Un alto jefe del ejército argentino negó hoy que en esa fuerza exista inestabilidad y que esté rota la cadena de mandos como aseguró un ex militar sedicioso. El comandante del segundo cuerpo del Ejército, general Sabino Hernández, sostuvo que “la cadena de mandos está bien constituida y todos se mueven sobre la base de esta cadena de mandos y no hay problema”. El ex teniente Aldo Rico, líder de dos alzamientos militares en 1987 y 1988, afirmó esta semana que en el ejército la situación es inestable porque “la cadena de mandos está rota”.

   Hernández dijo que las expresiones del ex militar Carapintada son “una opinión del señor Rico, que ha sido dado de baja de las filas del ejército”. El estado mayor del ejército dispuso la baja de rico hace tres semanas, a pesar de que fue beneficiado por el indulto presidencial del 6 de octubre y se cerraron los procesos judiciales por su participación en los alzamientos de abril de 1987 y enero del año pasado.

   Los militares Carapintada, bautizados así porque en cada alzamiento se pintaron el rostro con betún, sufrieron el descabezamiento de sus máximos líderes, ya que a la baja de Rico se sumó la orden de pasar a retiro para el coronel Mohamed Ali Seineldi, considerado el jefe indiscutido de ese grupo. Un grupo de unos 500 militares en actividad y retirados con Sineldi y Rico al frente efectuaron hace una semana una demostración gimnástica en un parque de Buenos Aires, lo que fue interpretado como una provocación por parte de todos los sectores políticos argentinos.

   Además, Rico advirtió que está recorriendo el país para hablar con amigos para explicar los planes y posiciones del grupo Carapintada. Los fines de esa gira no fueron explicados por el ex teniente coronel. (IPS Buenos Aires, 17-11-1989).

Buenos Aires, 17 nov.   Argentina encontrará dificultades para la observancia de los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pronóstico hoy el asesor presidencial para la deuda externa, Álvaro Alsogaray. El vaticinio de Alsogaray coincidió con la advertencia de un banquero internacional sobre los obstáculos que afrontará argentina para solucionar el problema de su deuda externa.

   El FMI aprobó la semana última el acuerdo contingente (Stand By) con Argentina, que contempla un préstamo por mil 400 millones de dólares y el empeño correlativo del gobierno argentino de ejecución de política de ajuste económico. Alsogaray, un prominente líder conservador que respalda al gobierno peronista del presidente Carlos Menem, estimó que es muy difícil cumplir el acuerdo con el FMI.

   Sin embargo, el economista liberal aseguró que existe férrea voluntad del gobierno en avanzar en los cambios estructurales prometidos al FMI en la carta de intención, un paso previo para la aprobación del convenio. El documento contiene el compromiso argentino de estabilizar los precios, después de un período de hiperinflación que llevó, solo en el mes de julio, el índice de costo de vida a un aumento de casi 200 por ciento.

   Las autoridades de Buenos Aires también se obligaron a realizar cambios estructurales, que consisten en especial en la eliminación de subsidios y privatización de empresas públicas, con la finalidad de incrementar la producción, el ingreso per cápita y el empleo.  A partir de la aprobación del Stand By, se abrió desde esta semana para Argentina el período más arduo de negociaciones con sus acreedores por una cifra calculada en unos 60 mil millones de dólares.

   Las negociaciones serán realizadas por Carlos Carballo, funcionario del Ministerio de Economía designado para esas funciones específicas, quien ya inició contactos preliminares con los acreedores en Nueva York. Sin embargo, en  el desarrollo de los tratos con los bancos internacionales también inciden Alsogaray, el Ministro de Relaciones Exteriores, el economista Cavallo y el propio ministro de Economía, Néstor Rapanelli.

   Cavallo opinó esta semana en Tokio, donde asistió a una reunión que analizó las relaciones entre Japón y América Latina, que Argentina debería pagar a la brevedad por lo menos la mitad de los intereses atrasados. El país adeuda loso intereses de la deuda desde abril de 1988, por un monto acumulado de unos cinco mil millones de dólares. Con la idea de Cavallo coincidió el presidente de Citicorp, John Reed, quien visitó esta semana Argentina para asistir a las celebraciones del septuagésimo quinto aniversario de su filial en el país, el Citibank.

