El subdesarrollo y la crisis económica afectan profundamente a la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología, afirman 18 ex presidentes constitucionales iberoamericanos quienes finalizaron hoy una reunión de cuatro días en esta ciudad del sudoeste de España. La afirmación encabeza dos folios de conclusiones de la comisión de Economía y Desarrollo, una de las tres que funcionaron en este primer encuentro, convocado por la Oficina de Educación Iberoamericana (OEI) y la Junta de gobierno Autónomo de Extremadura, región a la que pertenece Guadalupe.

   La crisis internacional, la desocupación, la inflación, el desequilibrio en la balanzas de pagos y la insuficiencia de recursos para la inversión productiva fueron señalados como problemas de fondo de las economías iberoamericanas. Teniendo en cuenta que las soluciones económicas parecen insuficientes, los ex presidentes señalan que éstas deben ser completadas en el ámbito más amplio de la negociación política.

   Además, “los intereses flotantes y sus altas tasas, los cortos plazos de amortización, el deterioro de los términos del intercambio y las políticas proteccionistas de los países industrializados están provocando una transferencia hacia el exterior de casi todos los recursos que la región (Latinoamericana) ha logrado generar a través de los programas de austeridad- Las políticas de restricción del gasto público y de contracción del consumo y otras medidas planteadas por las instituciones de créditos y por los organismos internacionales  originan un profundo desasosiego social, que a veces deviene en una legítima protesta y que pone en riesgo la estabilidad del sistema democrático”.

   Por eso, los ex presidentes consideran que “la resolución de la crisis exige la intervención de la comunidad internacional”, que es necesario fortalecer las instancias multilaterales “y específicamente, los organismos crediticios. Ellos deben ser capitalizados por los países industrializados mediante la asignación de fondos públicos que permitan el otorgamiento de créditos blandos, sin los cuales será imposible la recuperación económica”.

   Asimismo, “los países industrializados deberían estimular un adecuado flujo de recursos privados a través de créditos e inversiones que guarden relación con los intereses necesarios de cada país. Para todo ello, es necesaria una decisión política de los gobiernos de los propios países industrializados. No obstante precisaron que “la resolución provocada por la deuda externa y sus consecuencias económicas, sociales y políticas, depende también de la voluntad política de nuestros países”.

   “Las políticas de desarrollo son esencialmente nacionales y se deben orientar a la transformación de sus estructuras primarias y dependientes, con el objeto de que promuevan el bienestar social de la colectividad, con el complemento de la cooperación entre los países iberoamericanos”. 
(IPS Guadalupe, España, 24-4-1985).