La sombra de Beirut pende sobre la capital de España, con sus coches-bomba, lanzamientos de granadas anti tanque contra edificio público y un incipiente clima de guerra urbana. Medios policiales dicen que la organización separatista vasca Eta Militar cuenta con un super-comando en Madrid, integrado por más de 30 personas, más una red de información, otra de apoyo y dotado con armamento complejo y efectivo. El comando España, que Eta llama “columna”, comenzó a actuar en 1973, cuan do hizo volar por los aires al presidente del gobierno, almirante José Carrero Blanco, en lo que va de año mató a 21 personas e hirió a más de 60 en Madrid

   Todos los atentados fueron cometidos en zonas sometidas a gran vigilancia. El último, este lunes, consistió en bombardear con granadas anti-tanque el Ministerio de Defensa, ubicado en la principal avenida de la capital. Sin embargo, la policía carece de pistas. Fuentes policiales citadas hoy por el matutino Diario 16, revelaron que se está vigilando a abogados, periodistas, médicos, artistas, cantantes, escritores, grupos de teatro independientes, intelectuales, catedráticos y algunos funcionarios, en búsqueda de alguna pista que les lleve hasta la infraestructura de Eta en Madrid.

   La policía también revisó el censo madrileño para ubicar a todos los ciudadanos de apellidos vascos e investigarlos. Trascendidos sobre las investigaciones policiales indican que Eta utiliza armamento moderno adquirido en el mercado negro internacional y artesanales o caseros, fabricados por personas con buena formación técnica. En el atentado contra el Ministerio de Defensa el comando España utilizó granadas de carga hueca, de tiro tenso (“Rocket Lancer”•) M-28. Empleados también por el ejército norteamericano en la guerra de Vietnam.

   El proyectil es calibre 88.9 milímetros, con alcance hasta 850 metros, una carga de trinitoloueno (TNT) y capacidad para perforar blindajes metálicos de 25 centímetros de espesor o un metro y medio de hormigón. Los lanzagranadas montados sobre el techo de un automóvil estaban a un centenar de metros del ministerio y fueron accionados a distancia por un miembro del comando que, por las características de la radio utilizada para hacerlo, se encontraba a aproximadamente a igual distancia.

   Analistas locales alternan su asombro entre la audacia de los etarras al acercarse tanto a su objetivo en pleno centro de Madrid y la ineficiencia de los servicios de seguridad para detectarlos. Efectivos policiales hicieron estallar hoy tres vehículos particulares estacionados cerca de edificios públicos por sospechar que ocultasen bombas listas para explotar, pero en los tres casos se trató de falsas alarmas.

   La mala suerte también acompaña a los investigadores encargados de destruir al Comando España: el 9 de julio la policía cursó un telex confidencial interesándose en la búsqueda de un vehículo comprado dos meses antes con documentos falsos. El 17 de julio de supo que el comprador no era un etarra, sino un agente del Cesid, el organismo de inteligencia militar. En un atentado anterior, perpetrado el 14 de julio contra dos transportes de la Guardia Civil, que ocasionó once muertos y medio centenar de heridos, Eta utilizó unas bombas de fabricación casera, cuyo diseño público hoy en exclusiva el semanario Cambio 16.

   Las bombas fueron montadas en el interior de cinco ollas Expres (o a presión), cargadas con diez kilos de explosivo plástico y cinco de tornillos, cadenas y clavos en cada una. Un mecanismo eléctrico alimentado por una batería y un receptor de frecuencia modulada permitieron también la detonación a distancia. El constructor de estos artefactos según fuentes policiales es Ignacio Aracama Mendía, “Macario”.

   Fuentes gubernamentales, citadas por Cambio 16, afirmaron que Eta cuenta con un sistema que le permite controlar y manipular el cambio de luces en los semáforos que regulan el tráfico en Madrid. Además, dispone de un sistema de escuchas permanente, con el que capta todos los canales de la emisora H-50 de la policía en Madrid. La búsqueda y captura del comando fue encomendada a 350 agentes escogidos de las fuerzas de seguridad que rastrean día y noche la populosa capital.

   Un policía dijo: “Estamos teniendo suerte, porque se puede decir que en ninguno de estos atentados les ha salido la acción redonda, Hace una semana, si les sale bien, asesinan a sesenta guardias”. Aunque todos los partidos de la oposición parlamentaria están a favor de la eliminación de Eta y la mayoría de ellos ofreció su apoyo al gobierno, las críticas al Ministerio del Interior no cesan.

   Diario 16, después de afirmar que Eta “tomó psicológicamente Madrid, sembrando una auténtica psicosis de atentado y llegando al corazón operativo del ejército”, planteó que es oportuno “brindar a otros profesionales de la lucha anti terrorista la oportunidad de poner a prueba su capacidad y sus métodos”. El País destacó “la fluidez con que se mueven los terroristas en Madrid”, dijo que eso demuestra que “no se cuenta con el funcionamiento policial que las circunstancias requieren” y añadió que “está bien claro que la lucha antiterrorista necesita otra dirección”. (IPS Madrid, 23-7-1986).