VIÑA DEL MAR, 11 nov.  Los mandatarios iberoamericanos reunidos hoy en la ciudad chilena de Viña del Mar, coinciden en que la democracia es una, pero en la práctica aceptan varias formas de aplicarla.

En la declaración final firmada este lunes y en los discursos de la mayoría de los jefes de estado y de gobierno de los 21 países, se destaca a la democracia como la mejor forma de gobierno.

Sin embargo, los regímenes de los países difieren y la misma elaboración de la declaración final, que sufrió interesantes modificaciones desde su borrador inicial, redactado en abril, ilustra la existencia de diversas maneras de entender y aplicar la democracia.

En la cumbre están representados una monarquía, una república con sistema parlamentario, un país comunista y una mayoría de regímenes presidencialistas, algunos de ellos con estados federales y otros centralistas.

La monarquía parlamentaria española fue aprobada por referendum en 1978 y establece que en la línea de sucesión tendrá prioridad el hijo varón del Rey, aunque sea menor que sus hermanas.

Es una situación que ha motivado críticas en organizaciones ciudadanas por entender que viola la regla democrática de la igualdad de género, además de coronar a un jefe de Estado sin el requisito democrático de la elección por los ciudadanos.

En Cuba rige un sistema de partido único, el Comunista. En Portugal el gobierno, que encabeza un Primer Ministro, es designado por el Parlamento, siendo restringidas las funciones del Presidente a la representación del Estado, de una manera similar a la del Rey en España.

En los demás países hay una variada gama de aplicación de la democracia con dos polos: Chile, en el que rige una Constitución y un jefe del Ejército, Augusto Pinochet, heredados de la dictadura (1973-90), y Costa Rica, una nación célebre por su tradición democrática y el respeto de los derechos fundamentales de las personas.

Esa variedad se reflejó en la elaboración del documento final de la Cumbre, la Declaración de Viña del Mar.

En el primero de los cinco borradores, se proponía a los mandatarios que reafirmaran su compromiso con la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales.

En la Declaración el compromiso se refiere a la democracia, el estado de derecho y el pluralismo político, el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

Además, se agregó el imperio del derecho internacional ''y en especial, los principios de soberanía, de no intervención y de igualdad jurídica de los Estados, así como el derecho de cada pueblo a construir libremente, en paz, estabilidad y justicia, su sistema político y sus instituciones''.

También se destaca que la consolidación de la democracia es tarea permanente de cada pueblo ''de acuerdo con su tradición política''. Así, la tradición es invocada para justificar las diversas formas de aplicar la democracia, de manera que todos los mandatarios puedan firmar la Declaración.

Más adelante se agregó un párrafo en el que se establecen las condiciones para la cooperación política entre las naciones, que ''se fundamenta en el respeto irrestricto a la soberanía, la integridad territorial, la autodeterminación y la independencia de cada país''.

La cooperación, suscriben los mandatarios, ''exige que las tradiciones nacionales arraigadas en cada una de nuestras sociedades sean respetadas, y que se posibilite la elección de los medios, los instrumentos y los mecanismos que cada Nación considere más idóneos''.

Por último, en lo que se refiere a democracia y gobernabilidad, la declaración destaca que ningún ciudadano puede verse afectado en sus derechos fundamentales en nombre de una visión dogmática acerca de la sociedad.

Asimismo, reivindica que ''las agrupaciones y los partidos políticos (en plural) tienen un papel esencial en el desarrollo democrático'' y destaca que son indispensables programas que desarrollen el carácter de derecho público de los partidos.

Fuera de las reuniones formales, se produjeron hechos que muestran los criterios diferentes. Las delegaciones de España y Cuba se enfrentaron en un incidente diplomático, por entender los españoles que la defensa del sistema de partido único por Cuba es contradictoria con la firma de la Declaración.

Argentina, según fuentes diplomáticas de ese país, no logró que prosperase la inclusión de un párrafo en el que se estableciera que la democracia pluralista fuese un requisito indispensable para participar en la Cumbre.

El presidente cubano, Fidel Castro, en un acto organizado por el Partido Socialista de Chile, respondió públicamente a las críticas, también públicas, que recibió desde diversos sectores.

