Una ola de fusiones de grandes empresas europeas despertó la alarma de consumidores y pequeñas y medianas empresas, que hoy expresó el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio e Industria de España, José Fernández Norniella.

 

   La última fusión, aprobada ayer por el Consejo francés de los Mercasos Financieros , es referente a los hipermercados Carrefour y Promodes, De concretarse, esta operación daría nacimiento al mayor grupo comercial de Europa y al segundo del mundo, detrás del estadounidense Wal-Mart.

 

   En los dos últimos meses se produjeron una decena de fusiones en Europa. Una en el sector petroquímico, que dio nacimiento al tercer grupo mundial. Dos en aluminio, que produjeron el primero y el segundo grupo mundial.

 

   Y otras en los sectores aeronáutico, automotor, de aerolíneas, telecomunicaciones y de la banca.

 

   La fusión de Carrefour y Promodés es la que más alto hizo sonar las sirenas de alarma, porque afecta de manera directa a millones de consumidores y de pequeños y medianos empresarios.

 

   En Francia, las organizaciones de agricultores bloquearon este lunes el acceso a la central de compras de Promodés, en la localidad de Saint-Brieuc, al noroeste de ese país.

 

   Por su parte, el ministerio francés de Economía emitió un comunicado en el que advierte que el gobierno debe velar para que los consumidores sigan beneficiándose de la diversidad de la oferta y anunció que estudiará el acuerdo de fusión entre Carrefour y Promodés.

   Por esa razón, el ministerio elevará el asunto al Consejo Francés de la Competencia, para que se pronuncie acerca de si se está frente a un caso de monopolio o “posición dominante del mercado”, en cuyo caso podría decretar nula la fusión.

 

   En Madrid, Fernández Norniella, ex secretario de Estado de Comercio e Industria en el gobierno de José María Aznar, se reunió este martes con los secretarios generales de las Cámaras de Comercio de toda España.

 

   Las Cámaras declararon su apoyo a una evaluación previa realizada por la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, que considera esa fusión “como una vuelta de tuerca en contra de la pequeña y mediana industria alimentaria”.

 

   Fernández Norniella advirtió de que este proceso abre el camino para el establecimiento de un monopolio de compra y venta, “que perjudicará a fabricantes, suministradores, consumidores y al pequeño y mediano comercio”.

 

   Los suministradores, agregó, “ya soportan unas condiciones leoninas y una mayor presión podría suponer la desaparición de muchas pymes, incapaces de mantener las exigencias de estos centros comerciales”.

 

   “No olvidemos –advirtió- que en España el 98 por ciento del tejido empresarial se compone de pymes, que generan casi el 80 por ciento del empleo, por lo que muchos puestos de trabajo estarán en peligro”.

 

   Las fusiones obedecen a una lucha por controlar el mercado e impedir el acceso de nuevos competidores. Medios próximos a Carrefour explicaron su fusión con Promodés como una medida preventiva ante el avance en Europa de Wal-Mart, que emplea  a un millón de trabajadores y que acaba de desembarcar con fuerza en Alemania y Gran Bretaña.

 

   El nuevo grupo Carrefour-Promodés controlará un tercio de las superficies de venta de productos alimentarios en Francia, presencia que es mayor si se computa en función de su mopvimiento comercial.

 

   En España, los hipermecados controlan el 32 por ciento del total del comercio minorista. El grupo fusionado pasará a constituir en el primer grupo español, triplicando la cifra de comercio de sus más inmediatos competidores y facturará el doce por ciento del total.

 

   Por todo ello, y respondiendo a la alarma suscitada en los consumidores y en las pequeñas y medianas empresas, Fernández Norniella considera que de manera urgente se produzca un pronunciamiento del Tribunal de Defensa de la Competencia de la Unión Europea.

 

   Ese Tribunal podría comenzar a actuar en este caso recién cuando se pronuncie el francés y ante una denuncia presentada en alguno de los países, lo que todavía no ha sucedido. (Madrid, 7-9-2002)

 La eléctrica Endesa es la única de las transnacionales españolas con inversiones en la Argentina que este viernes mantuvo su cotización en la Bolsa de Madrid, mientras las otras cayeron por causa de la crisis que afecta a aquél país sudamericano.

   La situación de las empresas con fuertes inversiones en la Argentina hicieron caer el índice general de la Bolsa de Madrid  en uno por ciento, en tanto que las demás bolsas europeas siguieron subiendo tras la buena acogida ciudadana a la nueva y común moneda europea, el euro.

