El Abuelo de Plaza de Mayo, Ernesto Sábado, ganó hoy el Premio Cervantes, concedido por el Ministerio de Cultura de España y considerado el Nobel de la literatura castellana..Al premio concursaron veinte finalistas propuestos por Academias de la Lengua de España y América Latina, entre ellos el venezolano Arturo Uslar Pietri, el español Camilo José Cela, el boliviano Guillermo Francovich y Alfredo Pareja Díaz Canseco, de Ecuador.

   El jurado fue presidido por el ministro de cultura, Javier Solana y lo integraron además el director de la Real Academia Española de la Lengua, Pedro Laín Entralgo, Antonio Molina por la Academia Filipina, la escritora argentina María Mercador en representación del Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI), Ángel González por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Gonzalo Torrente Ballester por las Universidades Españolas, Ana María Matute por la Dirección del Libro y el ganador del año pasado, Rafael Alberti.

   Ernesto Sábado, argentino, presidente de la comisión designada por el presidente de su país para investigar sobre los desaparecidos, autor de El túnel, Sobre Héroes y Tumbas y Abdón el Exterminador, comentó a soñar como el más firme candidato la semana pasada. Otros dos de los finalistas llegaron a tener serias posibilidades: Arturo Uslar Pietri, un eterno finalista de este premio y Camilo José Cela. Éste último perdió fuerzas cuando al finalizar la semana pasada ganó el Premio Nacional de Literatura.

   Ambos premios son compatibles y ningún reglamento establece que el ganador de uno quedaría inhabilitado para ganar el otro. Pero en medios literarios y políticos se consideró un exceso que el premio se otorgara por tercer año consecutivo a un español y, además, a quien solo días antes se premió con un galardón importante. Con Sábato se ha querido premiar, además de su obra literaria indiscutible y bien conocida en España, su labor como defensor de los derechos humanos. Sábato preside la la asociación de “Los Abuelos de Plaza de Mayo” que realizó una labor por los “desaparecidos” en la Argentina similar a la de las Madres de Plaza de Mayo.

   El escritor argentino, quien hace diez años está sin escribir a causa de una dolencia ocular, presidió una comisión, conocida como la “Comisión Sábato” que recibió denuncias y testimonios sobre personas detenidas ilegalmente y “desaparecidas” en su país durante la última dictadura militar. Al término de su trabajo la comisión presentó un documento, el “Informe Sábato”, al que medios jurídicos, políticos y periodísticos de su país calificaron como el más serio alegato a favor de los derechos humanos producido en la última década en la Argentina.

   La existencia de un gobierno socialista en España es una condición que explica los dos últimos premios concedidos sin que ello signifique un favoritismo político. Por el contrario, fue en años anteriores, bajo los gobiernos de la Unión de Centro Democrático (UCD) cuando la orientación política postergó a algunas finalistas que tenían todos los méritos para triunfar. El más famoso postergado fue el poeta Rafael Alberti, a quien nunca los académicos de la lengua perdonaron su militancia en el Partido Comunista. En 1983 fuentes oficiales presionaron para que, a riesgo de repetir el premio en un español, ya que en 1982 fue otorgado al granadino Luis  Rosales, se otorgase a Alberti.

   Hoy el octogenario y vital Alberti, quien manifiesta siempre que puede su agradecimiento y su nostalgia por la Argentina, pudo participar con su voto en este fallo que medios literarios consideran justo desde el punto de vista artístico y justo también desde una óptica política. El galardón para Sábato premia, como lo establecen las b ases del concurso, “Toda una Obra Literaria” y no un título en especial y al mismo tiempo reconoce el valor del compromiso de un creador con el medio social que lo rodea.

   El 24 de abril próximo, cuando se recuerde otro años de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra en el Paraninfo del Centenario Edificio de la ex universidad de Alcalá de Henares, el rey Juan Carlos entregará el premio. Ese día Sábato deberá pronunciar un discurso, como lo hicieron todos los anteriormente premiados. Muchos esperan que así como Octavio Paz habló del valor de la libertad, Juan Carlos Onetti de la oposición a las dictaduras y Alberti de la democracia y la cultura en las dos orillas del Atlántico, Ernesto Sábato pueda hacerlo como escritor reconocido de la lengua castellana y como abuelo doliente por los desaparecidos en la Argentina.

   El Cervantes fue concedido por primera vez en 1976 al poeta Jorge Guillermo, a quien siguieron el cubano Alejo Carpentier en 1977 y el entonces director de la Real Academia, Dámaso Alonso. En 1979 el galardón fue compartido por el argentino Jorge Luis Borges y por el cántabro Gerardo diego. En 1980 fue premiado el uruguayo Juan Carlos Onetti. En 1981 el mexicano Octavio Paz, en 1982 el español Luis Rosales y en 1983 el también español Rafael Alberti. (IPS Madrid, 10-12-1984).