El líder cubano dijo no estar en el poder por ambición y ante el interrogante de porque está en la presidencia tanto tiempo, argumentó: ''¿Qué culpa tengo yo? Primero, un gran fracaso de la CIA, que trató de matarme no sé cuantas veces. Y no es que yo esté. ¡Es la revolución y el pueblo los que me tienen ahí!''.

Las críticas al sistema de partido único, afirmó, se deben a campañas de comunicación que no informan sobre las elecciones y la democracia que imperan en su país.

Según la delegación cubana, en su país existe democracia, los candidatos a las elecciones son elegidos en asambleas populares y los diputados para llegar a la Asamblea Popular (parlamento) deben obtener al menos el 50 por ciento de los votos.

Lo más importante, expresó Castro, es que en su país, en las tres décadas en que él lo preside, ''no hubo un desaparecido ni escuadrones de la muerte. No ha habido ni un asesinato político ni un caso de torturas. Nuestra conciencia está limpia''.

Y eso lo dijo en Chile, donde todavía está al frente del Ejército el general Pinochet, bajo cuya dictadura se secuestró, torturó y mató a personas, hubo desaparecidos y las víctimas se contaron por millares. (IPS-Santiago de Chile)

En la edición de este artículo se señaló que fui el único entre más de 2.000 periodistas que entré al Hemiciclo del Senado español y permanecí allí durante todas las sesiones que, a puertas cerradas, celebraron los Jefes de Estado y de Gobierno en la Segunda Conferencia Iberoamericana de Mandatarios, en Madrid, el 23 y 24 de julio. Desde esa atalaya excepcional pude apreciar el carácter de las relaciones de los mandatarios en la intimidad de su reunión, impresión que transmití a los lectores del mexicano diario Excelsior a través de anécdotas y de un análisis de los debates.

La Segunda Conferencia Iberoamericana de Mandatarios consolidó algo que nació un año antes en Guadalajara, México: las relaciones personales entre los jefes de estado y de gobierno y q7ue, según reconoció el canciller español, Javier Solana, se convierten en una importante palanca para resolver problemas antes, durante y después de ese tipo de reuniones.

La informalidad de los mandatarios y las anécdotas con que acompañaron sus intervenciones, ayudaron a quebrar la seriedad establecida por el obligado protocolo, difícil de eludir en los actos públicos. Ese protocolo, aunque también vigente en las sesiones a puertas cerradas, no impidió que desde el rey Juan Carlos hasta el presidente de Cuba, Fidel Castro, conversaran animadamente e intercambiaran bromas y, en muchos de los casos, cambiaran el "usted" por el "tú".

Esa distensión dio origen a lo que Castro calificó como "ambiente fabuloso" de la Cumbre y se mantuvo a lo largo de todas las sesiones realizadas a puertas cerradas, en las que sólo participaron los jefes de estado y de gobierno, diez delegados por cada país, doce invitados especiales y personal técnico. El respeto mutuo y la cordialidad entre todos los mandatarios fue la nota dominante y si bien se expusieron posiciones divergentes en algunos puntos, hubo acuerdo en lo esencial y se estuvo lejos de presentar un clima de enfrentamiento.

En el Salón de Plenos del Senado español, los 19 mandatarios se sentaron alrededor de una mesa redonda y apenas se levantaron en los breves intermedios. Sin embargo, sus ministros y otros colaboradores (podían estar en la sala hasta diez por país, lo cuáles podían cambiar pero sin superar en ningún momento esa cifra), se movían constantemente, entrando y saliendo del recinto, acercándoles documentos o haciéndoles consultas, en base a las cuáles, en salas próximas, se iba redactando la declaración final.

Pero no todo fueron debates e intervenciones, tanto a la mañana como a media tarde se observaron breves intermedios, en el transcurso de los cuales los Jefes de Estado y de Gobierno pudieron disfrutar de un ligero refrigerio que consistió en jugos de naranja, café y pasteles, en tanto en otras sala, sus asesores y los doce invitados especiales compartían otro refrigerio similar.

Estos breves intermedios fueron bien utilizados por los mandatarios, quienes los aprov3echaron para realizar reuniones bi y tripartitas, totalmente informales, en las que se acordaron temas importantes. En una de ellas, por ejemplo, el presidente Jorge Serrano, de Guatemala, habló con el Director General de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza y obtuvo su apoyo para una reunión de "talentos" que se realizará en su país en abril de 1993. Y el mismo Mayor Zaragoza comprometió al Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari para que participe, en marzo de 1993, en otra organizada por la Unesco en la India.

