Un barco ecologista intentará impedir este fin de semana el paso por el Estrecho de Gibraltar del mayor buque ballenero del mundo, el soviético Sovietskaia Ukraina. El Sirius, que zarpó de su apostadero en Amsterdam y completó su tripulación en los puertos gallegos de La Coruña y Vigo, hasta reunir 25 activistas ecologistas de once nacionalidades, está a la espera en aguas próximas al estrecho, único punto de comunicación entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

   Remi Parmentier, un joven bretón que fundó la organización Greenpeace (Paz Verde) en Europa, está al mando del operativo que ésta insertó en una vasta campaña orientada a obtener la veda total a la caza d ballenas a partir de 1986. Estos ecologistas, también conocidos como Los Guerrilleros del Arco Iris por el nombre del primer barco que utilizaron para sus acciones pacíficas de propaganda, procurarán dialogar con los marineros soviéticos en su propio idioma y para hacerlo llevan a un destacado personajes.

   El intérprete será Artemio Precioso, economista, 67 años, ahora activo miembro de Green Peace, fue oficial del ejército republicano español y miembro del Partido Comunista. Después de la guerra civil española (1936-39) se exilió en la Unión Soviética donde fue teniente coronel del Ejército rojo durante la segunda guerra mundial, profesor en la academia militar soviética y luego de economía en la universidad de Praga. La Unión Soviética, Japón y Noruega son los tres únicos países que manifestaron su disposición de desconocer la moratoria para la caza de ballenas aprobada por mayoría en la reunión de la Comisión Ballenera Internacional en 1982.

   Esa moratoria dispone el cese durante cinco años de toda caza comercial de ballenas en el mundo para permitir la recuperación de las especies y evitar su extinción. Greenpeace ya obstaculizó la caza de ballenas en años anteriores, en distintas aguas y teniendo como objetivo a balleneros soviéticos, escandinavos y españoles. Con los soviéticos los enfrentamientos comenzaron en 1976 en aguas de Norteamérica y en esa oportunidad lograron que los cazadores abandonaran para siempre la zona. La caza de ballenas es algo que la gente desconocía, señala Parmentier y recuerda que la actividad de su organización logró que aparecieran fotos de las masacres de los cetáceos y que se comenzará a tomar conciencia del peligro de extinción a que están sometidos.

“Somos un puente entre lo que ocurre en el mar y el público, sin la opinión pública es muy poco y nada lo que podríamos hacer”, añade el joven Breton, cofundador de Greenpeace España y dirigente de esta primera acción de gran envergadura de la sección española creada a principios de este año. Parmentier señala, en sus frecuentes charlas con grupos ecologistas, que se deben abandonar los métodos artesanales en su lucha por la defensa del medio ambiente. “Debemos usar métodos pacíficos pero modernos, efectivos e impactantes. Nuestro objetivo es movilizar a la opinión pública para que participe e influya en las decisiones”.

   La forma en que se preparan para enfrentar al Sovietskaia Ikraina, 280 metros de largo y 23.000 toneladas de registro bruto, acompañado de cinco buques cazadores, puede ser una prueba de esos métodos que preconiza Parmentier. Dos canales de navegación, uno de entrada y otro de salida del Mediterráneo, de dos millas y media de ancho, son el paso obligado para todos los barcos que pretenden cruzar el estrecho de Gibraltar. Es en esa zona donde los tripulantes del Sirius intentarán la obstrucción.

   Los Guerrilleros del Arco Iris y colaboradores de varios puertos del Mediterráneo vienen verificando el paso de los barcos soviéticos desde su salida de Odesa, en el Mar Negro. Todos los barcos que pasaron por el estrecho desde el pasado 16 de octubre fueron controlados por los tripulantes del Sirius, que otean el mar con potentes prismáticos día y noche, Cuando algún barco pasa a demasiada distancia lanzan al agua la Delphius 28, la más veloz de las cuatro lanchas inflables que poseen, con dos motores de 150 caballos de fuerza cada uno que la impulsan a una velocidad de 50 nudos.

   Una vez cerca del barco avistado los ecologistas se comunican con el puente de mando, pasan sus características e informan de la misión que están cumpliendo. La radio del Sirius lanza continuos mensajes a los barcos que circulan por el Mediterráneo pidiéndole información y apoyo para su tarea. La reacción soviética es imprevisible pues en años anteriores algunas veces se plegó a las demandas de los guerrilleros y otras los enfrentó, con riesgo para la vida de éstos. El estrecho de Gibraltar deja escaso espacio de maniobra y, según los tripulantes del Sirius, la única manera de pasar que tendría el ballenero sería abordándolos. Una actitud posible técnicamente pero de indudables costos políticos. (IPS Madrid, 26-10-10984).