1.- LA UTOPIA DE BOLÍVAR

 El anhelo de formar una Comunidad Iberoamericana de Naciones se remonta, en el tiempo, a las guerras por la independencia libradas en los nacientes estados latinoamericanos a comienzos del siglo XIX frente a España y a Portugal. Una propuesta formulada por el Libertador Bolívar para actuar conjuntamente, cayó en el vacío. "La política que se adaptó con las repúblicas americanas fue la de la negociación bilateral -dice el experto español Celestino del Arenal-, descartándose la posibilidad de realizar una declaración general de independencia... Como consecuencia de ello, se perdió la oportunidad de recuperar el disfrute de un sentimiento de unidad, por encima de las diferencias, y de aprovecharlo en las relaciones mutuas de orden práctico".

 Bolívar mantuvo aquella ensoñación: inspirado en la unidad alcanzada por las anfictionías griegas en el Istmo de Corinto, convocó en 1826 el Congreso Anfictiónico en el Istmo de Panamá, a donde confluyeron algunos países, México el más entusiasta. Pero aquel sueño se diluyó con la disgregación de la Gran Colombia y con la irrupción de los individualismos, vino el marchitamiento de una posible confederación.

 Se necesitarían muchos años para que aquel ideal encontrara respuesta parcial en la Organización de Estados americanos (OEA); en la Unión Panamericana; en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC); en la Asociación Latinoamericana (ALADI); en la Comisión Económica para la América latina (CEPAL). Y en los distintos acuerdos subregionales como el MERCOSUR (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay); el Grupo Andino (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia); el Grupo de los Tres (México, Venezuela y Colombia); la Integración Centroamericana (Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá); y el Tratado de Libre Comercio, (TLC o NAFTA), (Estados Unidos, Canadá y México).

 Y ante el marchitamiento de la OEA, surgían el Grupo de Contadora que buscaba la paz en América Central, (México, Venezuela, Colombia y Panamá), ampliado primero al Grupo de los Ocho (México, Venezuela, Colombia, Panamá, Brasil, Argentina, Perú y Uruguay), y ampliando más tarde al Grupo de los Doce o Grupo de Río (México, Venezuela, Colombia, Panamá, Brasil, Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Chile y Paraguay).

 Y, siempre, la antigua utopía que el nicaragüense Rubén Darío, expresara así:

  ...Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos,
  formen todos un solo haz de energía ecuménica...

 El escritor venezolano Mariano Picón Salas diría: "La integración es la lengua". Y el filósofo mexicano, Leopoldo Zea, formularía la ensoñación bolivariana de la siguiente manera:

 "Un nuevo empeño prometeico deberá impulsar a nuestros pueblos para hacer suyo el fuego de la libertad. Un empeño que alcanzará mayores posibilidades si se empieza por buscar relaciones, los mismo entre pueblos que entre hombres, que no sigan ya descansado en la situación vertical de dependencia. Frente a cualquier forma de relación de dependencia, oponer la relación horizontal de solidaridad. La solidaridad como la más eficaz forma de integración de la libertad. Solidaridad, como la imaginaba también El Libertador".

III.- LA LLAMA ENCENDIDA

 En enero de 1990 los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, visitaron a México. Allí presentaron al presidente Carlos Salinas de Gortari, la idea de realizar una Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de gobierno en 1991 en México y en 1992 en España. El Presidente Salinas aceptó. fue la luciérnaga de una inspiración sublime: había nacido la institución de la Conferencia Anual de mandatarios, que fue anunciada por el propio Salinas el 11 de octubre de 1990 en Caracas en la reunión del Grupo de Río. De inmediato, Brasil anunció que sería sede de la tercera Cumbre. Y todos los demás miembros del Grupo de Río allí reunidos, suscribieron una declaración en la cual manifestaron la decisión de participar en las cumbres. La iluminación del destino común reencontrado, esparcía el resplandor por el continente: 500 años después de la firma del Tratado de Tordesillas, tornaban a reagruparse los escindidos de entonces. Y los signatarios de Tordesillas, España y Portugal, se sabían de pleno derecho como miembros de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, que irrumpía.