Mayor Zaragoza se acercó al presidente mexicano cuando éste se encontraba acompañado por el canciller, Fernando Solanas y por el portavoz, José Carreño y le pidió que se estudie la posibilidad de participar en la reunión de la Unesco. Tras un breve diálogo, el mandatario mexicano asintió y comprometió su asistencia.

Unos mandatarios participaron más que otros. El Rey se limitó a abrir y cerrar las sesiones, aunque en los intermedios dialogó con todos. Salinas de Gortari, el argentino Carlos Menem, el uruguayo Luis Alberto Lacalle, Castro, Serrano, el presidente del Brasil, Fernando Collor de Mello y el boliviano Jaime Paz Zamora, fueron los que más ve ces y con mayor extensión intervinieron, mientras que Violeta Chamorro, la presidenta de Nicaragua, fue la única que leyó su discurso pues los demás improvisaron.

Además, los intermedios fueron utilizados por los fotógrafos de la Casa Real, quienes accedieron al recinto a pedido de los delegados pues deseaban fotografiarse con sus presidentes. Castro batió el record: integrantes de casi todas las delegaciones hicieron fila para fotografiarse a su lado, a lo que el presidente cubano se prestó, aunque con más dedicación cuando se trataba de delegadas.

González fumó dos o tres puros, algo que desde hace cuatro o cinco años nunca hace en público y Castro, contrariamente a lo esperado, no fumó. Cada mandatario se expresó en su idioma y aunque había traducción simultánea español/portugués, sólo Castro y Serrano utilizaron los auriculares para escuchar los discursos traducidos. El Rey, Felipe González, el ministro español de Asuntos Exteriores, Javier Sola y el jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, intercambiaron impresiones continuamente, hablándose al oído. También se consultaron entre ellos los presidentes del Mercosur, con excepciones de Rodríguez, quién se mostró algo retraído, aunque no tanto como el panameño Jorge Endara, que parecía "sapo de otro pozo" pues no intervino, no tomó notas y prácticamente no conversó con ninguno de los otros mandatarios, ni siquiera en los intermedios. Daba la impresión de que se mantenía aislado del mundo.

En cambio, contra todas las previsiones que auguraban un aislamiento de Castro, el azar determinó que al sortearse los sitios en que deberían sentarse alrededor de la mesa de reuniones, le tocase pasar las dos sesiones de la mañana del viernes 24, sentado codo a codo, con Menem de un lado y con Violeta Chamorro, del otro. En las sesiones de la tarde, sus compañeros de mesa fueron el español Felipe González y el hondureño Rafael Callejas.

Respecto de los temas que los reunió en Madrid, al tratarse la cuestión educativa Menem se refirió a la reforma del estado y dijo que ésta es un pre-requisito esencial para lograr la reforma de la educación y evitar volver "por el túnel de los tiempos". Para ilustrar su planteo, recordó que en su juventud, cuando los padres entregaban la llave de la casa a sus hijos, les indicaban a qué hora debían regresar, hora que por lo general se establecía entre las once y las doce de la noche. "Ahora esto ha cambiado, pues a esa hora es cuando salen y casi ningún padre les marca una hora de regreso", señaló el presidente argentino entre las risas de los demás mandatarios y miembros de las delegaciones.

Momentos más tarde, Felipe González retomó el tema y refiriéndose a unas frases de Carlos Menem en las que éste afirmaba que la fijación de los niños con la televisión se convertía en un problema dramático, relató que en su época de estudiante lo normal era estudiar y escuchar la radio al mismo tiempo. "Ahora, los estudiantes estudian y ven la TV simultáneamente. Es un signo del cambio de los tiempos", apostilló. Finalmente todos los mandatarios coincidieron en que la televisión educativa para ser efectiva debe ser realizada con un alto nivel de calidad, capaz de competir con cualquier otro programa de entretenimiento.

Ya en el terreno de la cooperación, el presidente del gobierno español ofreció 400 becas universitarias de posgrado y tres horas diarias de televisión educativa por el satélite español Hispasat, cuyas entradas en funcionamiento se prevé para principios de 1993. Posteriormente, Salinas de Gortari anunció que su país ofrecía otras tantas becas y Menem, ni corto ni perezoso, dijo que Argentina comenzaría a emitir por satélite un programa educativo "no de tres, sino de seis horas diarias y que comenzará a más tardar en dos meses", por lo que lo puso a disposición de los países que quisieran recibirlo.