   Ante ello, las Cámaras de Comercio e Industria españolas emitieron este viernes un comunicado en el que sostienen que la devaluación es insuficiente para solventar la crisis.

 

   En su opinión, “es necesaria una modernización completa del funcionamiento de la estructura económica, por lo que se requiere adoptar medidas de mayor calado para acabar con la actual situación de incertidumbre e inestabilidad que está haciendo perder dinero a las empresas y disminuir la creación de riqueza y empleo”.

 

   Además, las Cámaras recomiendan no tomar medidas “que supongan trabas al funcionamiento de la economía de mercado, tales como la intervención en los precios o la imposición de tasas que generarían un control intervencionista de la economía que desembocaría en un aumento de la incertidumbre e inestabilidad”.

   Las acciones de Telefónica, la petrolera Repsol-YPF y dos bancos, el Santander Central Hispano (SCH) y el Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), cayeron un promedio del dos por ciento, mientras que Endesa mantuvo su cotización.

   Un grupo de grandes empresas españolas invirtió en los últimos años 45.000 millones de euros comprando empresas privatizadas o bancos privados. Los bancos, que junto a Repsol-YPF serían los más afectados en los próximos días, tienen concedidos créditos comerciales por 12.700 millones de euros y poseen bonos estatales por 6.600 millones.

   Las consecuencias de la crisis y de las medidas que el gobierno del presidente Eduardo Duhalde pondrá en marcha el lunes, motivaron preocupación en España. Esa preocupación la manifestó el jefe del gobierno español, José María Aznar, en una tensa conversación telefónica sostenida con Duhalde horas después de que éste asumiera su cargo, así como en la visita que realizó el canciller Josep Piqué a Buenos Aires poco después.

   Aunque las medidas económicas que pondrá en marcha Duhalde a partir del lunes deberán ser aprobadas previamente por el parlamento argentino en la tarde del domingo, casi nadie duda en la Argentina y en España de que entre ellas estará una devaluación del 30 al 40 por ciento de su moneda nacional, el peso, que desde hace una década mantiene una paridad con el dólar.

   Otras de las medidas serían ”pesificar”  todos los créditos menores de cien mil dólares, de manera que los deudores pudieran pagarlos en pesos aún después de la devaluación, decretar un impuesto a la exportación de petróleo y derivados y pactar tarifas máximas con las empresas proveedoras de servicios públicos, entre ellos los telefónicos.

   Según un informe del SCH, una devaluación del peso de sólo el 20 por ciento haría caer un cinco por ciento de las utilidades de Repsol-YPF en 2002, además de lo que supondría el pago del nuevo impuesto a la exportación. La petrolera española tiene alrededor del 40 por ciento de sus activos en la Argentina, país donde se genera la mayor parte de sus utilidades.

    Fuentes de Repsol-YPF se negaron a comentar el tema, a la espera de que el gobierno argentino anuncie su plan, momento en el que su filial en ese país difundirá una opinión oficial.

   Si bien para los bancos una devaluación del 40 por ciento les supondría una pérdida de aproximadamente 3.300 dólares, éstas estarían contempladas en sus previsiones, por lo cual ya habrían adoptado las provisiones financieras necesarias.

   También Telefónica verá afectada su cuenta de resultados, además de su cotización en Bolsa, porque el seis por ciento de las ganancias de la compañía y el 12,5 por ciento de sus ventas se producen en la Argentina.

   De acuerdo con una información del diario económico Expansión, de Madrid, Telefónica prevé una fuerte caída de sus ingresos si se concreta el fin de la paridad entre el peso y el dólar, según informó un directivo de la sede de la empresa en Buenos Aires. Si se les obligara a mantener sus tarifas en pesos, las utilidades de la empresa de comunicaciones caerían proporcionalmente con el porcentaje de la devaluación a la hora de convertir a euros el dinero recaudado.

   Por otro lado, en medios financieros españoles se estima que la devaluación del peso que establecerá el gobierno argentino producirá una fuerte caída del salario real de la población ante el aumento de precios de todos los bienes de consumo, algo que ocurre desde hace una semana, pese a que oficialmente rige la convertibilidad. Esa disminución influiría en una mayor reducción del consumo.

   Los bancos, aunque disminuyan sus ganancias y tengan problemas con la pesificación de una parte de los créditos, han hecho sus provisiones y dejan trascender que a medio plazo la Argentina volverá a ser un país rentable. Endesa tiene repartidas sus inversiones externas en varios países, no sólo latinoamericanos, sino también de Europa y África.

