El ministro de Educación de Chile, Ricardo Lagos, afirmó hoy aquí que “nuestra propuesta de desarrollo es una propuesta de crecimiento con equidad” y para ello “la educación es también una palanca principal”.


Al hablar durante la Conferencia de Ministros de Educación de Iberoamérica que se desarrolla en el Monasterio de Guadalupe, Lagos sostuvo que para su país el desafío de la hora y la “exigencia central es una educación más amplia y en transformación. Necesitamos optimizar la capacidad competitiva y la creatividad de empresarios, técnicos y trabajadores. Eso implica más y mejor capacitación laboral”.


Agregó que “sin olvidar un conjunto de valores de amplio consenso, hemos superado los ideologismos totalizantes, en beneficio de enfoques programáticos con respaldo técnico-científico… la redefinición del papel del estado chileno, que ha dejado de ser administrador directo de escuelas, liceos y universidades, ha posibilitado concentrarnos en tareas como la promoción de la calidad de la educación en aquellos sectores más deficitarios”.


Por último, Lagos instó a sus colegas iberoamericanos a impulsar acciones de alfabetización y post-alfabetización; establecer mecanismos concretos de cooperación en torno a estudios superiores de post-grado; y a intercambiar experiencias de perfeccionamiento docente, como un modo de ir acercando a los distintos pueblos. (Guadalupe, España, 19-6-1992)

La reina Sofía inauguró hoy aquí la Conferencia de Ministros de Educación Iberoamericanos, en la que participan representantes de España, Portugal y veintiún países de América Latina. Las conclusiones quedarán reflejadas en un documento que será elevado a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno a concretarse en julio próximo en Madrid.


Las conclusiones quedarán reflejadas en un documento que será elevado a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno a concretarse en julio próximo en Madrid. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura, cuyo Programa Enclave 92 patrocina el encuentro de ministros, exhortó a los participantes a “hacer el esfuerzo de diseñar procesos educativos comunes que lejos de distanciarnos nos sirvieran de línea de aproximación querida y necesaria”.


Lo esperanzador del momento actual es que la sociedad y consecuentemente los gobiernos ya no contemplan los gastos en educación como una resta inevitable, por razones de tipo social, al capital de inversiones productivas, sino como un sumando más de los esfuerzos dedicados al desarrollo”, puntualizó Rodríguez Ibarra al dar la bienvenida a los ministros iberoamericanos.


Tras la llegada de la Reina a la Basílica de Guadalupe y recibir los saludos de rigor en el atrio, se dirigió al camarín de la Virgen, donde oró, y luego se trasladó al Auditorium del Real Monasterio. Allí, el presidente del Consejo Directivo de la OEI, Antonio Salonia, titular de la cartera educativa en Argentina, abrió el acto formulando un llamado a “lograr una mayor integración entre los pueblos iberoamericanos, a través de una política capaz de desarrollar y potencializar los vínculos naturales existentes, gracias a una historia y una lengua en común”.


José Torreblanca, secretario general de la OEI, sostuvo a su vez que “la constitución de la Comunidad Iberoamericana de Naciones tiene, sin duda, una proyección de orden político que afectará al futuro de nuestros pueblos…En un mundo y en un momento histórico, en que se confía en los procesos de integración como vía para conseguir un orden internacional más estable y más justo, mientras simultáneamente aparecen inesperados fenómenos de disgregación, la Cumbre de Guadalajara aparece como un factor decisivo de integración”.


Torreblanca manifestó también su deseo de que la OEI se convierta en el instrumento eficaz para ejecutar políticas de cooperación intergubernamental emanadas de la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. Asimismo recordó que la Comunidad Iberoamericana “por su ámbito geográfico y por la identidad cultural de los pueblos que la constituyen, es el puente natural entre América Latina y Europa”.


Precisamente, al hablar el Comisario de la Comunidad Económica, Abel Matute, también resaltó la importancia de la cultura como vínculo de acercamiento y desarrollo común.


Por su parte el Ministro de Educación y Ciencia de España, Javier Solana, recordó que “hoy somos, como hemos querido definirnos, un vasto conjunto de naciones que comparten raíces y el rico patrimonio de una cultura fundada en la suma de pueblos, credos y sangres diversas. Pero, más aún, somos un vasto conjunto de naciones que ha decidido dar un salto cualitativo en su cooperación y avanzar hacia proceso de integración… Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva época, para la cual es necesario prepararse adecuadamente y eso sólo será posible proporcionando una educación de calidad a todos nuestros ciudadanos, repartiendo equitativamente las oportunidades educativas y asegurando una educación básica prolongada”.


