El hambre se está produciendo en todo el mundo, pero lo terrible es que en todas partes lo sufren algunas personas y en otras comen muy, pero muy bien, aunque desde luego es cierto que muy pocas son las que comen muy bien y una gran cantidad pasan hambre, sobre todo en los países del sur de América, en África y en Asia. Un informe producido por la organización “Acción contra el Hambre” señala que en los últimos tiempos se han producido en el mundo seis emergencias de nivel tres, el máximo nivel según la clasificación de la Organización de las Naciones Unidas, lo que oprime a Siria, Yemen, Iraq, Sudán del Sur, República Centroafricana y Filipinas.

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   Un aborto, practicado por un médico que está en prisión procesado por esas prácticas, será transmitido el próximo jueves por la más importantes cadena de emisoras de radio de España. En la grabación, que efectuó un periodista testigo de la operación, no se escucha ningún grito, pero sí el diálogo entre el médico y la paciente, además de los ruidos usuales en una clínica ginecológica.

   El médico, Pere Enquix, admitió ante el juez haber realizado abortos en Valencia ciudad ubicada sobre la costa del Mar Mediterráneo y declaró que no es partidario del aborto, sino del nacimiento sin violencia y de que sean las mujeres quienes decidan sobre su maternidad. La cuestión del aborto es un tema de actualidad candente en España, ya que en el Parlamento se encuentra en trámite un proyecto de ley de reforma del código penal, enviado por el gobierno, por el cual se despenalizará el aborto en tres casos: cuando peligre la vida de la madre, cuando el feto está malformado o cuando el embarazo sea el resultado de una violación.

   Enquix compareció ayer ante el juez y explicó que estuvo realizando abortos porque se considera un técnico y, como tal, está obligado a ayudar a las mujeres que acuden a él. Además, dijo a los periodistas que “el ochenta por ciento de los ginecólogos valencianos hacen abortos y lo mismo pasa en otros sitios. Los progres (progresistas) se los hacen a sus amigas y los carcas (aristócratas) a las hijas de sus conocidos, previo cheque en blanco o a cambio de favores”.

   El médico valenciano añadió que años atrás perdió el mido (la ley española pena a quienes aborten voluntariamente y a quienes ayuden a hacerlo), al ver que “la policía hacía la vista gorda”, abandonó las contraseñas y las citas clandestinas y abrió una clínica para actuar con absoluta normalidad. En tres años realizó una media de dos a tres abortos semanales. “Cientos de mujeres de todos los rincones de España se han desplazado durante este tiempo a Valencia para ponerse en manos expertas, huyendo así de los tugurios sin asepsia”, señala hoy el matutino Diario 16.

   Pere Enquix es, además, un ginecólogo conocido por sus métodos de parto sin dolor. Ayer, en la puerta del juzgado, se encontraba una madre con la primera niña que, bajo atención de este médico, nació en Valencia bajo el agua, uno de los sistemas de dar a luz más modernos. La cadena Ser transmitirá la grabación del parto y después continuará con un debate, al que fueron invitados representantes de instituciones públicas y de técnicos, favorables y contrarios a la despenalización.

   Marta, la madre que abortó, señaló que lo hizo" porque no tengo dinero para tener un hijo y porque no tengo las condiciones necesarias para ello. Soy una trabajadora eventual, vivo sola y no puedo tener ahora un hijo”. Sobre la ley del aborto, Marta señaló que “la hicieron hombres y, por tanto, no tienen la más mínima idea de cómo se siente una mujer en estos casos…”. En la grabación se escucha como Enquix hizo pasar a Marta, embarazada de dos meses y medio y charló con ella antes de empezar la operación:

   “Siéntate, quiero saber si estás con la disposición de ánimo suficiente”. Ella respondió, muy segura, que sí. El médico le explicó que conocía sus antecedentes clínicos y le preguntó si conocía las responsabilidades penales y judiciales en las que incurrían todos con ese acto. Nueva respuesta afirmativa. El médico le pidió que se quite la ropa y segundos después Marta estaba ya sobre una camilla igual que las empleadas por los ginecólogos en cualquier exploración cotidiana. “Mira, vas a hacer exactamente lo que yo te diga, tienes que sentir en cada momento lo que está pasando. No presientas, presentir es traducir a dolor algo que no puede ser doloroso, tienes que sentir cada momento de la operación”.

   El método de Enquix es el “Karman”, cuya característica fundamental es que la mujer ha de ser consciente y ha de colaborar en la operación más que cuando se practican abortos con otros métodos. “Cierra la vagina fuerte… fuerte… más… perfecto, ahora relájate, relaja, eso… un poco más, mantente así, ¿de acuerdo? No contraigas en ningún momento, no contraigas, esto tienes que sentirlo, es el útero, ¿lo notas? Siéntelo perfectamente… nótalo”.

   El médico repite esos consejos cinco veces. La paciente responde con síes que suenan serenos. Se oye también su respiración rítmica y el roce de los instrumentos metálicos que el médico está empleando en la operación. Añade el profesional: “esto es el especulo, es para abrir la vagina y poder observar bien, no te va a molestar en absoluto”. Respuesta: “sí”. La operación sigue sin problemas, sin gritos, “Esto es para limpiar ¿ves?”. “Ahora te voy a dar un pinchazo que te va a doler un poco, como éste, ¿lo notas?... bien. Ahora empieza lo más importante, que es la dilatación, si tu cierras, contraindica… tienes que mantenerte muy abierta y muy relajada”.

