En tiempos de crisis urge la protección laboral, señalaron los dirigentes de sindicatos y de las empresas de España reunidos este jueves por convocatoria de la OIT.

En el encuentro, concretado en Madrid para celebrar el 90 aniversario de creación de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), el secretario general de la central sindical Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo enfatizó que el derecho mercantil y el financiero no se deben superponer al del trabajo.

Fernández Toxo agregó que "en este momento tan difícil" por las consecuencias para el trabajo de la recesión global, nacida en Estados Unidos, "es más necesario que nunca el diálogo social para lograr un acuerdo que defina los problemas y las soluciones, sin deteriorar las relaciones laborales y de contratación".

La conmemoración fue inaugurada por el canciller de España, Miguel Ángel Moratinos, y su clausura fue presidida por su par, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. Participaron, además de Fernández Toxo, la directora ejecutiva de la oficina central de la OIT con sede en Ginebra, la chilena María Angélica Ducci, el secretario general de la Unión General de Trabajadores, Cándido Méndez, y el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.

También lo hicieron el secretario general de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), José María Lacasa, el secretario general de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, Adolfo Jiménez Fernández, y el de la Organización Iberoamericana de Juventud, Eugenio Ravinet, y Juan Hunt, director de la OIT en España.

Cuando la OIT habla de trabajo decente se refiere a una amplia concepción del mismo, incluyendo la creación de empleo, la protección y el diálogo social y los derechos legales de los trabajadores, así como la igualdad de oportunidades y trato para todas las mujeres y hombres, sin discriminaciones sexuales, étnicas ni de nacionalidad, precisó Ducci a IPS.

A su vez, Corbacho recordó que España apoya el Pacto Mundial sobre el Empleo, cuya meta es "orientar las políticas nacionales e internacionales destinadas a estimular la recuperación económica, a generar empleos y a proteger a los trabajadores y a sus familias en un escenario de crisis que genera aumento de desocupación, pobreza y desigualdad y provoca el colapso de numerosas empresas".

Por ello es destacable que se haya aprobado la presencia de la OIT en la próxima cumbre del Grupo de los 20 (G-20) países ricos y emergentes, convocada para el 20 de septiembre en Pittsburgh, Estados Unidos, pues considera importante que se oiga su voz "en el momento de tomar las grandes decisiones que afectarán a la nueva gobernanza económica y financiera", añadió.

El Pacto fue adoptado por la OIT en la Conferencia internacional celebrada del 3 al 19 de junio en Ginebra, donde participaron nueve jefes de Estado y de gobierno, así como numerosos vicepresidentes, ministros y representantes de organizaciones empresariales y sindicales.

Todos los asistentes a la reunión de este jueves en Madrid manifestaron expresamente su apoyo al Pacto Mundial para el Empleo, que recibió semanas antes un fuerte espaldarazo del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

A su turno, Iglesias recordó que se están viviendo momentos preocupantes para el empleo y las finanzas, pero que se saldrá adelante.

El economista hispano-uruguayo indicó que el mundo que vendrá tendrá una nueva economía con una sociedad más consciente, aparte de subrayar que a escala global no se resuelve nada sin los países emergentes, a los que se deberá prestar especial atención en los organismos internacionales, incluyendo al que él dirige.

Jiménez Fernández destacó que hoy hay muchos países en los que el 50 por ciento de los trabajadores están fuera del trabajo formal y por lo tanto sin los derechos de la seguridad social. Como aspecto positivo mencionó a Chile, Argentina y Uruguay, que han flexibilizado el acceso a las pensiones de retiro para quienes no hayan aportado lo suficiente.

Acerca de los inmigrantes, el secretario general de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social reclamó que todos los gobiernos configuren un sistema para asegurar un mínimo de jubilación a todas las personas.

Y mostró casos negativos, poniendo como ejemplo que una persona que haya trabajado 18 años en Costa Rica y 14 en España no tiene derecho a jubilarse en ninguno de los dos países.

Por ello consideró necesario que todos los países de habla hispana y portuguesa de ambos lados del océano Atlántico ratifiquen su pertenencia al Sistema Iberoamericano de Seguridad Social, pactado en 2007 en la Cumbre Iberoamericana, para que se cumpla la previsión de que entre en vigencia en 2010.

"Eso hará que 600 millones de personas tengan derecho a él, pudiendo elegir el país donde vivir sin perder sus derechos sociales", puntualizó Jiménez Fernández.

Además, este dirigente socialista español recomendó que su país, que presidirá la Unión Europea en el primer semestre del próximo año, ponga énfasis para que ese organismo se asocie a ese sistema y que la OIT lo plantee a nivel mundial.

Ante las propuestas empresariales de abaratar el costo del despido de trabajadores y de rebajar en cinco puntos porcentuales las cotizaciones sociales, Fernández Toxo advirtió de que eso sería "apostar por caernos al abismo" y provocar un serio deterioro de las relaciones sociales.

Lo que se necesita, expresó, es "un acuerdo que identifique elementos de solución a los problemas y no cambios negativos en la contratación y la protección social".

España ya ratificó 133 convenios de los 188 de la OIT. Hunt destacó que con ello este país es el que más contratos de ese tipo confirmó y que, además, los cumple.

Por otra parte, el director en España de la OIT destacó que esta agencia de la ONU ha logrado éxito en materia de trabajo infantil, "con exitosos programas en Brasil, que próximamente trasladaremos a varios países de África".