Una “historia oficial” que reúne todos los partes de guerra de Argentina y Gran Bretaña, cuestiona los principales mitos surgidos durante la Guerra de Las Malvinas, que el año pasado enfrentó a esos dos países. La historia, editada por Letín American Newsletter, de Londres, fue puesta en circulación en España al cumplirse el primer aniversario del comienzo del conflicto.

   El análisis de los partes pone en entredicho la eficacia atribuida a los misiles Exopei, la supuesta invulnerabilidad de los aviones Harrier, la afirmación de que los argentinos dieron una versión triunfalista y otros mitos. El misil francés Exocet solo dio cuenta del destructor Sheffield y del barco mercante Atlantic Conveyor, que estaba sin armamento y fue requisado por el gobierno británico para transporte de equipo militar.

   El Coventry, la fragata Antelope y el Sin Salahad fueron hundidos con bombas convencionales. La fragata Ardent con misiles que no eran Exocet y otros doce barcos que Gran Bretaña reconoció como averiados, fueron alcanzados por misiles que no eran exocet o por bombas convencionales. La afirmación de que “los harrier eran invulnerables y derrumbaron a la mayor parte de los mirages y skyhauks argentinos", tampoco se sostiene con los datos de las partes.

   De los 52 harriers que entraron en combate, Gran Bretaña admite haber pedido nueve, es decir un tercio del total. A la vez Argentina, según fuentes británicas, tenía 43 mirages y 68 skyhawks. Los partes del ministerio de defensa británico sostienen que fueron abatidos 17 wipages (dos quintos del total) y 20 skyhawks (un tercio). La mayoría de los aviones argentinos, además, fue derribada desde el mar con misiles superficie-aire Sea Wolf o misiles antiaéreos Seaskygm Sescat y Seadart y desde tierra con baterías antiaéreas napien y no por los harriers y sus misiles aire-aire sidewinder.

   La lectura de los cinco partes revela errores o falsedades en la información oficial argentina sobre la marcha de la guerra y que con esas excepciones, según afirma Latin America Newsletter, “la información argentina fue precisa y rápida. Todas las circunstancias desfavorables para la Argentina fueron informadas sin demoras, en algunos casos ellos en Londres”. “El número de barcos británicos hundidos coincide en ambas versiones (la inglesa y la argentina) y el número de unidades británicas averiadas que reconocía Gran Bretaña es superior al total que surge de los partes argentinos”.

La lectura en secuencia de los partes, continúa “latín…2, presenta a la Argentina librando una guerra defensiva, crecientemente desfavorable para los defensores”. Una noticia que circuló en los días de la guerra señaló que “los argentinos anunciaron haber hundido los porta-aviones Invencible y Hermes”. No es así. El 30 de mayo, Argentina informó sobre un ataque al Núcleo de la flota británica, particularmente a un buque “Tipo porta-aviones”.

   Uno de esos porta-aviones, sin identificar, fue dado como fuera de combate, averiado, por los argentinos al día siguiente. El mismo día el ministro de defensa del Reino Unido, John Nott, reconoció que Argentina intentó un ataque contra el “invencible”, pero destacó que el intento fue fallido. Al finalizar la guerra, cuando el porta-aviones regresó a gran Bretaña, fuentes oficiales de ese país admitieron que se le sustituyó una turbina, pero negaron que hubiese sido dañado por los argentinos y éstos nunca lo afirmaron explícitamente.

   Los errores o falsedades argentinos fueron: no reconocer formalmente que se había rendido la guarnición de las Islas Georgias del Sur, aunque lo dio a entender, no informó sobre la captura de prisioneros argentinos en esas islas  y después en Gosse Green. Argentina reconoció el desembarco británico en San Carlos (el principio del fín) pero afirmó que tropas propias cercaron y hostilizaron al enemigo, lo cual no fue cierto. Dio por hundida la fragata Plymouth, que solo fue seriamente averiada y exageró el número de Harriers abatidos, dijo 24 y Gran Bretaña solo reconoció la pérdida de nueve.

   Otro mito cuestionado es el que afirma que “Gran Bretaña se basó siempre sobre la resolución 502 del Consejo de Seguridad y la Argentina la ignoró”. No es cierto. Los comunicados británicos no invocan la resolución 502 (que dispuso el alto al fuego, la retirada de tropas y la iniciación de negociaciones), sino el artículo 51 de la carta de las Naciones Unidas, que consagró el derecho a la autodefensa. A pesar de que gran Bretaña inscribió a las Islas Malvinas y sus dependencias en la GAU, como “territorio sin gobierno propio bajo administración británica”, y como territorio británico, el momento del conflicto consideró que estaba defendiendo territorio propio y –al igual que la Argentina—sostuvo que actuaba de conformidad con el artículo 51.

   La resolución 502 fue mencionada por el Reino Unido en un comunicado del 25 de abril, solo para indicar que no la consideraba un freno. Los partes oficiales no esclarecen aspectos muy controvertidos de la guerra, como el hundimiento del crucero argentino ”General Belgrano” y la suerte de los prisioneros de ese país en manos de los británicos. “Latin…”, señaló que en el ataque británico “goose green”, la proporción de muertos fue de un británico por cada 20 argentinos y cita al periódico Sunday Tips, de Londres, como recogiendo rumores de que las fuerzas británicas cometieron excesos (“Oyerkill-ling”). La “historia” contiene todos los partes, reunidos día por día y dispuestos en dos columnas, para facilitar su comparación. (IPS Madrid, 5-4-1983).