El último atentado atribuido a la organización separatista vasca Eta Militar, en el que murieron un guardia civil y su novia, puede ser un paso más hacia la "guerra sucia" en el País Vasco, según observadores políticos de esta capital.

   La Consejería del Interior del Consejo General Vasco (CGV, organismo pre-autonómico constituido por la asamblea de parlamentarios de la región), emitió el lunes 8 del corriente un duro comunicado pidiendo a la Iglesia que condene el atentado.

   El CGV pone de manifiesto un hecho nuevo en los atentados de Eta, cual es el de haber agredido a la novia del guardia civil. Hasta ahora, más allá de las razones o sinrazones, sus objetivos habían sido miembros de las fuerzas del orden público, o ciudadanos acusados de "chivatos" (confidentes) o ultraderechistas.

   "En esta ocasión -dice el CGV- no puede hablarse de accidente ni error, puesto que el cuerpo de Hortensia González recibió diez impactos de bala, dos más que el guardia civil José Antonio Ramírez Gallardo".

   La Consejería de Derechos Humanos del mismo organismo afirma que "si no sentimos una profunda vergüenza por el hecho de que bajo del lema de la libertad de los vascos haya caído muerta Hortensia González, somos en parte responsables de esa muerte".

   Ramírez Gallardo y su novia fueron ametrallados el sábado 6 de enero cuando en un automóvil regresaban de un salón de diversión. El parar junto a un semáforo, fueron acribillados a balazos, muriendo ambos en el acto.

   En relación a la muerte de Ramírez Gallardo, se apunta en diversos medios de comunicación que este atentado se dirigía contra él por el solo hecho de ser militar y no por sus antecedentes --sea cual sea el color del cristal con que se los mirara-- personales, o en el ejercicio de sus tareas.

   El caso de Hortensia González parece ser más grave. Como lo señala el CGV, mal puede hablarse de "accidente" cuando recibió doce disparos en su cuerpo, "dos más que su novio". En otras circunstancias, cuando una bomba colocada por Eta Militar en una usina nuclear en construcción en Lemoniz estalló y mató a dos trabajadores, se discutieron las responsabilidades.

   Si como aseguran la mayoría de los medios de comunicación e importantes dirigentes políticos, el objetivo de la organización separatista vasca Eta militar es "desestabilizar" al estado español, parece que lo está consiguiendo. Lo está consiguiendo con su serie interminable y cotidiana de atentados mortales, algunos de ellos en Madrid, pero la mayoría en el País Vasco.

   Los importantes ministros del gabinete de Adolfo Suárez, están siendo acosados como secuelas de estos atentados. El de defensa, Manuel Gutiérrez Mellado, ha debido escuchar varias veces el pedido de "dimisión" gritado por voces militares, y el de interior, Rodolfo Martín Villa, ya debe haber perdido la cuenta de las veces que escuchó esa misma solicitud.

   Cuando los funerales del gobernador militar de Madrid, general Constantino Ortin Gil, los desórdenes producidos por un importante sector de los 2.500 oficiales presentes, contra Gutiérrez Mellado, fueron de gran magnitud.

   En tal medida que el propio rey Juan Carlos, por primera vez se refería un día después, en discurso ante formaciones militares a la "bochornosa indisciplina" y jugaba su propia persona en una felicitación al discutido Gutiérrez Mellado.

   Peo esos incidentes llegaron a tocar a otro ministro. Enterado Martín Villa de que la policía armada no hizo lo suficiente para impedir la manifestación ultraderechista, de civiles y militares, en que se convirtió el aludido funeral, se reunió con los mandos policiales e hizo presente una dura crítica.

   Resultado encadenado: la dimisión del inspector general (jefe) de la policía armada, general Brartret Aire y de otros altos cargos de esa institución. El vespertino Informaciones decía el 13 del corriente, que existían "problemas para sustituir a los mandos policiales dimitidos", considerando inclusive la posibilidad de una ola de dimisiones en cadena, que afectaría sensiblemente al cuerpo.

   La actividad armada de diversos grupos políticos conoció altibajos importantes, el «Grapo» (Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre), una organización de izquierda radicalizada, fue prácticamente desmantelado. La mayoría de sus dirigentes están presos o muertos y en los últimos meses no ha perpetrado ningún atentado.
De las dos organizaciones separatistas vascas que responden al legendario nombre de ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad), una, la ETA Político-Militar, mantiene todavía un «alto el fuego», declarado el pasado mes de marzo, por considerar que corresponde luchar por sus principios por vías democráticas y pacíficas.


   La otra, la ETA Militar, ha respetado transitorias treguas, pero se ha negado a establecer un «alto el fuego», por considerar que en España no existe una verdadera democracia y que el País Vasco continúa sojuzgado por el poder central. Sus acciones más espectaculares han sido atentados personales, la colocación de una poderosa carga en un barco de la armada y una perseverante campaña dinamitera en contra de la compañía «Iberduero», constructora de una controvertida central nuclear en Lemoniz, cerca de Bilbao. (18-11-81)