Buenos Aires, 17 nov.   Argentina encontrará dificultades para la observancia de los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pronóstico hoy el asesor presidencial para la deuda externa, Álvaro Alsogaray. El vaticinio de Alsogaray coincidió con la advertencia de un banquero internacional sobre los obstáculos que afrontará argentina para solucionar el problema de su deuda externa.

   El FMI aprobó la semana última el acuerdo contingente (Stand By) con Argentina, que contempla un préstamo por mil 400 millones de dólares y el empeño correlativo del gobierno argentino de ejecución de política de ajuste económico. Alsogaray, un prominente líder conservador que respalda al gobierno peronista del presidente Carlos Menem, estimó que es muy difícil cumplir el acuerdo con el FMI.

   Sin embargo, el economista liberal aseguró que existe férrea voluntad del gobierno en avanzar en los cambios estructurales prometidos al FMI en la carta de intención, un paso previo para la aprobación del convenio. El documento contiene el compromiso argentino de estabilizar los precios, después de un período de hiperinflación que llevó, solo en el mes de julio, el índice de costo de vida a un aumento de casi 200 por ciento.

   Las autoridades de Buenos Aires también se obligaron a realizar cambios estructurales, que consisten en especial en la eliminación de subsidios y privatización de empresas públicas, con la finalidad de incrementar la producción, el ingreso per cápita y el empleo.  A partir de la aprobación del Stand By, se abrió desde esta semana para Argentina el período más arduo de negociaciones con sus acreedores por una cifra calculada en unos 60 mil millones de dólares.

   Las negociaciones serán realizadas por Carlos Carballo, funcionario del Ministerio de Economía designado para esas funciones específicas, quien ya inició contactos preliminares con los acreedores en Nueva York. Sin embargo, en  el desarrollo de los tratos con los bancos internacionales también inciden Alsogaray, el Ministro de Relaciones Exteriores, el economista Cavallo y el propio ministro de Economía, Néstor Rapanelli.

   Cavallo opinó esta semana en Tokio, donde asistió a una reunión que analizó las relaciones entre Japón y América Latina, que Argentina debería pagar a la brevedad por lo menos la mitad de los intereses atrasados. El país adeuda loso intereses de la deuda desde abril de 1988, por un monto acumulado de unos cinco mil millones de dólares. Con la idea de Cavallo coincidió el presidente de Citicorp, John Reed, quien visitó esta semana Argentina para asistir a las celebraciones del septuagésimo quinto aniversario de su filial en el país, el Citibank.

   Redd, que preside también el comité de bancos acreedores de la deuda argentina, declaró que ese organismo espera un gesto de buena voluntad como “una cancelación parcial de los atrasos”. El banquero anunció que la negociación comenzará en 1990, pero advirtió que ”la solución de la deuda externa argentina va a ser muy difícil” y precisó que las dificultades se presentarán porque “la economía (argentina) no anda muy bien” y agregó que “va a tomar un tiempo arreglar esto”.

   En cambio, Reed apreció que en otros países “estamos viendo ya los principios de la terminación del problema de la deuda”. Citó el caso de México que firmará un acuerdo con los bancos en diciembre próximo. “Todos piensan que en gran porcentaje la deuda de México está arreglada definitivamente”, afirmó. También se encuentra en vías de arreglo el problema de Filipinas, que compra con dinero  prestado parte de su deuda, aunque Reed observó que en el país asiático la economía crece a razón de seis por ciento anual y hay nuevas inversiones.

   De la situación en Venezuela explicó que “ellos tienen sus ideas, nos dieron una carta con cuatro o cinco detalles. No sé cuando vamos a llegar a un acuerdo, pero se está conversando”. De Brasil, Reed observó que deben esperarse los resultados de las elecciones presidenciales que se completarán el 17 de diciembre “pero el gran problema es la deuda interna brasileña y no su externa. Las soluciones son distintas”. (IPS, Buenos Aires, 17-11-1983).