Por infinitas razones nosotros estamos de hecho dentro de la realidad europea, sin que de derecho lo estemos”, declaró a IPS Marcelino Camacho, líder de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras. “Esto, continuó, complica enormemente la defensa de nuestros intereses, pues cuando vivimos varios en una casa y se reúnen unos pocos solos, lo que se acuerda no tiene en cuenta a los demás. Si vivimos en Europa y no estamos en sus organismos, lo que se resuelva allí no será lo que nos interesa a todos, sino a los que están reunidos”.

-¿Por qué dice usted que España ya está en esa Europa?
-En el mundo que nos ha tocado vivir, nosotros estamos ligados con Europa Occidental por la geografía y por la economía. Con Europa Occidental nosotros hacemos casi el 50 por ciento de los intercambios comerciales, sin hablar ya de nuestros compañeros que hoy se ganan la vida trabajando allí.

-Y la existencia de los monopolios?
-Aunque esa sea una Europa dominada en gran parte por los monopolios, lo importante es estar. No se trata de gritar desde fuera “es la Europa de los monopolios”, sino de trabajar desde dentro. Primero para defender los intereses de los trabajadores españoles y también de su economía en general. La cuestión es trabajar desde dentro para cambiar esa Europa en una Europa democrática, con una democracia que llegue también a los centros de trabajo.

-La integración ¿qué influencia puede tener sobre el desempleo?
-Tiene una proyección en doble dirección. Por un lado pueden plantearse a algunas empresas situaciones difíciles, pero por otro puede permitir a nuestros trabajadores circular libremente por Europa, sin trabas. Con esto, el desempleo generado en un sentido puede ser absorbido en otro. Pero además el ingreso no sería automático dejando sin protección a la industria, ya que el ingreso debe ir precedido de una adaptación, sin desarmes aduaneros precipitados.

-¿Cómo se coordina la defensa de los intereses de los trabajadores en distintos países?
-A nivel internacional creemos que algunos organismos que hay en el momento actual están un poco obsoletos. Al terminar la segunda guerra mundial se crearon órganos como la FSM (Federación Sindical Mundial), que jugó un papel importante en aquellos momentos. Después llegó la guerra fría y ya aquello se rompió.

-¿Se rompió?
-No es que se rompiera la FSM, eso no, sino que cambió la situación. Tomó fuerza la Confederación Mundial de Trabajadores Católicos y ha medida que pasaba el tiempo estos organismos se iban esclerotizando. La FSM se transformó cada vez más en una organización en los países socialistas y no de todos, sino fundamentalmente del este europeo, mientras la CIOSL aparecía como organización en los países capitalistas. Una y otra salpicadas de organizaciones de países de otro sistema social.

-¿Y qué es lo que surge en cambio?
-El desarrollo político y económico ha llevado no solo a la desintegración del sistema colonial, sino también a la creación de confederaciones de carácter regional, que es por las que pasaba la vida.

-¿Qué otros cambios se producen?
-La vida, repito, ya no pasaba por la CIOSL o por la FSM, pasaba por los organismos de carácter regional. Las propias federaciones internacionales de Rama de Industria, que tienen aún importancia y que no están completamente esclerotizadas, con el desarrollo de las multinacionales empiezan a sufrir cambios. El interés de los trabajadores ha sido organizar sus relaciones sindicales a partir de la organización del trabajo en las empresas, sea a nivel nacional o internacional.

-¿Cómo se manifiesta ese interés organizativo?
-Está claro que para los trabajadores de SEAT (Empresa que en España fabrica automotores con licencia Fiat) es importante tener relaciones estrechas con los de Fiat en Italia, así como los de la Renault con los de la Renault en Francia. La vida pasa por ahí, por la necesidad de organizar relaciones permanentes entre los trabajadores de las multinacionales. La lucha toma el carácter, lógico, que lo impone la organización misma de las empresas.
Aunque no desaparezca la necesidad de las federaciones de industria, lo que si está claro es que aparece con más fuerza la necesidad de organizarse a nivel de multinacionales. Las relaciones internacionales pasan hoy en dos direcciones: a nivel horizontal por coordinar regionalmente y a nivel vertical por dar más fuerza a la organización de los trabajadores de las multinacionales. (IPS Madrid, 25-11-1979).

