Una gran afluencia de público y la opinión favorable de la crítica local, fueron las características distintivas de una semana de cine argentino que finalizó hoy en esta capital. La calidad de los filmes proyectados, realizados todos en 1984 y la ansiedad del público por ver el producto de “El año uno de la libertad”, superaron deficiencias de organización, ausencia de publicidad y la improvisación de los primeros días.

   El Instituto Nacional de Cinematografía (INC) de la Argentina organizó esta semana con el decidido propósito de abrir el mercado español que, a pesar de acuerdos firmados, tiene sus circuitos comerciales prácticamente cerrados a los filmes de aquél país sudamericanos.. En los cuatro años anteriores a la ley de cine dictada en España en marzo de 1980, se estrenaron 74 películas de ese país en Argentina y 76 de aquél en éste. Entre 1980 y 1984, en cambio, se estrenaron 48 españolas en Argentina y sólo cinco argentinas en España, señaló a IPS Miguel Antín, director del INC.

   Juan José Jusid, director que ganó dos años seguidos el máximo galardón del Festival de Huelva, dijo al presentar su película que el desarrollo de un mercado cinematográfico en ambos lados del océano es esencial para afirmar las producciones respectivas. “Asesinato en el senado de la nación”, de Jusid, “Los chicos de la guerra”, de Bebe Kamin y “La historia oficial” de Luis Puenzo, fueron los filmes que causaron un impacto mayor.

   “Asesinato…”, basada en un histórico debate acerca del control británico sobre el comercio de carnes y la vida política argentina en los años treinta, que culminó con la muerte de un Senador, es en realidad un reflejo actualizado de la corrupción, la represión, la tortura y la lucha por la democracia en la Argentina. “Los chicos…” la vida de tres jóvenes que fueron enviados a las Islas Malvinas durante el conflicto del Atlántico Sur, en 1982 y su conflictivo regreso. Este filme, donde la guerra es solo un telón de fondo que permite retratar los contrastes de la sociedad argentina, incluye escenas que fueron calificadas como “poesía pura”.

   “La historia…”, basada en un libro de la periodista Aída Bortnik, que brindó a la actriz Norma Aleandro el premio a la mejor interpretación femenina en el Festival de Cannes, es la  historia de una niña desaparecida en los recovecos de la represión oficial y de su madre adoptiva quien, finalmente, adquiere conciencia de la historia real. La semana se completó con Pasajeros de una Pesadilla de Fernando Ayala, Darse Cuenta de Alejandro Doria, El Juguete Rabioso de José María Paolantonio y En Retirada de Juan Carlos Desanzo.

   Además, la películas fueron precedidas en cada sesión por cortometrajes realizados por alumnos de la escuela oficial de cine de la Argentina, entre los que se destacó La Espera, de Fabián Bielinsky basado en un cuento de Jorge Luis Borges. “Un nuevo talante ha inspirado el cine argentino de la democracia, afirmó Diego Galán, crítico de cine del matutino madrileño El País. Se trata, añadió, de cineastas vivos que no se han dejado contaminar por la tabla rasa de una frivolidad intolerable en su meridiano.

   Un cine que debe verse tanto para conocer mejor sus circunstancias como para recuperar el absurdamente desprestigiado concepto de que el cine forma parte de la vida. Para Manuel Hidalgo, del Diario 16, el testimonio sobre la dolorosa experiencia histórica de todo un pueblo es el rasgo común que una a las películas argentinas que se proyectan en Madrid. El cine de este año, uno de la libertad, produjo películas que se defienden muy bien por sí mismas, sin necesitar del valor añadido de la ideología ni mendigar el paternalismo del público y de la crítica.

    Necesitábamos largar lo que teníamos dentro, explicó Jusid, quien admite la existencia de ese rasgo común indicado por Hidalgo, a la vez que lo justifica y lo considera transitorio. Cuando se terminó de pasar su filme, duro y violento, el público quedó unos segundos en silencio, como agobiado, antes de estallar en aplausos. Antín “detesta” el cine fotográfico (este lo es) y añade que tantos años de oscuridad derivada de la dictadura lo hacen comprensible. Este cine es un puente hacia la luz, hacia nuestro propio conocimiento interior.

   “El cine es un sueño colectivo basado en la complicidad de las penumbras”, recuerda Jusid, quien niega que estas películas sean m eras crónicas: “Es una reelaboración artística de la realidad, como la literatura. A veces es necesario que duelan las tripas, para percibir lo que no se puede explicar racionalmente”. (IPS Madrid, 24-10-1986).

En una entrevista que me realizaron en octubre de 1984, que publicó la revista Argentina Hoy, me dediqué a informar sobre la situación del país presidido en esta época por Raúl Alfonsín y comencé señalando: Nosotros partimos de la identificación de los nuevos actores en la noticia internacional, haciendo aparecer a países que habitualmente eran ignorados o distorsionados y dándoles voz propia. Es decir, restituyéndoles su condición de protagonistas de la información.

¿Por ejemplo?
Todas las agencias han informado sobre el discurso del presidente Reagan en las Naciones Unidas, pero los demás jefe de Estado han sido silenciados. O, considerando el mismo discurso de Alfonsín, se han destacado los aspectos que interesan a las grandes potencias.

O sea que se sigue manipulando la información…
Sí, y este problema se hizo evidente en la guerra del Atlántico Sur, cuando se dieron pocas informaciones y no se ilustró sobre el problema de fondo que dio origen al conflicto: el derecho de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas. Además, se presentó la cuestión como una oposición entre democracia y dictadura, lo que es a todas luces falso y esto no quiere decir de mi parte que avale la aventura descabellada de la dictadura.

¿Hay, con todo, algún cambio hoy día en el panorama mundial informativo?
La situación de la información está cambiando en los últimos tiempos, pero hasta ahora sólo quince o veinte años la información a nivel mundial se encontraba en manos de cuatro o cinco agencias que expresaban su punto de vista sobre la actualidad desde la óptica de los países desarrollados. Ahora existen otras voces en el concierto informativo, que tratan de modificar ese monopolio.

¿Cuál es el planteamiento de Inter Press a la hora de dar una noticia?
Nosotros eludimos los mensajes informativos cortos e inconexos. Damos siempre la información ambientada, en todo su contexto. Sostenemos que el bombardeo de “píldoras noticiosas” da la apariencia de mantener informado al público, cuando en realidad lo que hace es desinformar y saturar, retaceando la verdadera información.

¿Reciben ayudas de gobiernos o instituciones oficiales o privadas?
No recibimos ayuda de nadie. Por eso somos una agencia de prensa independiente.
(Revista Argentina Hoy, Madrid, octubre de 1984).

Una de las más duras medidas impuesta por el nuevo gobierno de la Argentina, presidido por el ultraderechista Mauricio Macri, fue el despido de veinte mil empleados públicos, primera medida que pondrá contra la pared de la economía de ese país. El nuevo gobierno explicó esa medida como una "limpieza" de "militantes" de la gestión anterior, que se facilita por la precariedad laboral en el sector, pese a los avances de formalización del empleo de la última década, según afirma la agencia Inter Press Service, en un artículo realizado por Fabiana Frayssinet.

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