 España envió entonces cuatro delegados para establecer el compromiso inicial. Fueron: Luis Yáñez-Barnuevo, Secretario de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica; Roberto Dorado, jefe del gabinete del presidente Felipe González; Inocencio Arias, Subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores; y Yago Pico de Coaña, director general para Iberoamérica.

 La primera Cumbre se reunió en Guadalajara, estado de Jalisco, México, entre el 18 y 19 de junio de 1991. Allí se probó el acta fundacional, con una serie de declaraciones que hicieron exclamar a Federico Mayor Zaragoza, director de la Unesco, que fue entonces cuando se encendió la llama. Se había cumplido el primer avance real en el itinerario de la concertación entre todos los países de habla castellana y portuguesa. Y se creaba un foro permanente, la Conferencia anual de Jefes de Estado y de Gobierno, para reflexionar sobre el destino de la comunidad Iberoamericana de Naciones.

IV.- LA INSTITUCIONALIZACION

 Los principios declarativos primordiales del acta fundacional de Guadalajara, son textualmente, los que siguen:

* Primero. La Comunidad.-

 "Representamos un vasto conjunto de naciones que comparten raíces y el rico patrimonio de una cultura fundada en la suma de pueblos, credos y sangres diversos. A quinientos años de distancia de nuestro primer encuentro, y como uno de los grandes espacios que configuran el mundo de nuestros días, estamos decididos a proyectar hace el tercer milenio la fuerza de nuestra comunidad".

* Segundo.- las bases.

 "Nuestra comunidad se asienta en la democracia, el respeto a los derechos humano y a las libertades fundamentales. En este marco, se afirman los principios de soberanía y de no intervención y se reconoce el derecho de cada pueblo a construir libremente en la paz, estabilidad y justicia, su sistema político y sus instituciones".

* Tercero.- Los pueblos indígenas

 Reconocemos "la inmensa contribución realizada por los pueblos indígenas al desarrollo y pluralidad de nuestras sociedades". Y reiteramos "el compromiso con su bienestar económico y social, así como la obligación de respetar sus derechos y su identidad cultural".

* Cuarto.- Concertación y solidaridad.

 "Nos proponemos concertar la voluntad política de nuestros gobiernos para propiciar las soluciones de afinidades históricas y culturales que nos enlazan, en un instrumento de unidad y desarrollo basado en el diálogo, la cooperación y la solidaridad... Aspiramos por ellos a convertirnos en un interlocutor pleno en el escenario mundial. A partir de nuestras coincidencias, hemos decidido emprende iniciativas para superar los desafíos que enfrentamos y unir nuestras voluntades ante las más apremiantes cuestiones globales".

* Quinto.- Contra la pobreza

 "Ante la pobreza, la guerra, la intolerancia, el hambre, la enfermedad, la degradación del medio ambiente y la ignorancia, proponemos una nueva cultura de cooperación internacional como única vía para un mundo justo y estable".

* Sexto.- Desarrollo económico y social.

 Creación de un Fondo Iberoamericano para el desarrollo de los pueblos indígenas. Impulsar las soluciones contra el deterioro ambiental. Fortalecer el sistema multilateral de comercio, con mayor comunicación y cooperación entre los diversos esquemas de integración y cooperación.

* Séptimo.- Educación y cultura.

 Promover un mercado común del conocimiento como un espacio para el saber, las artes y la cultura, liberalizando los intercambios de materiales culturales y educativos, facilitando el intercambio y la provisión de equipamiento y creando incentivos para la transmisión de conocimientos.

* Octavo.- La institucionalización

 "Para alcanzar los objetivos antes mencionados hemos decidido establecer un diálogo al más alto nivel entre los países de iberoamérica. Los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en guadalajara, México, hemos decidido constituir la Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de gobierno con la participación de los Estados soberanos de América y Europa de lengua española y portuguesa".

V.- LA FIGURA JURÍDICA

 La Comunidad Iberoamericana de Naciones es la voluntad política que se expresa en una formación jurídica sui generis: es decir, es una comunidad histórica materializada en la organización internacional. Por lo mismo, la comunidad ostenta una personalidad de jure y goza de una cierta autonomía frente a sus propios integrantes, cuando se presenta en el escenario internacional, no solo en las Cumbres anuales sino con respecto a decisiones tomadas concertadamente, acciones de cooperación multilateral para incluir en decisiones globales o puntuales en el escenario iberoamericano o para llevar su vocería ante otras comunidades y organismos de alcance mundial.