   La tónica que deja traslucir la conferencia episcopal finalizada en esta ciudad el 23 del corriente, fue la de una indefinición en temas tan importantes como el de la familia y el matrimonio. Sobre el primer tema directamente no hubo declaración sobre el segundo, si bien no figuraba en el orden del día, mereció un pronunciamiento, aunque las líneas básicas de éste son difícil de determinar y deja en la conciencia de los fieles la decisión final.

   El tema del matrimonio veía preparándose desde 1973, cuando la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar recibió de la comisión permanente el encargo de preparar una asamblea plenaria sobre la familia. Dicha comisión preparó borradores, en base de los cuales se realizaron en junio del año pasado 70.000 encuestas, en toda España. Ese documento, en su tercer borrador, en el que trató ahora la conferencia, sin haber logrado aprobarlo, modificarlo, ni rechazarlo.

   El documento presentado está dividido en cinco apartados, distribuidos en 147 proposiciones. Los cinco apartados son 1) situación y problemas del matrimonio y la familia, 2) el matrimonio y la familia en la historia de la salvación, 3) los grandes desafíos a la familia, hoy, 4) misión de la familia en la iglesia y en la sociedad, y 5) cauces de la pastoral familiar. “Los grandes desafíos” señalados son “la contestación, el matrimonio, las relaciones pre-matrimoniales, la planificación familiar  el aborto”, puntos cuya solo anunciación puede explicar que no se haya llegado a un acuerdo.

   Se resolvió hacer una nueva redacción, enviársela a los cien obispos y por medio de votaciones postales, decidir a principios del año próximo. El documento después sería enviado a Roma y si allá es aprobado, recién entonces se daría a publicidad, a mediados de 1979. El 26 de septiembre último, la Comisión Permanente del Episcopado emitió una nota diciendo que cada católica debería votar en conciencia, nota que disgustó tremendamente a los ultraderechistas, que pretendían que la jerarquía condenara la constitución en curso “por liberal y atea”.

   En esta oportunidad se presentó a los obispos una disyuntiva: redactar una nueva nota o someter a ratificación la del 26 de septiembre. Se optó por lo último. De 75 votantes, 60 votaron por la ratificación, diez en contra y cinco en blanco. Los votos en contra pueden interpretarse tanto como contrarios a la constitución como partidarios de una nota más definida en su favor.

   En conclusión, la más alta jerarquía católica de España no se pronunció por el sí ni por el no a la constitución. Su pronunciamiento más alcanzado ha sido decir que “en ningún caso la fe cristiana empuja inevitablemente al sí o al no”. El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia, cardenal Vicente Enrique y Tarancón dijo que “no se pueden esgrimir razones religiosas para tomar una postura determinad. Se puede decir no a la Constitución, añadió, que otras razones –políticas o económica sociales- y si un cristiano se convence de que por estas razones no debe aceptarla, deberá votar en contra, sin que por ello pueda hacerlo en nombre del evangelio o por razones religiosas”.

   Siendo uno de los principales argumentos de la ultraderecha contra la constitución, su carácter de “liberal y atea”. La postura de la iglesia, cuanto menos, les quita un importante instrumento de su campaña. Los obispos lo han dicho claro: si quien voten sí, o no, pero no invoquen una razón religiosa. Quizás por eso mismo el ultra Blas Piñar, jefe de Fuerza Nueva, calificó a los obispos de “traidores”, “por haber pedido el voto afirmativo para una constitución que ha visto como Cristo y Dios eran arrancados de la misma”. (IPS-Madrid, 26-11-1978).

   El funcionamiento del cerebro sigue siendo el quebradero de cabeza de muchos científicos, que lo consideran uno de los sistemas más complejos del mundo. Y es que comprenderlo en su totalidad continúa siendo una tarea pendiente, sin embargo existen ya muchas evidencias científicas que nos acercan a comprender mejor cómo actúa este órgano, eje central de nuestro sistema nervioso.

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