El modelo económico y social europeo, que debe ser mejorado, es el instrumento para enfrentar la crisis mundial que está emergiendo, afirmó hoy Elena Valenciano, secretaria de Relaciones Internacionales y Cooperación del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

 

   Valenciano intervino en la reunión celebrada lunes y martes en la capital española por dos centenares de delegados de los 33 partidos que integran el Partido Socialista Europeo (PES), quienes aprobaron un Manifiesto que será el programa que guiará su campaña para las elecciones del Parlamento Europeo que se celebrarán en junio de 2009.

 

   En el congreso participaron, entre otros, el presidente del gobierno y líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero y Martine Aubry, Franz Münterfering, José Sócrates, Sergei Stanishev, Ferenc Gyurcsany, Alfred Guisenbauer y Gediminas Kirkilas, titulares de los partidos socialistas de Francia, Alemania, Portugal, Bulgaria, Hungría, Austria y Lituania.

 

   Los socialistas consideran que Europa no está ni estará tan afectada por la crisis originada en Estados Unidos de América,  pero aún así, dijo Valenciano, se comprometieron  a desarrollar políticas que marquen un nuevo rumbo social en este continente, con gobiernos que pongan en primer lugar los derechos de las personas a lograr una vida mejor, más justa y en democracia.

 

   La dirigente explicó que defenderán "el modelo económico y social europeo, que es el que se está imponiendo y emergiendo como instrumento central para salir de la crisis". Y concluyó subrayando que esta crisis está mostrando que “los postulados neoliberales y conservadores han fracasado" y que las soluciones pasan por aplicar políticas socialdemócratas.

 

   Zapatero, por su parte, afirmó que Europa será fuerte siempre y cuando “apueste por la educación, por el estado del Bienestar y por la ampliación de las políticas sociales”. Pero advirtió de que “será débil, si basa su fuerza en la innovación financiera o en el poderío militar”.

 

   En el mismo acto hizo un llamamiento para que todos los socialdemócratas en Europa y en el mundo “mantengan viva la llama de la solidaridad” y estén dispuestos a luchar contra el primer problema de la sociedad mundial, que es la pobreza y la miseria. En ese sentido, propuso que el PES sea el garante de que la Unión Europea se comprometa, en la próxima legislatura, a destinar el 0’7% del PIB a la Ayuda al Desarrollo. Un objetivo al que se comprometió su gobierno y que está cumpliendo los plazos fijados para lograrlo en 2012.

 

   En el Congreso se tomaron en cuenta las resoluciones adoptadas en el Congreso del Partido Socialista Europeo de Mujeres (PES Women), clausurado este sábado y en el que se reclamó la unidad y la complicidad de las mujeres para fortalecer sus derechos individuales y colectivos, y construir así un mundo más justo.

 

   En ese congreso, la socialista y ministra de Igualdad de España, Bibiana Aído, afirmó que en este país en los últimos años se han dado saltos de gigante para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres destacando la aprobación de las leyes contra la Violencia de Género y para la Igualdad Efectiva de mujeres y hombres y creación del Ministerio de Igualdad.

 

   El Manifiesto del PES resume en su titular el principal compromiso adoptado: “Las personas primero, un nuevo rumbo para Europa” y lo desarrolla en 71 propuestas concretas que guiarán su accionar, señaló Juan Fernando López Aguilar, dirigente del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y que será el cabeza de lista en las elecciones que se celebrarán en junio de 2009.

 

   La aspiración socialista, con sondeos electorales bajo la mesa, es ganarlas y desplazar al Partido Popular Europeo (PPE) que en la actualidad es el mayoritario, con 286 escaños frente a los 215 del PSE.

 

   Carlos Carnero, vicepresidente del PSE y uno de los redactores del Manifiesto, en una columna publicada en el diario madrileño El País, sostiene que si se quiere mantener la fuerza de la Unión Europea se debe trabajar “para ampliar y consolidar el círculo de consenso desde el que adoptar decisiones -como se ha hecho con el Reino Unido- e impedir que los Estados más reticentes pongan el freno”.

  

   Además, añadió, se debe “hablar política y programáticamente de tú a tú, sin complejos, con los principales actores mundiales, como se ha hecho en la Cumbre de Washington”.

 

  Porque, concluyó, “todos -desde EE.UU. a Brasil, desde Rusia a la India- deben saber que la UE ha llegado a este punto con la voluntad de quedarse, -pues tiene la potencia suficiente y la decisión de aplicarla para no ir a remolque de, sino en cooperación con terceros-, promoviendo con convicción la extensión de su modelo de desarrollo, como el único que puede evitar un colapso mundial”. La síntesis de ese modelo al que se refirió Carnero y que comparten todos los socialistas es economía social de mercado y estado del bienestar, precisó.

 

   Entre lass 71 medidas expuestas en el Manifiesto se destaca el compromiso de aplicar una estrategia “para un crecimiento verde e inteligente” con el objetivo de crear 10 millones de empleos para 2020, una nueva regulación del mercado financiero, un pacto sobre los salarios y una política de inmigración "eficaz e integradora".