 La Conferencia anual que expresa a la Comunidad Iberoamericana de Naciones, tiene una secretaría pro tempore, tripartita, formada por el país sede de la cumbre, el país sede de la anterior y el país de la posterior.

VI.- FATIGA EN LA CIMA

 Pues bien, la llama encendida en Guadalajara se ha mantenido incandescente. Así, la cumbre de Madrid en 1992 pasó de la teoría a la práctica, para desarrollar programas concretos de cooperación y mecanismos operativos que los impulsen, por ejemplo la creación del fondo de Promoción de las Comunidades Indígenas.

 Sin embargo, en la cumbre de Salvador, Bahía, en el Brasil, pareció percibirse cierto marchitamiento de la metodología anterior y un cierto distanciamiento entre los Jefes de Estado y de gobierno, y la realidad, Algunos observadores advirtieron un abundamiento de parafernalia sobre seguridad y excesos en los rigores del protocolo. Se llegó a hablar, entonces, de las posibilidades de establecer pausas más amplias, de dos y hasta tres años, entre las Conferencias siguientes, para preservarlas de la rutina y de la tentación de crear monstruos burocráticos.

 Un reciente encuentro de ex ministros iberoamericanos de relaciones exteriores y de funcionarios de alto nivel de la región y de España y Portugal, ha sugerido la creación de una red de informática que tendría sede en la Casa de América en Madrid y terminales en las cancillerías de todos los países miembros de la comunidad, como apoyo a la Secretaría pro-témpore. El gobierno de España parecería dispuesto a aceptar esta propuesta. Y a sugerencia de varios foros previos a la Cuarta cumbre, España estudia la creación de una Agencia coordinadora de la cooperación con los países de la Comunidad Iberoamericana.

VII.- APOYOS Y SEGUIMIENTO

 En la Cumbre de Madrid se produjo un hecho singular: la solicitud de apoyo por parte de los Jefes de estado y de gobierno, a entidades y personas. En respuesta, comenzaron a suscitarse conferencias complementarias de carácter específico, que buscaban llevar a las cumbres recomendaciones concretas sobre problemas que afectan a las gentes en el ámbito de la comunidad Iberoamericana de Naciones.

 Enrique Iglesias, presidente del BID, decía en la cumbre de Pensamiento Iberoamericano convocada por la Unesco en la Ciudad de antigua, Guatemala, previa a la conferencia de Madrid, estas palabras:

 "No es común que los jefes de Estado quieran pedirle a la gente de pensamiento que les proporcionen reflexiones para, sobre ellas, poder hacer las propias. Los problemas del mundo no se arreglan con fórmulas matemáticas y, menos aún, con remedios uniformes. Nuestras raíces culturales nos hacen diferentes aún si compartimos valores universales que identifican a todos los habitantes del planeta".

 De acuerdo con tal solicitud se han realizado reuniones de ministros de la región, entre otros temas, sobre salud, sobre educación, sobre seguridad social, algunas de ellas organizadas directamente por entidades internacionales como Unesco, Cepal, PNUD, la OEA; y por los gobiernos y por el país sede de la IV Cumbre, Colombia.

 En todo caso, cada vez se advierte con mayor certidumbre, que las cumbres Iberoamericanas -como lo dijo el exministro Rodrigo Lloreda, presidente de la Asociación de diarios de Colombia, en Madrid, en la Casa de América, "constituyen un importante patrimonio diplomático que afianza nuestra personalidad internacional y crea un espacio político de gran importancia para la articulación de un proceso integracionista que une a España y Portugal con los países americanos"-.

 Por su parte, en la II cumbre de Pensamiento Iberoamericano organizada en Cartagena de Indias por Unesco y el gobierno de colombia en abril de 1994, el excanciller uruguayo y actual embajador en París, profesor Héctor Gross Esquiel, dijo:

 "La integración es una idea que puede cubrir diferentes ámbitos, además de los económicos. Lo que sí cabe enfatizar es que toda integración económica se apoyo y fundamenta en un proyecto político. En otros términos, avanzar hace la integración involucra necesariamente un objetivo político. Esto, teniendo en cuenta, además, que los procesos de integración actualmente existentes, tienen como fundamente una ideología y una institucionalidad política común".