“Extremadura quiere ser enclave de todos aquellos hechos o acontecimientos que no terminen con el 92, sino que este emblemático año sea el inicio y no el final de proyectos comunes latinoamericanos”, afirmó Rodríguez Ibarra, quien puso como ejemplo de este propósito la reciente constitución del Canal Educativo de TV Iberoamericana aprobado en Badajoz y esta cumbre de Ministros.


Dijo además que es imprescindible “el diseño de políticas que eviten la separación de los pueblos entre sí y contribuyan a eliminar las distancias entre los ciudadanos de cada país”. Sostuvo que “la educación refleja las injusticias de la sociedad, cuyo mercado excluye aún a muchos de su ámbito”, puntualizando que el actual sistema “va dejando en el camino no a los menos dotados intelectualmente, sino a los más discriminados social y económicamente".


En ese sentido advirtió que “la masificación de la enseñanza y la escasez de puestos de trabajo han hecho creer a los jóvenes que el trabajo y el éxito se rigen por una lógica meritocrática: vence el que acumula más títulos, mejores notas, un curriculum más espectacular”.


Tras señalar que “tanto la Universidad como el Gobierno Regional de Extremadura están dispuesto a seguir colaborando” en los programas destinados a estrechar los lazos de la Comunidad Universitaria Iberoamericana, concluyó expresando que “todas las audacias son posibles cuando median la inteligencia y la decisión necesarias para acometerlas”.(Guadalupe, España, 19-10-1992)

La XI Cumbre Iberoamericana, convocada para el 15 y 16 de noviembre en La Habana, Cuba, llega precedida de una polémica que desplazó la discusión del tema central fijado para la misma: la situación financiera internacional en una economía globalizada. La polémica llegó desde el Sur, al anunciar el presidente de Chile, Eduardo Frei, que no asistiría como rechazo al juicio que se sigue en Madrid contra el ex dictador Augusto Pinochet. El argentino Carlos Menem se solidarizó de inmediato con esa posición.


Frei y Menem atribuyen a España una suerte de patronazgo o derecho tutelar sobre la Cumbre y con su ausencia pretende castigar lo que consideran una intromisión en la soberanía chilena. Ambos Presidentes olvidan una de las reivindicaciones fundamentales impuestas por los países latinoamericanos cuando se gestó la iniciativa de realizar estas Conferencias o Cumbres: España debería ser una más, sin ningún privilegio y sus mandatarios: el rey y el presidente del Consejo de Ministros- tendrían el mismo trato, derechos y obligaciones que los mandatarios de los otros 20 países de habla castellana y portuguesa. Así se ha procedido desde la primera Cumbre, realizada en 1991 en Guadalajara, México y la mejor prueba de ese equilibrio e igualdad son las célebres “fotos de familia”, en las que el centro lo ocupe el jefe de estado del país organizador, flanqueado por los organizadores de las cumbres precedente y posterior. En algunas de ellas el rey Juan Carlos aparece en segunda fila o en un extremo.


Por eso es absurdo pretender “castigar” a España faltando a la cita de La Habana. Y con ello ausentándose de una cita de la que deberían salir posiciones consensuadas acerca del mayor problema que afecta a los países de América Latina: la inestabilidad de los  mercados financieros internacionales que, con sus crisis inesperadas y sucesivas, echa por tierra los mejores esfuerzos para superar el subdesarrollo económico y social. Unos países que, como dice el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso “son castigados aunque hagan bien sus deberes”.


La globalización tiene aspectos positivos y negativos. De lo que se trata en este fin de siglo es de sentar las bases para aprovechar los primeros y evitar o reducir el efecto de los segundos. En La Habana, como comenzaron a hacerlo en Oporto en 1998, los mandatarios iberoamericanos podrán adelantar ideas y comprometerse a sostener posiciones conjuntas en el plano internacional que hagan posible un aporte serio para regular los mercados financieros y el comercio en todo el mundo.


Para que no vuelva a ocurrir lo sucedido con la deuda externa, un hecho que destacó en Madrid el canciller cubano Felipe Pérez Roque: “América Latina debía 600.000 millones de dólares, ha pagado por servicios de esa deuda 800.000 millones y debe hoy otros 800.000 millones”. Además, eso ocurrió “haciendo bien los deberes”, al liberalizar sus economías y aplicar exagerados planes de ajuste económico, que provocan fuertes y negativas consecuencias sociales. Esa cuestión, cómo hacer frente a los peligros de la globalización, merece la atención de los mandatarios y no la discusión del lugar donde Pinochet debe responder por sus crímenes. (Revista Perfiles, México, 16-10-99).

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