Uno de los que mayores carcajadas provocó fue Joaquín Balaguer, de la República Dominicana, quien interrumpió al Rey cuando estaba por cerrar la segunda sesión matinal e invoco su ancianidad para pedir la palabra y decir: "Yo soy un hombre de bien, que nunca hablé bien de nadie". Esa confesión no pedida, dijo, "me sirve para que tomen en serio mi afirmación de que estoy aprendiendo mucho en la Cumbre". Una manera como cualquier otra de manifestar su complacencia por el buen clima reinante en la reunión.

Pero no todo fueron bromas, aunque es bien cierto que los presidentes buscaron coincidencias para obtener buenos resultados finales. Precisamente para lograr en la declaración final una mención expresa a la Ronda Uruguay del Gatt, se empeñaron conjuntamente Collor, Rodríguez, Menem y acalle. El presidente uruguayo planteó con claridad la cuestión: España y Portugal pertenecen a la Comunidad Europea y los demás países participantes a la región latinoamericana. Eso permite, "si hay voluntad política", que se logren coincidencias en el punto más importante de la actualidad, que es la finalización rápida y satisfactoria de la Ronda Uruguay del GATT.

Collor, el apoyar la moción de Lacalle, puso un ejemplo claro: "Cada vaca está subvencionada en la Comunidad Europea con dos mil dólares al año, una cantidad que es superior al ingreso per cápita del 85% de la población mundial". América Latina, añadió, no quiere nada más que un tratamiento recíproco y reclamó que se quiten los subsidios pues éstos, al ser excesivos, financian la ineficacia.

Felipe González contestó: "Apoyamos firmemente, con convicción, la propuesta sobre la Ronda Uruguay... a ver si conseguimos que no haya ninguna vaca con renta por cápita superior a la de ninguna persona en ningún lugar del mundo". No obstante, el gobernante español puntualizó que la reciente rebaja de aranceles en la CE hizo perder a esta región cinco puntos en el total del comercio mundial, y que perderá otros tres al ponerse en práctica próximamente una nueva rebaja, "pero esos puntos no beneficiaron a los países en desarrollo, sino a otros muy poderosos", dijo en una clara alusión a los Estados Unidos, Canadá y Japón.

Para sorpresa de muchos de los mandatarios presentes, Fidel Castro se declaró totalmente satisfecho con la Cumbre, en un discurso sobre el final que fue seguido con atención y duró 17 minutos, cuando estaba previsto que ninguno superara los cinco. "Reinó un clima fabuloso en esta Cumbre, de la que nos marchamos con entusiasmo y con mayor unidad", dijo Castro, después de apoyar la constitución de la Comunidad Iberoamericana y de expresar su inquietud por el futuro de América Latina, amenazada por la balcanización.

Castro no dejó pasar la oportunidad y precisó también que en la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, se abstuvo de hablar sobre el bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos, pero "aquí, por un deber insoslayable al hablar en una reunión de familia, tengo que plantearlo", subrayó.

Uno de los pocos momentos de cierta tensión se vivió cuando Carlos Salinas de Gortari propuso que en la declaración final se expresase la solidaridad con el presidente de Colombia, César Gaviria, quien suspendió a último momento su viaje debido a la fuga de la cárcel del narcotraficante Pablo Escobar. Salinas pidió que se manifestase por escrito una solidaridad y un apoyo expreso a Gaviria en su lucha contra el narcotráfico.

Menem lo apoyó de inmediato y propuso que se agregase la solidaridad con "el presidente Fujimori, pese a las diferencias que podamos tener" por estar enfrentándose al narcoterrorismo y "al amigo Carlos Andrés Pérez", envuelto en serios problemas sociales y políticos. Menem insistió con vehemencia en que no alcanzaba a comprender al parlamento venezolano por esa prohibición, a la que calificó de "falta de consideración para los demás mandatarios".