 

   Para los socialistas el crecimiento verde e inteligente debe incluir la reducción de las emisiones contaminantes en sectores como el transporte y la construcción, que provocan el cambio climático.

 

   Otros puntos destacados es la defensa de la igualdad de género y el impulso de Europa como socio mundial para la paz, la seguridad y el desarrollo.

 

    A ese respecto el Presidente del PES, Poul Nyrup Rasmussen, recordó que en los últimos cuatro años los conservadores tuvieron mayoría parlamentaria en Europa y que durante ese período “han ignorado los intereses de las familias trabajadoras corrientes”.

 

   Por eso sostiene que la política socialista es que los países miembros de la UE trabajen juntos para hacer frente a la crisis en beneficio de todas las personas y no, como los conservadores, “que ponen nuestro futuro en manos del mercado” (IPS-Madrid, 2-12-2008)

Una ola de fusiones de grandes empreseas europeass despertó la alarma de consumidores y pequeñas y medianas empresas, que hoy expresó el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio e Industria de España, José Fernández Norniella.

  
La última fusión, aprobada ayer por el Consejo francés de los Mercasos Financieros , es referente a los hipermercados Carrefour y Promodes, De concretarse, esta operación daría nacimiento al mayor grupo comercial de Europa y al segundo del mundo,detrás del estadounidense Wal-Mart.

 

   En los dos últimos meses se produjeron una decena de fusiones en Europa. Una en el sector petroquímico, que dio nacimiento al tercer grupo mundial. Dos en aluminio, que produjeron el primero y el segundo grupo mundial.

 

   Y otras en los sectores aeronáutico, automotor, de aerolíneas, telecomunicaciones y de la banca.

 

   La fusión de Carrefour y Promodés es la que más alto hizo sonar las sirenas de alarma, porque afecta de manera directa a millones de consumidores y de pequeños y medianos empresarios.

 

   En Francia, las organizaciones de agricultores bloquearon este lunes el acceso a la central de compras de Promodés, en la localidad de Saint-Brieuc, al noroeste de ese país.

 

   Por su parte, el ministerio francés de Economía emitió un comunicado en el que advierte que el gobierno debe velar para que los consumidores sigan beneficiándose de la diversidad de la oferta y anunció que estudiará el acuerdo de fusión entre Carrefour y Promodés. Por esa razón, el ministerio elevará el asunto al Consejo Francés de la Competencia, para que se pronuncie acerca de si se está frente a un caso de monopolio o “posición dominante del mercado”, en cuyo caso podría decretar nula la fusión.

 

   En Madrid, Fernández Norniella, ex secretario de Estado de Comercio e Industria en el gobierno de José María Aznar, se reunió este martes con los secretarios generales de las Cámaras de Comercio de toda España.

 

   Las Cámaras declararon su apoyo a una evaluación previa realizada por la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, que considera esa fusión “como una vuelta de tuerca en contra de la pequeña y mediana industria alimentaria”.

 

   Fernández Norniella advirtió de que este proceso abre el camino para el establecimiento de un monopolio de compra y venta, “que perjudicará a fabricantes, suministradores, consumidores y al pequeño y mediano comercio”.

 

   Los suministradores, agregó, “ya soportan unas condiciones leoninas y una mayor presión podría suponer la desaparición de muchas pymes, incapaces de mantener las exigencias de estos centros comerciales”.

 

   “No olvidemos –advirtió- que en España el 98 por ciento del tejido empresarial se compone de pymes, que generan casi el 80 por ciento del empleo, por lo que muchos puestos de trabajo estarán en peligro”.

 

   Las fusiones obedecen a una lucha por controlar el mercado e impedir el acceso de nuevos competidores. Medios próximos a Carrefour explicaron su fusión con Promodés como una medida preventiva ante el avance en Europa de Wal-Mart, que emplea  a un millón de trabajadores y que acaba de desembarcar con fuerza en Alemania y Gran Bretaña.

 

   El nuevo grupo Carrefour-Promodés controlará un tercio de las superficies de venta de productos alimentarios en Francia, presencia que es mayor si se computa en función de su movimiento comercial.

 

   En España, los hipermercados controlan el 32 por ciento del total del comercio minorista. El grupo fusionado pasará a constituir en el primer grupo español, triplicando la cifra de comercio de sus más inmediatos competidores y facturará el doce por ciento del total.

 

   Por todo ello, y respondiendo a la alarma suscitada en los consumidores y en las pequeñas y medianas empresas, Fernández Norniella considera que de manera urgente se produzca un pronunciamiento del Tribunal de Defensa de la Competencia de la Unión Europea.

 

   Ese Tribunal podría comenzar a actuar en este caso recién cuando se pronuncie el francés y ante una denuncia presentada en alguno de los países, lo que todavía no ha sucedido. (IPS-Madrid, 7-feb-2001)

La enfermedad de las vacas locas y la aftosa en esos animales, la peste porcina y ahora el aceite de oliva cuyo consumo provoca cáncer cuestionan de forma clara la política agraria de la Unión Europea (UE) y ponen sobre la mesa la necesidad de modificarla.