 Y en una reunión de expertos, en mayo de 1994, en la Fundación Santillana para Iberoamérica en Bogotá, presidida por el profesor Ricardo Díez Hochleitner, presidente del Club de roma, se insinuó a los jefes de Estado y de Gobierno, "tomar las decisiones que permitan aprovechar al máximo las reformas y planes educativos adaptados con la participación de todos los sectores implicados en sus respectivos pueblos, garantizando la continuidad de tales planes y reformas... El aprendizaje y la educación técnica, deberán plantear en estrecha relación con las políticas laborases y económicas de futuro para que ocupen un lugar prioritario en la política económica y social en nuestros respectivos países iberoamericanos". Y concluía: "Sin el decidido liderazgo de los propios Jefes de Estado y de Gobierno en el mejoramiento sustancial de la educación, Iberoamérica no puede participar a plenitud en los circuitos científicos y tecnológicos mundiales y, por lo tanto, no puede competir en igualdad de condiciones en los mercados internacionales con un decidido espíritu de cooperación y solidaridad".

IX.- LA CUMBRE DE CARTAGENA

 Se llega así a la IV Cumbre, con una agenda acordada por consenso, en la que predominan los temas económicos, tales como la inversión social, la inversión productiva y el empleo en la región; los convenios de integración existentes y la convergencia de bloques; la  consolidación de los cambio económicos y sociales y la integración cultural de américa Latina internamente y de la región con la Unión Europea y con otros bloques; la competitividad y el impacto social.

 Se harán, al mismo tiempo, recomendaciones sobre la globalización de capital de 60.000 a 100.000 millones de dólares, a fin de abordar vigorosamente la reforma social. "La gran deuda social de América Latina se mantiene, decía el Presidente Iglesias, y preciso es que no nos engañemos, el más grave problema pendiente en nuestra región".  Y agregaba que en reciente estudio del banco Mundial, se llega a la conclusión de que en América Latina y el Caribe se deben invertir mil millones de dólares por semana, solo para salvar las necesidades de inversión en infraestructura económica y social.

  "¿Cuánta pobreza soporta la libertad?". La pregunta la formuló desde 1988 el Grupo de Río. Y el economista chileno Manfred Max-Neef se hacía esta otra: "¿Y cuánto es suficiente en los índices de desarrollo?".

 El BID reconoce que en 1992-1993 se produjeron 125 mil millones de dólares de nuevos ingresos a la región latinoamericana y caribeña, en contraste con el deterioro del 40% producido en los diez últimos años como consecuencia de la baja en los artículos de exportación, lo que significaba un superávit de 60.000 millones en los ingresos, un 30% de los cuales podía ser de origen del narcotráfico; el 70% restante, inversiones directas sanas.

 Todo ello, es un signo alentador: quiere decir que ha regresado la confianza de los inversionistas externos, en razón del recobro del estado de derecho en los países de tierra firme latinoamericana.

XI.- LA CUMBRE DE LA FLORIDA

 En varios foros preparatorios de la IV Cumbre, se ha hecho referencia a la Cumbre de América Latina y el Caribe convocada por el presidente Clinton para el mes de diciembre de 1994 en la Florida, Estados Unidos, y que es secuencia de la "Iniciativa para las Américas", del Presidente Bush. El hecho ha sido celebrado en general por los analistas como algo positivo, sin importar que puede existir una cierta inspiración de respuesta a las Cumbres Iberoamericanas.

 Se recuerda que la última vez en que los Estados Unidos invitaron a los países iberoamericanos y del Caribe a una Cumbre como la de diciembre de 1994, fue cuando el presidente Kennedy congregó en torno a su invitación a todos los países de la región y de la cuenca del Caribe, en una asamblea de la cual salió la alianza para el Progreso. Fue provechoso el itinerario recorrido con la Alianza las experiencias contabilizadas entonces arrojan un saldo positivo para la región.

 Es de advertir, por otra parte, que no existen normas contenidas en instrumentos internacionales que determinen la convergencia de los procesos de integración existentes o en marcha.