El tema pareció quedar cerrado ahí, pero al concluir su intervención Paz Zamora, pidió la palabra Jorge Serrano y opinó que el apoyo a Gaviria propuesto por Salinas de Gortari debería diferenciarse de los otros dos "porque Gaviria estuvo ausente por una razón mayor, no por no querer o por no tener autorización de su parlamento", aludiendo a las razones de las ausencias de Fujimori y Pérez. Finalmente González concilió con las posiciones y pidió que confiaran en que la redacción final recogería esas diferencias y que se destacaría, como propuso el presidente de México, el apoyo y la solidaridad a Gaviria.

Al generalizarse los planteos con intervenciones demasiado largas y poco concretas, en el tema de cooperación y desarrollo, González anunció que haría de "provocador" y ofreció datos concretos: hay un problema de estancamiento en el crecimiento de la economía de los países industrializados, el dinero es escaso y los sectores públicos están en quiebra, "incluso en Alemania".  Hay distorsiones tremendas, dijo y señaló como ejemplo que su gobierno está alquilando helicópteros rusos, con pilotos rusos, para apagar incendios forestales en España. "Y cuestan diez veces más b aratos que utilizar los propios, sí, como oyen, diez veces más baratos".

No obstante, se manifestó convencido de que América Latina es la región del mundo que está en mejores condiciones para dar el salto al desarrollo, aunque para ello no debe temer la competencia con otra regiones.

Claro que el clima de cordialidad no impidió que se lanzasen algunos dardos, como lo hizo Menem con Castro. Al intervenir después de éste y mirándolo dijo que la Cumbre era una demostración "de que con libertad todos podemos plantear lo que queremos, por lo que es necesario que defendamos en todas partes esa libertad".

Pero Castro también aprovechó la ocasión y dijo que había escuchado cosas interesantes que daban la impresión de que se vive en el mejor de los mundos: "Se habla de la baja de inflación, del aumento de las inversiones, del crecimiento económico, pero no de la pérdida de empleos ni de la pobreza creciente".

Finalmente el equipo de organización, coordinado por Luis Reverter, secretario general del gobierno español, logró que los horarios se cumplieran casi como estaba previsto, aunque debieron esforzarse para que los presidentes abandonasen o retornasen a las reuniones cada vez que hacían un cuarto intermedio. En esos desplazamientos 17 mandatarios se apresuraron a dar el brazo otros dos: a Violenta Chamorro, por mujer y a Balaguer, por anciano. Al final, todos abandonaron el edificio del Senado y abordaron el autobús que los que los llevó al Hotel Ritz, en el que fueron alejados. Solamente se movilizaron aparte el Rey, quien regresó a su residencia de la Zarzuela en automóvil, González, quien se dirigió al Centro de Prensa a informar a los periodistas sobre los resultados de la Cumbre y Menem, que fue a inaugurar un monumento a Eva Perón, en el parque del mismo nombre, al cumplirse ese día 40 años de la muerte de la segunda esposa del general Juan Domingo Perón. (Madrid, 23-8-1992)

"El americano del sur vive a sus anchas en su país nativo, satisface sus necesidades y pasiones a poca costa… montes de oro y plata, campos fértiles, llanuras pobladas de animales y ríos caudalosos con ricas pesquerías".
Simón Bolívar

Estamos asistiendo a una Cumbre que ha establecido como tema central de debate el de “Juventud y Desarrollo”, un tema fundamental e ineludible si de verdad se quiere asegurar el futuro de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Sólo encarando este análisis a fondo y centrándolo en el desarrollo económico, social y sostenible de nuestros países, se podrá asegurar un futuro pleno para los y las jóvenes de los países que componen esta Comunidad y, por ende, el de toda la sociedad Iberoamericana.

En esta XVIII Cumbre, los mandatarios analizarán las circunstancias actuales de estas jóvenes generaciones, estudiarán los documentos finales de las reuniones previas realizadas por los ministros y ministras de educación y cultura y de otros ámbitos gubernamentales; leerán informes de expertos y escucharán, especialmente, a los líderes de los organismos juveniles de Iberoamérica. Posteriormente, intercambiarán opiniones y consensuarán medidas concretas sobre la actualidad y el futuro de los 150 millones de jóvenes que viven en esta región, con el objetivo de que las acciones emanadas de sus decisiones se sumen al desarrollo que sustenta de forma individual cada unos de los gobiernos iberoamericanos y a la forma en que todos, en conjunto, sean de un lado u otro del Atlántico, puedan brindarse para apoyar mutuamente este objetivo.

