de "frustrante" que se esté planteando que en Copenhague no se firmará un tratado debido a la posición de Estados Unidos. Y al preguntársele en rueda de prensa cuándo sería posible firmarlo, si es que se cumplen esos malos augurios, contestó que "lo antes posible", sin precisar tiempos.

Pero Montalvo podrá impulsar esa firma en los próximos meses, ya que cuando España asuma la presidencia temporaria de la Unión Europea, en enero, ella pasará a integrar la troika que dirigirá las negociaciones del bloque.

Sin embargo, pese a estas señales desesperanzadoras, el secretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Ivo de Boer, manifestó en rueda de prensa este viernes que todavía es posible un gran acuerdo en Copenhague. Aunque reconoció que hay grandes dudas.

También expresó cierto optimismo acerca de la futura posición de Estados Unidos, pues dijo que cree que el gobierno de Obama finalmente se comprometerá a financiar parte de los programas ambientales de los países del Sur.

Esas naciones en desarrollo, puntualizó, necesitan ayudas por 10.000 millones de dólares anuales para controlar sus emisiones y mejorar sus estrategias de desarrollo sostenible.

Al consultarlo si en Copenhague se logrará algún compromiso importante, contestó que se llegará "a un marco, seguramente político", que incluirá los compromisos de reducción de emisiones de los países desarrollados hasta 2020 y limitaciones en los del Sur.

Puntualizó también que el Protocolo de Kyoto es el único mecanismo legal para combatir el cambio climático y que seguirá siendo útil hasta que la comunidad internacional apruebe otro marco legal.

De forma paralela a la reunión oficial se produjeron manifestaciones de organizaciones no gubernamentales que apoyan y reclaman medidas para garantizar un desarrollo sostenible.

Una de ellas fue Greenpeace, que colocó un lienzo de 600 metros cuadrados sobre el exterior de la histórica catedral de la Sagrada Familia, reclamando a los reunidos que adopten decisiones de manera urgente para combatir el cambio climático.

Una veintena de miembros de Greenpeace colocaron el lienzo con el texto: "Líderes mundiales, tomen la decisión de salvar al mundo", y otro, más pequeño, reclamando "Save the climate-Salvad el clima", en la torre de Antonio Gaudí, diseñada a fines del siglo XIX e inicios del XX.

La organización no gubernamental también criticó explícitamente al presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, a quien criticaron por su "falta de liderazgo", porque "ni siquiera siendo el anfitrión en Barcelona" ha logrado evitar que su posición fuera "la segunda peor puntuación de todos los presidentes".

Asimismo, Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, dio a conocer la llamada Guía de Política Climática, según la cual ese trabajo demuestra que "por ahora, no hay líderes climáticos en los países industrializados".

El gobierno español dejó claro en la reunión que tiene previsto cumplir con el Protocolo de Kyoto, aunque aumentará las emisiones de CO2 hasta 37 por ciento en 2012.

Al comenzar este encuentro en Barcelona, los países africanos boicotearon los primeros debates protestando por las débiles promesas de los países industrializados de reducir sus emisiones de CO2.

 El gobierno socialista de España retrocede en política ambiental pese a los compromisos en contrario asumidos en su programa electoral, según la catedrática María Novo, quien puso como ejemplo las medidas que favorecen a las grandes empresas y a las multinacionales.

Una muestra de ese cambio de actitud del gobierno, según el director del capítulo español de Greenpeace, Juan López de Uralde, es el pedido de baja a esa organización no gubernamental ambientalista presentado por el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, molesto por las críticas que ésta lanzó contra la política energética que lleva adelante.

López de Uralde señaló que en su organización no influye que un alto cargo gubernamental deje de ser socio, ya que tienen 105.000 afiliados de todo ámbito ideológico, empresarial, político y laboral.

Añadió, como prueba del desinterés de Sebastián, que Greenpeace se reunió con todos los ministros de Industria anteriores, mientras que él "nunca" los ha recibido, a pesar de haber estado 18 años como miembro de la organización.

En el plano de la energía renovable, la estrategia gubernamental beneficia a las grandes firmas transnacionales en vez de mantener el apoyo a los pequeños y medianos huertos solares, señalan las organizaciones no gubernamentales.

Sobre la energía solar fotovoltaica, la profesora Novo criticó la política gubernamental por "implantar medidas, en el decreto 1578/2008, que favorecen claramente a las grandes empresas y a las multinacionales, en detrimento de los pequeños productores".

Esta doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, que también es profesora en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, concluyó sus declaraciones con una sonrisa diciendo: "estoy a favor de que se utilice el mayor reactor nuclear de que dispone la humanidad, que es el sol".

Novo es responsable de la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible.

Además es consultora de la Unesco, integrante de la dirección de Científicos por el Medio Ambiente, directora del postgrado Internacional de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible y de la Red Internacional de Titulados Superiores en Educación Ambiental de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, asesora de la Carta de la Tierra Internacional e integrante de varias asociaciones sobre el tema ambiental.

Desde el Ministerio rechazan las críticas realizadas por los ecologistas y señalan que el 13 de este mes el Consejo de Ministros aprobó un proyecto para poner en marcha en los próximos tres años, de manera escalonada, instalaciones eólicas y termosolares con una potencia de 6.000 y 2.440 megavatios respectivamente.

En caso de cumplirse ese plan, la media de instalación anual de energías renovables se elevaría por encima de las realizadas en la legislatura de 2000-2003 y la actual, iniciada en 2004.

"España, que ya ocupa uno de los primeros lugares mundiales en energía eólica, se situará como el líder indiscutible en energía termosolar", señaló a IPS el ministro Sebastián.

López de Uralde, a su vez, afirmó en un comunicado dado a conocer el lunes que Greenpeace ha sido tan antinuclear desde antes que Sebastián se hiciera socio de esa organización como lo sigue siendo ahora.

El activista recordó que Greenpeace nació en 1971 para protestar contra los ensayos nucleares y que, cuando en los años 80 fue creado el capítulo español, su primera acción estuvo dirigida a oponerse a los vertidos de residuos radiactivos en la fosa atlántica.

Y, además, criticó muy duramente que el ministro afirmase que "la energía nuclear es imprescindible" y que su cartera presentase recientemente un proyecto de decreto-ley para subvencionar el uso de carbón nacional.

"Es de sobra sabido que el carbón es el combustible fósil que más dióxido de carbono (uno de los principales gases invernadero) emite por cada kilovatio que produce".

Por ello, agregó, "no parece lo más adecuado promover la quema de carbón, pero todavía menos cuando se lo hace en plena negociación internacional para llegar a un acuerdo global que frene el cambio climático".

López de Uralde precisó que Sebastián llamó al centro de atención telefónica al socio de Greenpeace para darse de baja "por discrepancias con las críticas" recibidas de esa organización hacia su política.

"Lo que nos preocupa, más que el hecho de que se dé de baja o no, es la política energética que desarrolla", concluyó López de Uralde.

Uno de los problemas mayores, según Greenpeace, es la contaminación por el uso del carbón. Por ello, activistas de esa organización abordaron a comienzos de este mes el buque Federico II, cargado con ese mineral, cuando surcaba las aguas cercanas a la bahía de Algeciras, en Cádiz, sobre la costa norte del mar Mediterráneo.

Después de señalar que ese combustible iba destinado a una empresa de la compañía transnacional italiana Enel, Greenpeace señaló en un comunicado que "el principal causante del cambio climático es la quema de carbón". Y por ello reclamó al gobierno español que deje de apoyar el uso de ese producto.

Página 6 de 29