 Además, existe la imposibilidad de que los países latinoamericanos se vinculen de pleno derecho a la Unión Europea, porque lo prohibe el Tratado de Maastrich. Tampoco España y Portugal se pueden incorporar al Tratado de Montevideo de 1981 (ALADI), porque en él hay similares inhibiciones. Pero existen disposiciones normativas que posibilitan la suscripción de convenios directos, como los existentes entre la Unión Europea y Argentina (1990), Chile (1990), México (1991), Paraguay (1992), Brasil (1992), América Central (1993) y el Grupo Andino (1993).

 Todos lo cual es tema para el debate entre los Jefes de Estado y del gobierno en la IV Cumbre de Cartagena. Como puede serios, también, la agenda de la Cumbre convocada por el Presidente Clinton.

XII.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA CUMBRE

 Quedan todavía interrogantes por responder ¿Dónde está el pueblo, dónde los grandes contingentes de gobernados frente a la iluminación de los gobernantes? ¿Es partícipe la comunidad popular iberoamericana del entusiasmo que rige estos pasos de sus dirigentes?

 Son los medios de comunicación los que ambientan y transmiten la buena nueva, a fin de que las vastas muchedumbres de esperanzados por despojados, perciban que en la integración que las Cumbres conllevan, existen los gérmenes de su incorporación protagónica a los procesos de desarrollo.

 Una representación en profundo de las deliberaciones; el análisis riguroso de los diálogos bilaterales; la penetración en los matices de las reuniones plenarias y de los encuentros amistosos., harán de la presencia de la prensa la pedagogía de un curso intensivo para los pueblos iberoamericanos.

 Sabemos que los medios de comunicación entienden el protagonismo trascendental que los espera. (Madrid, 1994)

La XIX Cumbre Iberoamericana celebrada en la ciudad portuguesa de Estoril el 29 y 30 de diciembre, dejó como principal resultado la debilidad de la misma, algo que hubiera parecido imposible dos o tres años atrás. Pero las crisis políticas en América Latina y la influencia de la crisis global sobre la región han impactado con dureza.


A ello se debe sumar la falta de acuerdos concretos y financiables para promover la cooperación entre los 23 países representados en estas reuniones, 19 de América Latina y el Caribe y tres de la Península Ibérica.
De esos 23 se hizo notar la ausencia de una decena de sus Mandatarios, algo inusual en los 19 años que llevan realizándose estas conferencias. Los ausentes y reemplazados por sus Cancilleres fueron los de Bolivia, Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela, a quienes se sumó el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se retiró a las pocas horas de llegar a Estoril, manifiestamente molesto por lo que allí estaba ocurriendo.
Su principal molestia, que la hizo saber ante la prensa de manera clara y directa, fue la indecisión de los reunidos para manifestarse con claridad contra el golpe de estado en Honduras, sin por ello dejar de reconocer el nuevo gobierno.
La debilidad en el campo financiero no habría provocado grandes problemas, ya que nadie ignora hoy en día los efectos de la crisis sobre la cooperación para el desarrollo, así como para impedir grandes avances en la liberación del comercio internacional, algo que los países latinoamericanos vienen reclamando en cada Cumbre, sin mayores resultados concretos.
Pero el tema de Honduras y el desafecto evidenciado por los gobiernos de varios países sí que es un problema serio, al que no se puede mirar como si no existiera. Con excepción del presidente uruguayo Tabaré Vázquez, quien no pudo asistir porque tenía encima las elecciones en su país, los demás no dieron ni pudieron dar explicaciones para justificar su ausencia, ya que para una reunión preparada con un año de antelación no pueden existir temas de agenda.
La cuestión radica, en definitiva, en la falta de voluntad política. Eso es lo que abre incógnitas sobre el futuro de las Cumbres. La principal responsabilidad cae ahora sobre el gobierno de la Argentina, país donde está convocada la próxima reunión, ya que la Secretaría General Iberoamericana no tiene fuerzas para enfrentar el problema.
Si se llegase a la Vigésima Cumbre sin haber impulsado proyectos de cooperación efectivos y sin intervenciones concretas de carácter político para impulsar la integración en un marco de democracia y libertad, el futuro de la Comunidad Iberoamericana de Naciones se presentará en tinieblas, sin caminos para andar. (2 de enero 2009)


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