Un aborto, practicado por un médico que está en prisión procesado por esas prácticas, será transmitido el próximo jueves por la más importantes cadena de emisoras de radio de España. En la grabación, que efectuó un periodista testigo de la operación, no se escucha ningún grito, pero sí el diálogo entre el médico y la paciente, además de los ruidos usuales en una clínica ginecológica.

   El médico, Pere Enquix, admitió ante el juez haber realizado abortos en Valencia ciudad ubicada sobre la costa del Mar Mediterráneo y declaró que no es partidario del aborto, sino del nacimiento sin violencia y de que sean las mujeres quienes decidan sobre su maternidad. La cuestión del aborto es un tema de actualidad candente en España, ya que en el Parlamento se encuentra en trámite un proyecto de ley de reforma del código penal, enviado por el gobierno, por el cual se despenalizará el aborto en tres casos: cuando peligre la vida de la madre, cuando el feto está malformado o cuando el embarazo sea el resultado de una violación.

   Enquix compareció ayer ante el juez y explicó que estuvo realizando abortos porque se considera un técnico y, como tal, está obligado a ayudar a las mujeres que acuden a él. Además, dijo a los periodistas que “el ochenta por ciento de los ginecólogos valencianos hacen abortos y lo mismo pasa en otros sitios. Los progres (progresistas) se los hacen a sus amigas y los carcas (aristócratas) a las hijas de sus conocidos, previo cheque en blanco o a cambio de favores”.

   El médico valenciano añadió que años atrás perdió el mido (la ley española pena a quienes aborten voluntariamente y a quienes ayuden a hacerlo), al ver que “la policía hacía la vista gorda”, abandonó las contraseñas y las citas clandestinas y abrió una clínica para actuar con absoluta normalidad. En tres años realizó una media de dos a tres abortos semanales. “Cientos de mujeres de todos los rincones de España se han desplazado durante este tiempo a Valencia para ponerse en manos expertas, huyendo así de los tugurios sin asepsia”, señala hoy el matutino Diario 16.

   Pere Enquix es, además, un ginecólogo conocido por sus métodos de parto sin dolor. Ayer, en la puerta del juzgado, se encontraba una madre con la primera niña que, bajo atención de este médico, nació en Valencia bajo el agua, uno de los sistemas de dar a luz más modernos. La cadena Ser transmitirá la grabación del parto y después continuará con un debate, al que fueron invitados representantes de instituciones públicas y de técnicos, favorables y contrarios a la despenalización.

   Marta, la madre que abortó, señaló que lo hizo" porque no tengo dinero para tener un hijo y porque no tengo las condiciones necesarias para ello. Soy una trabajadora eventual, vivo sola y no puedo tener ahora un hijo”. Sobre la ley del aborto, Marta señaló que “la hicieron hombres y, por tanto, no tienen la más mínima idea de cómo se siente una mujer en estos casos…”. En la grabación se escucha como Enquix hizo pasar a Marta, embarazada de dos meses y medio y charló con ella antes de empezar la operación:

   “Siéntate, quiero saber si estás con la disposición de ánimo suficiente”. Ella respondió, muy segura, que sí. El médico le explicó que conocía sus antecedentes clínicos y le preguntó si conocía las responsabilidades penales y judiciales en las que incurrían todos con ese acto. Nueva respuesta afirmativa. El médico le pidió que se quite la ropa y segundos después Marta estaba ya sobre una camilla igual que las empleadas por los ginecólogos en cualquier exploración cotidiana. “Mira, vas a hacer exactamente lo que yo te diga, tienes que sentir en cada momento lo que está pasando. No presientas, presentir es traducir a dolor algo que no puede ser doloroso, tienes que sentir cada momento de la operación”.

   El método de Enquix es el “Karman”, cuya característica fundamental es que la mujer ha de ser consciente y ha de colaborar en la operación más que cuando se practican abortos con otros métodos. “Cierra la vagina fuerte… fuerte… más… perfecto, ahora relájate, relaja, eso… un poco más, mantente así, ¿de acuerdo? No contraigas en ningún momento, no contraigas, esto tienes que sentirlo, es el útero, ¿lo notas? Siéntelo perfectamente… nótalo”.

   El médico repite esos consejos cinco veces. La paciente responde con síes que suenan serenos. Se oye también su respiración rítmica y el roce de los instrumentos metálicos que el médico está empleando en la operación. Añade el profesional: “esto es el especulo, es para abrir la vagina y poder observar bien, no te va a molestar en absoluto”. Respuesta: “sí”. La operación sigue sin problemas, sin gritos, “Esto es para limpiar ¿ves?”. “Ahora te voy a dar un pinchazo que te va a doler un poco, como éste, ¿lo notas?... bien. Ahora empieza lo más importante, que es la dilatación, si tu cierras, contraindica… tienes que mantenerte muy abierta y muy relajada”.

   “Sientes como una sensación de regla, de regla fuerte, no cierres, no hagas fuerza ahora. ¿oyes?”. Marta se está poniendo algo nerviosa, se escucha algún gemido. El médico: “No, mantente tranquila, sin hacer ningún esfuerzo” Ella sigue gimiendo y después un leve grito de dolor: “aaaay, ¿estoy bien?” “Estás muy bien, aguanta un poquito más y terminamos”. El doctor, una vez extraída la placenta, está ya limpiando. “Ya está todo hecho, queda nada más que terminar. Lo has hecho muy bien, terminar de limpiar y ya está”. De pronto, resulta inesperado el fin del ruido monótono del aspirador. “Ya está”, se oye la exclamación de Enquix. Marta: “Madre mía, qué bien, ay qué alegría, hay qué alegría, qué alegría”. Este es el resumen de la grabación, cuya transmisión podrá originar problemas legales, según medios jurídicos madrileños. (IPS Madrid, 1-11-1983).