Crustáceos como el percebe (Pollicipes cornucopiae), afectados por el hundimiento del buque petrolero Prestige frente a las costas noroccidentales de España, necesitarán al menos dos años para librarse de la contaminación. A otras especies de peces y moluscos, la recuperación les llevará cuatro años.

Ese es el pronóstico de ecologistas, científicos y líderes sindicales preocupados por las consecuencias en el ecosistema marino del derrame de unas 10 mil toneladas de fuel del Prestige, que zozobró el 19 de este mes, tras partirse en dos cuando era remolcado mar afuera.

Sumergido a tres mil 600 metros de profundidad y a 250 kilómetros de las costas de Galicia sobre el océano Atlántico, el buque aún guarda 60 mil toneladas de combustible que, según prestigiosos biólogos marinos, como el portugués Adriano Bordalo e Sá, terminarán por escapar.

El fuel es un producto refinado de lenta degradación que tendrá efectos muy dañinos en la cadena alimentaria. Dado su carácter disolvente, destruirá las paredes de las células de los organismos marinos más sensibles, pero también afectará a otros”, dijo Bordalo e Sá.

El diagnóstico es compartido por el experto José Luis García, de la Asociación de Defensa de la Naturaleza, quien añadió que el fuel contiene gran cantidad de azufre. El combustible es rico en hidrocarburos aromáticos policíclicos, “similares a los que provocan cáncer en los fumadores”, concluyó.

El fuel afecta a las especies que nadan en la superficie marina, pero sobre todo a las que viven en la costa, como aves marinas y pequeños organismos -gusanos, caracoles, estrellas de mar, erizos y algas- que forman parte de la cadena alimentaria, señaló el director de la Estación de Biología Marina de La Coruña, Victoriano Urigorri.

En un dramático paralelismo, el dirigente de la asociación de productores de mejillones, Lino Lamoso, apuntó que la marea negra que dejó el naufragio del buque Mar Egeo en 1992, impidió la captura del molusco durante tres años.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES), que agrupa a la mayor parte de las organizaciones sindicales del continente, advirtió por su parte que miles de trabajadores perderán los ingresos que obtienen de la pesca, la ganadería y la comercialización de mariscos y crustáceos.

El ministro de Ambiente Jaime Matas insiste en que el litoral gallego puede quedar limpio en seis meses, siempre y cuando no se derrame más combustible.

La atención está puesta ahora en las medidas para prevenir futuros accidentes. El ecologista Juan López de Uralde, director de Greenpeace España reclamó a los gobiernos que acuerden leyes para eliminar prácticas y buques inadecuados y hagan más transparente y controlable a la industria naviera.

El único aspecto en que parece haber consenso es que el desastre fue alentado por el curso de navegación del Prestige demasiado cercano a la costa y por tratarse de una nave vieja, de 26 años, que carecía de la protección del doble casco.

Según Greenpeace, de los tres mil 760 buques petroleros que navegan por los mares del mundo, 450 tienen más de 25 años y la mayor parte de ellos es de casco simple.

Estados Unidos prohibió el ingreso a sus puertos de este tipo de naves que transportan petróleo u otras sustancias peligrosas. Pero la Unión Europea (UE) pospuso esa prohibición hasta 2015.

España propondrá a la UE, entre otras medidas, que se reduzca esa moratoria y que se limite el tránsito de cargas peligrosas en las 200 millas de la costa. Autoridades de España y Francia acordaron el 26 de este mes prohibir el paso por sus aguas territoriales a los petroleros en mal estado. (El Imparcial)