El catedrático español Antonio Tovar catalogó dos mil lenguas y dialectos de América del Sur e incluyó en el libro una bibliografía sobre cada una de ellas. Tovar, quien es miembro de la Real Academia Española de la Lengua, alertó en distintas oportunidades sobre el peligro de extinción que pesa sobre estas lenguas y razas indígenas y justificó el esfuerzo de catalogación señalando que su obra “aún puede ser completada”.

Al presentar en Madrid la segunda edición aumentada del “Catálogo de las lenguas de América del Sur” (la primera apareció en 1961), dijo que ésta es fruto de un profundo estudio realizado “con amor a los indios pero sin fantasías ni idealizaciones”. Tovar explicó que su obra es continuación de la iniciada por el español Lorenzo Hervás, quien escribió en el siglo XVIII el “Catálogo de las lenguas conocidas” y que pensó en la segunda edición de su catálogo en 1984, cuando asumió la cátedra de lenguas indígenas americanas en la Universidad de Salamanca.

Se lamentó de que la documentación existente “es poca y se encuentra dispersa” y que en este área “se adolece más bien de falta de organización, de atención, de medios”. Es un problema que, según el escritor, existe “en todos los países de lengua española, incluidos Brasil y Portugal”. Respecto de los grupos que estudian las lenguas, recordó que existen estudios valiosos en Perú, Colombia, Argentina y México y que la falta de democracia en Argentina durante los últimos años hizo desaparecer algunos de ellos, “quizás los mejores”.

El catedrático alertó también acerca de la desaparición de los indios a los que se “está cercando en reservas en las que pierden su identidad y sus lenguas". Culpables de la situación son, a su juicio, “las autopistas, la destrucción de la Amazonia y la creación de Brasilia” y, aunque existen reservas para ellos, sucede que los juntan y se mezclan y pierden su identidad y sus lenguas.

   Citó a Estados Unidos “donde los indios terminan bailando para los turistas y recordó que los hombres no están hechos para meterlos en reservas. La incorporación a la civilización es muy dura para ellos”. (IPS Madrid, 17-4-1985)