Las nuevas tecnologías fueron motivo de duras discusiones y de desacuerdos esenciales en una reunión de científicos de todo el mundo, realizada en Valencia, España y cuyo informe final fue presentado hoy en esta capital. Julián Marcelo, director del instituto Internacional de Informática Industrial (INDIBI), organizador de las jornadas, describió las discusiones como duras y admitió que al final dejaron muchos interrogantes.

   Fernando Piera, director adjunto de la Oficina Internacional de Informática (IBI), comentó fue constatar que todavía no se sabe qué es ni qué quiere decir Sociedad de la Información (en oposición a la industrial) y que algunos participantes llegaron a afirmar que en realidad no advertían ningún cambio en la sociedad. Entre otros, participaron Alexander King, presidente del Club de Roma, Fermín Beernasconi, director del INI, Zhang Xiao Bion, director del Centro de Ciencia y Tecnología de Pekín, Giácomo Sandi, de la universidad de Ohio, Estados Unidos y Mike Kutcher, de la Transnacional Norteamericana IBM.

   Uno de los expertos comentó a IPS que un ejemplo de las contradicciones del debate es que se invirtieron varias horas para aceptar que la palabra “Gobierno” fuera introducida en el documento final, ya que algunos de oponían incluso a que se mencionase a los gobiernos. La principal oposición se dio entre Kutcher, quien rechazó cualquier responsabilidad de los gobiernos en las política sobre tecnologías avanzadas y Zhan Xiao Bin, quien destacó la necesidad de un entorno político adecuado para su buen uso.

   El español Ángel Luis Gonzalo, presidente de la Fundación para el Desarrollo Social de las Comunicaciones (Fundesco), dijo que “Las tecnologías no son neutrales, ya que están condicionadas y condicionan a las sociedades en que nacen. Su mera aplicación no garantiza que sus beneficios lleguen a todos, sean países o personas”. La necesidad de que profundos cambios sociales acompañen a los tecnológicos fue puesta de relieve por la mayoría de los participantes. Los efectos de las tecnologías de avanzada, nuevas o de punta –también se manifestaron diferencias en su calificación—pueden ser beneficiosos para una organización laboral más humana y satisfactoria.

   Sin embargo, todos fueron escépticos acerca de los efectos a largo plazo y se preguntaron si el sector terciario será capaz de absorber las pérdidas de puestos de trabajo en la industria, derivadas de la aplicación de las tecnologías de punta. Por ello coincidieron que “se tendrán que buscar nuevos conceptos para reemplazar las nociones convencionales de empleo, desempleo y trabajo, reforzando todavía más la ocupación en el más amplio sentido”. Y esto, destacaron, “implicaría profundos cambios en la sociedad”.

   En todo caso, advirtieron que “las innovaciones tecnológicas tienden a favorecer a los países con fuertes infraestructuras científica e industrial” y que así  “los ricos llegarán a ser más ricos y los pobres relativamente más pobres" De esta forma el Tercer Mundo se encuentra en clara desventaja respecto a las nuevas tecnologías, aunque éstas aplicadas debidamente podrían conllevar inmensas ventajas.

   Después de largas discusiones los científicos acordaron señalar que “la introducción efectiva y armonizada de las nuevas tecnologías requiere la comprensión y una acción constructiva de los gobiernos”. No obstante, se preguntaron angustiados “si los gobiernos con el apoyo de una opinión pública informada, serán capaces de fórmulas políticas y ambientales que faciliten la utilización de nuevas tecnologías para dar forma a una sociedad mejor. En el fondo, concordaron, las innovaciones tecnológicas por sí mismas, por el mero hecho de su aplicación, no garantizan los cambios ni la mejora de la sociedad.

   Las máquinas, los circuitos integrados o los robots tampoco podrán llegar, nunca, a reemplazar a las personas. Uno de los asistentes apuntó en el plenario que todavía no se ha inventado una máquina capaz de hacer el nudo de los cordones de los zapatos, dada la complejidad de funciones que se requieren para completar los movimientos necesarios. Otro destacó que al igual que en cada un de las grandes transformaciones científicas y técnicas que signaron los cambios históricos, el papel de los seres humanos y de sus relaciones sociales será determinante a la hora de establecer un tumbo positivo o negativo a la sombra del desarrollo de las tecnologías de punta. (IPS Madrid, 29-5-1984).