Todos estos gobiernos tienen presente que enfrentan una crisis mundial originada en los Estados Unidos por causas gubernamentales, que va más allá del sector financiero y que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) durará al menos dos años. Una idea del papel estadounidense en el nacimiento de la crisis lo da el hecho de que, según se prevé, en 2009 su déficit presupuestario rondará los 300.000 millones de euros (450.000 millones de dólares aproximadamente), motivado por sus excesos en los presupuestos militares y en los gastos bélicos. Además, no hay que olvidar que el déficit lo financia acudiendo con sus bonos a los mercados internacionales, “contagiando” a los demás países, incrementando así los graves problemas económicos. Aunque no con montos que se puedan considerar como base de la crisis, porque son bastante menores, también hay países iberoamericanos que invierten grandes sumas en armamentos, achicando los presupuestos dedicados a sanidad, educación y puesta en marcha de otros proyectos fundamentales para la reinserción social de jóvenes. Esas inversiones deberían ser revisadas si se desean establecer nuevos parámetros para el futuro de sus sociedades. Es en este marco de crisis y replanteamiento de la globalización que los gobiernos de la Comunidad Iberoamericana deberán adoptar decisiones que privilegien el desarrollo económico y social de sus países impulsando, al mismo tiempo, medidas específicas de educación e inserción laboral para los y las jóvenes con el objetivo de asegurar que en un futuro próximo estén en condiciones de llevar a buen término la barca de la Comunidad Iberoamericana.

Y esto sólo se conseguirá si todos los gobiernos actúan de forma unánime, con decisión, empuje y cooperación, tres acciones básicas de los objetivos invocados por los gobernantes al crear la Comunidad Iberoamericana de Naciones: Unir los países de habla hispana y portuguesa de una y otra orilla del Atlántico para hacer posible un futuro más pleno y socialmente justo para todos sus habitantes.

Sobre la interacción íbero-latinoamericana hay antecedentes más que suficientes que muestran la fusión social de sus poblaciones. Un capítulo que todos recordamos es la acaecida en el siglo XX cuando cientos de miles de europeos emigraron hacia América, en especial a la Argentina, Uruguay, Venezuela y México, insertándose en sus sociedades y colaborando con sus esfuerzos a construir las naciones que los albergaron. Ahora, a raíz de la crisis económica que afecta a Latinoamérica, se produce el efecto contrario y miles de hombres y mujeres de esta región han emigrado hacia Europa, en especial a España y Portugal, buscando ese futuro que su país les retacea.

Varias veces en la historia se hicieron comparaciones de orilla a orilla a través de ese vasto océano que nos une desde hace más de quinientos años. Particular ruido hizo la comparación que se registró a principios del siglo XX, cuando la Argentina era uno de los países más desarrollados del mundo, en tanto que la Península Ibérica se mantenía muy por detrás. Hoy en día es al revés, ya que atrae la vista el gran desarrollo experimentado por España y Portugal desde que estos países se incorporaron a la Unión Europea, un desarrollo que en tres décadas puso a sus juventudes entre las que mejor atención reciben, mejor realidad disfrutan y mejores expectativas despiertan en todo el mundo. Aunque ese progreso aún no alcance a todos, dado que hay sectores de esa juventud que siguen enfrentando graves problemas, entre otros la desocupación.

Por el contrario, en América Latina y el Caribe nos encontramos con que, tratándose de una de las regiones con mayor riqueza natural y humana del planeta, está gravemente afectada por el subdesarrollo de tal manera que sus poblaciones apenas perciben sus beneficios. Hecho destacado ya en 1815 por el Libertador Simón Bolívar.

Hoy en día la vigencia de una constitución y de la democracia en España no solamente ha sido la base del desarrollo económico y social, sino también del reacercamiento entre este país y América Latina y el Caribe.

A la vista de lo logrado por España y Portugal tras entrar en la Unión Europea, lo que llama la atención del otro lado es que ninguno de los intentos de unidad regional o subregional ha logrado prosperar en América Latina. Un ejemplo claro es el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), creado en 1985 en Foz de Iguazú, en el que no solamente se avanza con una lentitud impresionante a la hora de abrir las fronteras entre sus países miembros, sino que también se mantiene desde hace años pendiente la resolución para que se incorpore Venezuela como miembro pleno y a sus miembros asociados no les cambia prácticamente en nada el haber sido reconocidos como tales, tanto desde el punto de vista económico como del político y social. No hablemos ya de otros emprendimientos como UNASUR, la Unidad de América del Sur, que no pasan de las declaraciones, al menos todavía.