   Redd, que preside también el comité de bancos acreedores de la deuda argentina, declaró que ese organismo espera un gesto de buena voluntad como “una cancelación parcial de los atrasos”. El banquero anunció que la negociación comenzará en 1990, pero advirtió que ”la solución de la deuda externa argentina va a ser muy difícil” y precisó que las dificultades se presentarán porque “la economía (argentina) no anda muy bien” y agregó que “va a tomar un tiempo arreglar esto”.

   En cambio, Reed apreció que en otros países “estamos viendo ya los principios de la terminación del problema de la deuda”. Citó el caso de México que firmará un acuerdo con los bancos en diciembre próximo. “Todos piensan que en gran porcentaje la deuda de México está arreglada definitivamente”, afirmó. También se encuentra en vías de arreglo el problema de Filipinas, que compra con dinero  prestado parte de su deuda, aunque Reed observó que en el país asiático la economía crece a razón de seis por ciento anual y hay nuevas inversiones.

   De la situación en Venezuela explicó que “ellos tienen sus ideas, nos dieron una carta con cuatro o cinco detalles. No sé cuando vamos a llegar a un acuerdo, pero se está conversando”. De Brasil, Reed observó que deben esperarse los resultados de las elecciones presidenciales que se completarán el 17 de diciembre “pero el gran problema es la deuda interna brasileña y no su externa. Las soluciones son distintas”. (IPS, Buenos Aires, 17-11-1983).

   Las declaraciones anti-golpistas realizadas hoy por el escritor argentino Ernesto Sábato, al arribar al aeropuerto de esta capital, confirman el compromiso político de su obra literaria que recibirá mañana el máximo reconocimiento español El rey Juan Carlos le entregará mañana el premio miguel de Cervantes, considerado el nobel de la literatura castellana y todos los analistas coinciden en vincularlo a su lucha por los Derechos Humanos.

   El Premio Cervantes, que fue otorgado por primera vez en 1976, al español Jorge Guillén, lo recibieron en años sucesivos el novelista cubano Alejo Carpentier, los españoles Damaso Alonso y Gerardo Diego, el argentino Jorge Luis Borges, el uruguayo Juan Carlos Onetti, el mexicano Octavio Paz y los españoles Luis Rosales y Rafael Alberti. Cuando fue fallado el premio a favor de Sábato, el 10 de diciembre de 1984, el presidente del jurado y ministro de cultura, Javier Solana, insistió en que el dictamen se basó pura y exclusivamente en los valores literarios del escritor.

   Pero el galardonado ya había dado pruebas suficientes de que la suya es una literatura comprometida con la realidad social de su tiempo y acababa de entregar al presidente de la Argentina, Raúl Alfonsín, un informe sobre los “desaparecidos” bajo la dictadura militar y que pasó a ser conocido como el Informe Sábato. Sábato, al ser consultado hoy sobre rumores de golpe de estado en buenos Aires, afirmó que “no hay ninguna posibilidad de golpe de estado contra el gobierno constitucional de la República Argentina. El gobierno republicano ha reaccionado como es debido frente a declaraciones golpistas y desestabilizadoras de quienes no representan ni al uno por ciento de los votos”, añadió.

   En otra oportunidad en que visitó España, definió su fórmula política como “justicia, libertad con libertad, ya que ambos términos tienen que ir juntos”. El escritor, nacido en 1911 en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, se doctoró en física en la universidad de esa ciudad, estuvo becado en París en el Instituto Curie en 1938, pero al finalizar la segunda guerra mundial abandonó la docencia e investigación universitaria para dedicarse a la literatura. Atrás quedaron unos años de militancia en el anarquismo y en las juventudes comunistas. Dejó las filas comunistas cuando los procesos de Moscú, incoados por José Stalin contra sus disidentes, abrumaron su conciencia.


   Ahora y en especial después de la guerra de Las Malvinas, 1982, se proclama “contra los dos imperialismos” y propugna la necesidad de una autonomía tanto de la Unión Soviética como de los Estados Unidos. (IPS Madrid, 21-4-1985).

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