   En su comunicado las Cámaras recuerdan que  las inversiones españolas en la Argentina generan el 12 por ciento del Producto Interior Bruto, que las empresas no están retirando el capital ya invertido y que las inversiones son a largo plazo. Sin embargo, no esperan que aumenten las inversiones este año.

   Repsol, que compró bajo el gobierno de Carlos Menem la hasta entonces estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) es la que más vería afectadas sus ganancias, por la imposición de un impuesto a la exportación del petróleo y sus derivados. (Madrid, 4-1-2002)

 El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) apostó hoy por la estabilidad monetaria, al resolver en esta capital mantener el tipo de interés básico en el 3,5 por ciento anual.

 

   Esta es la primera reunión que el Consejo de Gobierno del BCE realiza fuera de su sede, la ciudad alemana de Franfort y su cierre estuvo matizado por las noticias que llegaron de la cumbre de la Organización de Países Productores de Petróleo (OEP), celebrada en Viena este martes y miércoles.

 

   Al anunciar que se mantendrá sin variaciones el tipo de interés, el presidente del BCE, Wim Duisenberg, dijo este jueves que la institución se mantendrá vigilante y que actuará cuando la oportunidad lo requiera.

 

   Asimismo pidió a las autoridades de los países miembros de la Unión Europea (UE) que pongan rápidamente en marcha las resoluciones emanadas de la Cumbre de Lisboa, celebrada una semana atrás.

 

   En la capital portuguesa los 15 países de la UE coincidieron en considerar necesarios profundos cambios estructurales, con el objetivo de impulsar el crecimiento económico y lograr vencer a la desocupación, de manera de llegar al pleno empleo antes de finalizar la primera década del siglo XXI.

 

      Los gobernantes del bloque regional suscribieron un documento que establece las líneas generales de su orientación económica y que confirma una concepción liberal. Para ellos, la creación de puestos de trabajo dependerá menos de la acción estatal y descansará más en la innovación tecnológica, la libertad del mercado y la competitividad.

 

    Un punto esencial de ese plan es el desarrollo masivo del acceso a la Red de Redes (Internet), que contempla que para el 2001 todas las escuelas dispongan de acceso y que en el 2003 los europeos tendrán acceso a los servicios públicos a través de la red electrónica.

 

   El presidente del gobierno español, José María Aznar, al recibir a los miembros del Consejo del BCE, los instó a actuar “como una sola voz” y a “mantener una política monetaria rigurosa”.

 

   Según Aznar, los movimientos al alza o a la baja del tipo de interés serían insuficientes para dotar de estabilidad a la moneda única europea, el euro. Tampoco cree que la estabilidad monetaria en sí misma pueda asegurar el crecimiento económico.

 

   En una posición que apoyan, con sus más y sus menos, la mayoría de los demás mandatarios europeos, Aznar sostiene que “no hay otro camino hacia el pleno empleo y el bienestar social en Europa que el de las reformas estructurales de los mercados, su flexibilización, el juego de la competencia, la introducción y difusión de las nuevas tecnologías y la estabilidad presupuestaria”.

 

    Las noticias de la OPEP, precisamente, apuntan hacia esa estabilidad y, aunque las resoluciones de Viena distan de satisfacer a todos, llevaron una cierta tranquilidad a los gobiernos europeos.

 

   Al resolver la mayoría de los exportadores de petróleo aumentar la producción a partir de este sábado, día desde el que ofrecerán al mercado mundial un millón cuatrocientos cincuenta mil barriles de petróleo diarios más que en la actualidad. Además, algún país productor de petróleo y ajeno a la OPEP también aumentará su producción.

 

   Todo ello ha llevado a que el precio del barril “brent” se coloque por debajo de los 25 dólares por primera vez desde principios de año y que, de alguna manera, calme los temores europeos de que un nuevo alza aumentase sus costos internos y disparase la inflación.

 

   El “brent” que a principios de 1999 se cotizó a diez dólares, superó los 30 a principios de este año, desde cuando bajó hasta 25, y ahora a 24.  La decisión de la OPEP, aunque algún país –como Irán- la haya criticado, en medios europeos satisfizo en general.

 

   “El descenso de los precios refleja que todo el mundo está contento de que se haya llegado a ese acuerdo”, dijo Julián Lee, experto del Centro de Estudios sobre Energía Global, con sede en Londres. (Madrid, 30-3-2000)

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