   La Política Agraria Común (PAC) surgió y se fue fortaleciendo en el marco de la guerra fría y como un seguro alimentario de los países que dieron nacimiento a lo que hoy es la UE, ante la probabilidad de que en una Tercera Guerra Mundial sus poblaciones quedaran desabastecidas.

   En esa hipotética contienda bélica, un primer enemigo aparecía claramente identificado y serían la entonces Unión Soviética y los países bajo su dominio. Pero también se consideraba posible que países del Tercer Mundo se aliaran o fueran sometidos por Moscú, lo que obligaba a Europa occidental a prevenir un posible aislamiento que condenaría al hambre a extensas capas de su población.

   Esa PAC tuvo, y en gran medida sigue teniendo, dos soportes principales: la investigación en ciencia y tecnología aplicada a la producción de alimentos y el subsidio a los productores e industrializadores para que pudieran competir con los productos importados de fuera de Europa occidental.

   Otras medidas complementarias fueron la imposición de barreras no arancelarias, fundamentalmente las de carácter fitosanitarias. Las de carácter ambiental no figuraron en aquella primera etapa, porque la conciencia ecológica no estaba todavía desarrollada, como lo está en la actualidad.

   Aunque se han rebajado subsidios, todavía hoy los presupuestos de la UE dedican unos cuarenta mil millones de dólares al año para proteger el sector, pese a las protestas reiteradas de los países del Sur.

   La eliminación de estos subsidios encuentra su principal obstáculo en razones políticas, porque el o los partidos políticos que en cada país votaran por quitarlos con seguridad se encontrarían perdiendo una parte considerable de sus votos en el sector agrario. Esa situación es particularmente destacable en Francia, Italia y España.

   Pero no son sólo los subsidios los que ocasionan problemas en el sector agropecuario. También hay otro derivados del desarrollo tecnológico, o de la aplicación de determinadas técnicas en los cultivos, crianza de animales e industrialización de los productos.

   Una última evidencia se está viviendo estos días en España y Portugal, países en los que sus gobiernos dispusieron la inmovilización de toda la existencia de aceite de orujo de oliva, por contener benzopireno, una sustancia que en las concentraciones detectadas provoca cáncer.

   Del olivo se obtienen tres tipos de aceites. El de mayor calidad y precio, conocido como aceite virgen, resulta de apretar, estrujar, exprimir con métodos mecánicos a las aceitunas. Ese líquido que se recoge es el aceite virgen, sin ningún tipo de agregados.

   La segunda variedad es el aceite puro, que se obtiene mezclando el virgen con el que resulta de la refinación del orujo (o sea de los restos de la primera operación, que incluyen el cuesco o carozo de la aceituna y el vegetal y cáscara que la conforman).

   Por último, se produce el aceite de orujo, que se fabrica a partir de la pasta del mismo nombre que queda prácticamente seca después del refinado y también es completado con una parte del aceite virgen. En la fabricación de esta categoría de aceite, al someter el orujo a procesos de recalentamiento y uso de disolventes químicos, es donde se produce el benzopireno.

   En la mayoría de los países de la Unión Europea no existe una normativa que regule los porcentajes máximos de benzopireno. Fuentes del sector oleico en España señalaron que los porcentajes se sitúan entre 25 y 30 partes por cada mil millones de aceite, en tanto que en Alemania se exige que esa participación sea sólo de una parte por mil millones. O sea que en otros países, como España y Portugal, se estaría multiplicando por 25 ó por 30 la cantidad de benzopireno aceptada por Alemania en los aceites.

   Antes de que surgiera la PAC, el orujo se tiraba a la basura, o se quemaba. La política de producir el máximo posible, sin importar los costos ni los peligros, llevó a la situación actual.

   La producción de aceite de orujo en España, uno de los países punteros en el cultivo del olivo, osciló en los últimos años entre 70.000 y 90.000 toneladas, de las que se exportan unas 15.000, especialmente a países del Este europeo. La parte que se utiliza en España se dedica fundamentalmente a freír alimentos, sobre todo en los bares y restaurantes.

   Algo similar ocurrió con las vacas y los cerdos, así como con otros animales, creados en condiciones que violan su desarrollo natural. Violaciones que van desde criarlos encerrados y alimentados con harinas fabricadas con la inclusión de deshechos cárnicos, lo que provoca enfermedades en animales hervíboros.

   Toda esta situación lleva a que muchos se estén planteando en Europa el adoptar medidas para dejar atrás la Política Agraria Común. Ya no hay posibilidad de una guerra con un bloque comunista, la Unión Europea produce prácticamente todos los alimentos que consume e, incluso, destruye muchos de los que tiene almacenados.

   Además, está el clamor de los países del Tercer Mundo, que reclaman la apertura de los mercados europeos para sus productos, en su mayor parte naturales y de menores costos de producción. Por todos estos motivos, la crisis de las vacas, los cerdos y el aceite pueden llevar a que se produzcan grandes cambios, sea cual fuese el costo político. (IPS-Madrid, 5-7-2004).


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