El coronel portugués Vasco Lourenço, un líder de los democráticos “Capitanes de Abril”, en una entrevista que le hice en Lisboa en noviembre de 1977 para la revista Interviú, me dijo: “Hago votos para que el pueblo español pueda enfrentar esta nueva fase de su Historia y logre consolidar la democracia; espero que sus Fuerzas Armadas sepan respetarla. Es natural, pienso que las Fuerzas Armadas españolas tengan sectores que sientan la tentación de intervenir ante las convulsiones que necesariamente han de vivirse. Los problemas sociales son difíciles de evitar cuando se sale de una dictadura y se marcha hacia la democracia.


   Las Fuerzas Armadas, por esencia muy conservadoras --y en España esto será todavía más natural, debido a una dictadura de cuarenta años--, no van a ver con simpatía esa aparente falta de seguridad que las convulsiones conllevan.

   Ante esta situación, pueden darse dos alternativas: una, fruto del conservadurismo al que me referí antes, puede tender a eliminar las convulsiones a través de la represión e instaurando una dictadura; la otra se opondrá a la intervención conservadora y luchará por ampliar y garantizar la democracia. Aquí es donde percibo el papel positivo que puede tener el Rey, por su tradicional ligazón con las Fuerzas Armadas. Él puede ser el fiel de la balanza, ya que es una figura respetada por la generalidad de las fuerzas. Hago votos, en fin, para que se consigan crear las condiciones que permitan, dentro de algún tiempo que no será muy largo, la consolidación de una perfecta democracia económica, política y social.


TD: ¿Qué opina de la actual situación española?
VL: Hago votos para que el pueblo español pueda enfrentar esta nueva fase de su Historia y logre consolidar la democracia; espero que sus Fuerzas Armadas sepan respetarla. Es natural, pienso que las Fuerzas Armadas españolas tengan sectores que sientan la tentación de intervenir ante las convulsiones que necesariamente han de vivirse. Los problemas sociales son difíciles de evitar cuando se sale de una dictadura y se marcha hacia la democracia.


   Las Fuerzas Armadas, por esencia muy conservadoras --y en España esto será todavía más natural, debido a una dictadura de cuarenta años--, no van a ver con simpatía esa aparente falta de seguridad que las convulsiones conllevan.

   Ante esta situación, pueden darse dos alternativas: una, fruto del conservadurismo al que me referí antes, puede tender a eliminar las convulsiones a través de la represión e instaurando una dictadura; la otra se opondrá a la intervención conservadora y luchará por ampliar y garantizar la democracia. Aquí es donde percibo el papel positivo que puede tener el Rey, por su tradicional ligazón con las Fuerzas Armadas. Él puede ser el fiel de la balanza, ya que es una figura respetada por la generalidad de las fuerzas. Hago votos, en fin, para que se consigan crear las condiciones que permitan, dentro de algún tiempo que no será muy largo, la consolidación de una perfecta democracia económica, política y social. (Revista Interviú, entrevista realizada en Lisboa en noviembre de 1977)