El presidente de Paraguay, Luis González Macchi, asistirá a la Cumbre Iberoamericana de La Habana, apoya la posición de su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, de impulsar la unidad de América Latina y afirma que no habrá “borrón y cuenta nueva” para el golpista Lino Oviedo.

 

TD: ¿Asistirá Usted a la Cumbre de La Habana?

LGM: Sí. Paraguay ha estado presente desde la primera Cumbre, como respaldo a los nobles objetivos de este foro iberoamericano y lo seguirá estando.

 

TD: La inasistencia de algunos mandatarios, ¿afectará a la solidez de esa instancia iberoamericana?

LGM: La participación de los Jefes de Estado y de Gobierno otorga brillo y jerarquía a estos eventos, aunque existen imponderables que motivan la ausencia de algunos que deben atender cuestiones en sus países, pero la solidez de las Cumbres está por encima de situaciones coyunturales.

 

TD: Esa Cumbre tratará sobre la globalización…

LGM: Sí, ese es un fenómeno que en su faz económica beneficia a algunos pero margina a muchos. Es vital que acordemos la creación de mecanismos apropiados para optimizar los resultados positivos de la globalización y reducir los perjuicios. En ese plano, es impostergable encarar notables reformas en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

 

TD: La devaluación brasileña, ¿Pone en peligro el Mercosur?

LGM: No. Esa devaluación fue dispuesta en una situación de emergencia, por el coletazo inevitable que produjo la “crisis asiática” que quitó competitividad a los productos brasileños de exportación. La terapia no es muy saludable, pero sí necesaria para enfrentar la crisis.

 

TD: Para avanzar en la integración, ¿Corresponde crear órganos supranacionales en el Mercosur?

LGM: Sí. El bloque se orienta hacia la constitución de un Mercado Común, el que requerirá que se vaya paulatinamente hacia la supranacionalidad. Considero que un primer paso sería la creación de un Tribunal de Justicia independiente y autónomo, que tenga como atribución fundamental la interpretación y aplicación del derecho comunitario y se constituya en el garante de la seguridad jurídica del proceso.

 

TD: ¿Qué opina de la propuesta del presidente Chávez de impulsar una rápida integración de América del Sur?

LGM: Es una posición loable que persigue el sueño bolivariano de una América unida. Creo que junto a

esa posición y la del Mercosur de iniciar la negociación de una zona de libre comercio con la Comunidad Andina, avanzaremos hacia la concreción de este anhelo largamente postergado.

 

TD: ¿Se puede dudar de la estabilidad de su Gobierno, surgido tras una sangrienta crisis institucional?

LGM: No. Este Gobierno tiene la legalidad que le otorga su encuadre constitucional y, además, goza de la más completa legitimidad que le confiere la aceptación y el consenso interno y de la comunidad internacional. Por primera vez en la historia del Paraguay existe un gobierno pluralista de unidad nacional, con la más amplia participación de los sectores políticos del país.

 

TD: En ese sentido, ¿Está Paraguay en condiciones de ofrecer garantías de estabilidad a las inversiones extranjeras?

LGM: Mi Gobierno tiene la firme decisión de competir, con lealtad y transparencia, para atraer inversiones al Paraguay. Esta decisión está acompañada de un proceso serio tendiente a fortalecer aún más los mecanismos disponibles y crear otros para garantizarlas, si fueren necesarios.

 

TD: A propósito de la crisis que precedió a su Gobierno, ¿Es partidario del borrón y cuenta nueva?

LGM: No. En honor de los mártires del marzo paraguayo que regaron con su sangre la resistencia activa de la ciudadanía a una propuesta totalitaria de Gobierno, me veo en la obligación de reiterar que no soy partidario de una suerte de punto final, borrón y cuentas nuevas. Creo en el concurso majestuoso de la Justicia, a fin de determinar responsabilidades y aplicar las penas correspondientes a quienes intentaron quebrantar la institucionalidad de la República.

 

TD: El ex general Lino Oviedo se acogió al derecho de asilo en Argentina. ¿Hay que modificar ese derecho?

LGM: Mi Gobierno no se opone a ningún planteamiento que permita revisar las normas tradicionales del Derecho de Asilo, a fin de evitar que esta norma jurídica de aplicación internacional pueda ser aprovechada por delincuentes comunes para establecer un manto de impunidad sobre sus hechos y responsabilidades en el momento en que la Justicia reclame su competencia para juzgar y condenar a los autores materiales, intelectuales, cómplices y encubridores de algún hecho delictuoso. (El Mundo, Madrid, 12-07-1998)