   “Sientes como una sensación de regla, de regla fuerte, no cierres, no hagas fuerza ahora. ¿oyes?”. Marta se está poniendo algo nerviosa, se escucha algún gemido. El médico: “No, mantente tranquila, sin hacer ningún esfuerzo” Ella sigue gimiendo y después un leve grito de dolor: “aaaay, ¿estoy bien?” “Estás muy bien, aguanta un poquito más y terminamos”. El doctor, una vez extraída la placenta, está ya limpiando. “Ya está todo hecho, queda nada más que terminar. Lo has hecho muy bien, terminar de limpiar y ya está”. De pronto, resulta inesperado el fin del ruido monótono del aspirador. “Ya está”, se oye la exclamación de Enquix. Marta: “Madre mía, qué bien, ay qué alegría, hay qué alegría, qué alegría”. Este es el resumen de la grabación, cuya transmisión podrá originar problemas legales, según medios jurídicos madrileños. (IPS Madrid, 1-11-1983).

   Las nuevas tecnologías fueron motivo de duras discusiones y de desacuerdos esenciales en una reunión de científicos de todo el mundo, realizada en Valencia, España y cuyo informe final fue presentado hoy en esta capital. Julián Marcelo, director del instituto Internacional de Informática Industrial (INDIBI), organizador de las jornadas, describió las discusiones como duras y admitió que al final dejaron muchos interrogantes.

   Fernando Piera, director adjunto de la Oficina Internacional de Informática (IBI), comentó fue constatar que todavía no se sabe qué es ni qué quiere decir Sociedad de la Información (en oposición a la industrial) y que algunos participantes llegaron a afirmar que en realidad no advertían ningún cambio en la sociedad. Entre otros, participaron Alexander King, presidente del Club de Roma, Fermín Beernasconi, director del INI, Zhang Xiao Bion, director del Centro de Ciencia y Tecnología de Pekín, Giácomo Sandi, de la universidad de Ohio, Estados Unidos y Mike Kutcher, de la Transnacional Norteamericana IBM.

   Uno de los expertos comentó a IPS que un ejemplo de las contradicciones del debate es que se invirtieron varias horas para aceptar que la palabra “Gobierno” fuera introducida en el documento final, ya que algunos de oponían incluso a que se mencionase a los gobiernos. La principal oposición se dio entre Kutcher, quien rechazó cualquier responsabilidad de los gobiernos en las política sobre tecnologías avanzadas y Zhan Xiao Bin, quien destacó la necesidad de un entorno político adecuado para su buen uso.

   El español Ángel Luis Gonzalo, presidente de la Fundación para el Desarrollo Social de las Comunicaciones (Fundesco), dijo que “Las tecnologías no son neutrales, ya que están condicionadas y condicionan a las sociedades en que nacen. Su mera aplicación no garantiza que sus beneficios lleguen a todos, sean países o personas”. La necesidad de que profundos cambios sociales acompañen a los tecnológicos fue puesta de relieve por la mayoría de los participantes. Los efectos de las tecnologías de avanzada, nuevas o de punta –también se manifestaron diferencias en su calificación—pueden ser beneficiosos para una organización laboral más humana y satisfactoria.

   Sin embargo, todos fueron escépticos acerca de los efectos a largo plazo y se preguntaron si el sector terciario será capaz de absorber las pérdidas de puestos de trabajo en la industria, derivadas de la aplicación de las tecnologías de punta. Por ello coincidieron que “se tendrán que buscar nuevos conceptos para reemplazar las nociones convencionales de empleo, desempleo y trabajo, reforzando todavía más la ocupación en el más amplio sentido”. Y esto, destacaron, “implicaría profundos cambios en la sociedad”.

   En todo caso, advirtieron que “las innovaciones tecnológicas tienden a favorecer a los países con fuertes infraestructuras científica e industrial” y que así  “los ricos llegarán a ser más ricos y los pobres relativamente más pobres" De esta forma el Tercer Mundo se encuentra en clara desventaja respecto a las nuevas tecnologías, aunque éstas aplicadas debidamente podrían conllevar inmensas ventajas.

   Después de largas discusiones los científicos acordaron señalar que “la introducción efectiva y armonizada de las nuevas tecnologías requiere la comprensión y una acción constructiva de los gobiernos”. No obstante, se preguntaron angustiados “si los gobiernos con el apoyo de una opinión pública informada, serán capaces de fórmulas políticas y ambientales que faciliten la utilización de nuevas tecnologías para dar forma a una sociedad mejor. En el fondo, concordaron, las innovaciones tecnológicas por sí mismas, por el mero hecho de su aplicación, no garantizan los cambios ni la mejora de la sociedad.

   Las máquinas, los circuitos integrados o los robots tampoco podrán llegar, nunca, a reemplazar a las personas. Uno de los asistentes apuntó en el plenario que todavía no se ha inventado una máquina capaz de hacer el nudo de los cordones de los zapatos, dada la complejidad de funciones que se requieren para completar los movimientos necesarios. Otro destacó que al igual que en cada un de las grandes transformaciones científicas y técnicas que signaron los cambios históricos, el papel de los seres humanos y de sus relaciones sociales será determinante a la hora de establecer un tumbo positivo o negativo a la sombra del desarrollo de las tecnologías de punta. (IPS Madrid, 29-5-1984).

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