Las riquezas naturales para el desarrollo de América Latina y el Caribe no han variado demasiado desde que lo mencionara Bolívar en 1815, salvo para ampliar esa visión, ya que ahora se sabe que no hay entre los minerales solo oro y plata, sino también petróleo y, entre otras cosas, que la riqueza pesquera no solo surge de los ríos caudalosos sino que se le suman superándola ampliamente las de las costas marítimas, que en el siglo XIX no se tenían en cuenta.

Y algo mucho más importante que todo eso: la riqueza humana, ese monumental mestizaje que ha mezclado etnias y culturas de todo el mundo enriqueciendo la cultura de la población. Una de las tantas muestras de ese enriquecimiento está en la producción artística, científica y cultural y en la constante emigración de cerebros que, formados en sus países son reclamados por las potencias del Norte, que se benefician de ellos aunque poco y nada hayan aportado a su formación. Una emigración que acusa entre sus motivos el alto nivel de desempleo juvenil, que duplica y en algunos países triplica el de los adultos, según datos de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), una entidad que, por cierto, debería tener un mayor reconocimiento a la hora de elaborar y aplicar programas de desarrollo en ese sector poblacional.

Es lamentable que en la actualidad sean los jóvenes los que más emigran. Para que no se vean impelidos a hacerlo lo más importante es asegurarles un futuro en sus países de origen. Lo primero, lo inmediato, es trabajar sobre la actualidad, resolviendo conflictos, necesidades y fortaleciendo los centros educativos para evitar la deserción. Esto ayudaría a que aumente, a corto plazo, la cantidad de hombres y mujeres jóvenes que puedan acceder a un empleo y asentar su inserción social. A estas acciones deben sumarse, de forma paralela, los proyectos efectivos de impulso al desarrollo que permita a todos los ciudadanos disfrutar, desde el vientre de su madre en adelante, de sistemas socio-económicos válidos, que les permitan nacer, crecer y desarrollarse con todos los derechos que le competen como seres humanos.

Será ésta la única forma de erradicar, definitivamente, las grandes lacras que afectan hoy a las poblaciones más desprotegidas, lacras como la violencia, las drogas, la prostitución y venta de menores, de órganos humanos…. Esa tremenda responsabilidad le cabe, antes que nada, a los gobernantes, quienes deberán trabajar, codo con codo, con todos los organismos iberoamericanos de juventud, entre los que se destaca, especialmente, la actividad de la OIJ.
Pero esta responsabilidad no es exclusiva de los gobernantes de América Latina y el Caribe, sino también de España y Portugal. No se trata solo de aumentar desde estos dos países los fondos de la cooperación para el desarrollo (aunque cabe destacar el notable incremento que se produjo en la misma en los últimos años), sino del papel que ellos pueden y deben jugar dentro de la Unión Europea para impulsar una fuerte alianza entre las dos regiones, tanto en lo político como en lo económico y comercial.

En este último aspecto, la mejora de las condiciones del comercio entre ambas sería una clara aportación para el desarrollo, para lo cual es indispensable que se vayan reduciendo las barreras aduaneras hasta llegar a anularlas.

En lo político, el fortalecimiento de la Comunidad Iberoamericana de Naciones es un factor importante para concretar la alianza euro-latinoamericana, una alianza que si prosperase más allá de las palabras y de algunas iniciativas menores, se puede llegar a constituir en un bloque multinacional capaz de equilibrar las fuerzas mundiales entre las grandes potencias, Estados Unidos, Rusia, China, India y el Mundo Árabe. No olvidemos que cuando se habla de grandes potencias se menciona siempre, con razón, a dos países de América Latina: Brasil y México, básicos para esa alianza.

Un bloque euro-latinoamericano no solamente favorecería el desarrollo y fortalecería la democracia y la justicia social en América Latina y el Caribe, sino que contribuiría de manera destacada a lograr la paz en todo el mundo. Los Mandatarios iberoamericanos tienen la palabra, la Juventud está esperando a las puertas.  (Documento de la Cumbre)

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