Salvador Dalí, el genio surrealista que se definió a sí mismo como “demasiado inteligente para dedicarme a la pintura” está librando unan lucha contra la muerte en una clínica de Barcelona, que puede transformarse en el último acto de la tragedia de su vida. Los médicos que lo asisten de las consecuencias de un incendio producido en su dormitorio del castillo de Pubol, la semana pasada, diagnosticaron además que padece de “déficit nutricional crónica” y que el pronóstico es grave. Sin embargo, sus tres íntimos colaboradores aseguraron hoy que Dalí estuvo trabajando y lúcido hasta el momento del accidente.


   “En estos últimos años ha hecho muchas cosas importantes, entre ellas estaba escribiendo una obra de teatro titulada La Tragedie, que quiere que termine al mismo tiempo que su vida”, dijo su abogado Miguel Domenech. “Otro de sus colaboradores y amigos íntimos expresó que Dali se siente viejo y le da la sensación de que se le escapa el tiempo. Sin embargo mantiene su coquetería ´casi femenina´, rechaza fotos porque es consciente de su decadencia física y dio órdenes tajantes para impedir que lo vean”.


   Cuarenta horas después de sufrido el accidente, cuando aceptó ser trasladado a una clínica, el marqués de Dalí y Pubol (título concedido en 1982 por el rey Juan Carlos) exigió primero pasar por Port Lligat y después se hizo afeitar por su mayordomo Arturo. Sus amigos recuerdan que pidió un espejo para ver cómo quedaban sus célebres bigotes y que al entrar a Port Lligat se hizo arreglar su gorro de pelos porque lo llevaba caído. Sus íntimos y también aquellos que lo fueron y dejarlo de serlo y quienes nunca estuvieron cerca del artista, coinciden en señalar que su agonía comenzó en junio cuando murió Gala, su compañera y musa inspiradora.


   “Gala es mi generalísima, declaró en Goup, en pleno vigor de sus vidas ella ha logrado una forma de vida en que la imagen sea comparable a las serenas perfecciones del renacimiento: Gala, mi mujer”. Gala era la esposa del también surrealista Paúl Eduard cuando junto con éste y otros artistas visitó la casa de Dali en Cadaqués, en 1929. El pintor escribió que en ese mismo acto se enamoró de ella, aunque Gala estaba muy lejos de pensar entonces que eso hubiese ocurrido.


   La dependencia de Gala en vida y después de sus tres íntimos amigos es explicada por algunos especialistas por una incapacidad especial del artista para encarar la vida cotidiana. Gala, señaló el crítico Javier Tusell, supo darle una barrera de incertidumbre para aislarlo y protegerlo del mundo exterior. Dalí está librando su lucha por la vida rodeado por un círculo estrecho de amigos íntimos y por uno más amplio que incluye a todos los españoles, desde el rey que se interesa todos los días por su salud, a ministros, intelectuales y artistas y, sobre todo, a la opinión pública.


   El artista comenzó a pintar en 1914, en 1935 hizo su primera ilustración para “la Divina Comedia” del Dante. En 1930 filmó con Luis Buñuel, en 1930 escribió su primer libro La Mujer Invisible, además hizo diseños, esculturas, joyas y escenografías para cine, teatro y ballet. Estos días en la vida de Dalí están transcurriendo enmarcados en la espectacularidad y el escándalo de siempre: un ex íntimo, el crítico Rafael Santos Torroella, pidió una investigación judicial sobre el incendio que dio origen a su internamiento.


   Torroella y otros allegados a Dalí que en los últimos años dejaron de ser recibidos por éste consideran muy raro el accidente. Recuerdan que cuatro ayudantes técnico-sanitarias se turnaban las 24 horas del día para vigilar al artista desde una habitación contigua a su dormitorio en Pubol. El accidente se originó en un cortocircuito del timbre utilizado por  Dalí para llamar a sus ayudantes, pero fue uno de sus íntimos, Robert Descharnes, quien se dio cuenta y lo salvó. Descharnes fue sometido a tratamiento pues resultó afectado por el incendio.


   La vida de Salvador Dalí se apaga mientras se reavivan sus caústicas definiciones sobre sí mismo: “El arte no sirve para nada, ¿por qué hago Arte? Pues porque me interesa lo específicamente inútil”. “Soy necesario y no únicamente por lo que hago, sino porque he tenido el don de divertir a la gente de mi época, cosa muy difícil. El payaso corriente, el de circo, hace reír un cuarto de hora como máximo, pero yo he divertido a mis contemporáneos durante varias generaciones y los seguirá divirtiendo”.


   “Si me comparo a los Zurbarán, a los Velázquez, a los Messonier, no valgo nada. Pero en relación a los pintores actuales, ya lo creo que soy no solo el mejor, sino el único.. Soy teatral… perverso, pulimorfo, rezagado y anarquizantes,… blanco, débil y repulsivo”. “Soy católico,  apostólico, romano y monárquico. Me gustaría ir al cielo”. Así expresó su voluntad final este hombre que dijo que lo único que le interesó en la vida fue “llegar” y que confesó que lo que más le importaba era el oro, “que es la fuerza espiritual de los místicos”, ya que el oro es revolución”. (IPS Madrid, 4-9-1988).